25N: Pandemia, más desigualdad y violencia

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243 millones de mujeres y niñas han sufrido violencia física o sexual por parte de la pareja en el último año. Foto Sophie Martínez

La violencia contra mujeres y niñas sigue siendo un gran problema, situación que se ha agudizado debido a la pandemia. Movimientos feministas denuncian que entre enero y octubre de 2020 en Colombia se ha registrado 508 feminicidios

Renata Cabrales
@RenataRelata

La fecha del 25 de noviembre nace por la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas en la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo (1930-1961). Desde 1979 las Naciones Unidas consiguieron la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

Así las cosas, cada año el 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. En este momento histórico, el movimiento feminista, no solo en Colombia sino en el mundo entero, viene redoblando todos sus esfuerzos en la lucha contra todo tipo de violencia machista, pues debido a la pandemia, el panorama se vuelve cada vez más complejo. Por este motivo, la invitación a la población en general es a unirse en esta significativa jornada a partir de la iniciativa: ‘Estallido Feminista Nacional: Memoria, Libertad y Dignidad’.

Según ONU Mujeres, una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o física, en su mayoría, por parte de su pareja. La violencia contra las mujeres y las niñas constituye una violación de los derechos humanos. 243 millones de mujeres y niñas han sufrido violencia física o sexual por parte de la pareja en el último año.

Desde la pandemia del covid-19, los nuevos informes revelan que se ha intensificado todo tipo de violencias contra las mujeres y las niñas, más aún, la violencia en el hogar. Así mismo, ONU advierte que “como los refugios y las líneas de atención en los que se atiende a quienes padecen violencia en el hogar, han alcanzado el límite de su capacidad, es preciso redoblar los esfuerzos para que enfrentar la violencia contra las mujeres pase a ser una prioridad en las medidas de recuperación y respuesta a la covid-19”.

Más violencias, menos recursos

Según estadísticas, en muchos países se han incrementado las llamadas a las líneas de atención de casos de violencia en el hogar.  El acoso sexual y otras formas de violencia contra las mujeres siguen sucediendo en la vía pública, en los espacios públicos e incluso en Internet.

Según ONU, las sobrevivientes no disponen de la información necesaria y desconocen los medios a los que pueden acudir para recibir servicios de apoyo y en algunos países, los recursos que se usaban para dar respuesta a la violencia contra las mujeres se han destinado para mitigar los efectos del covid-19. “Si bien las medidas de bloqueo ayudan a limitar la propagación del virus, las mujeres y las niñas que sufren violencia en el hogar se encuentran cada vez más aisladas de las personas y los recursos que pueden ayudarlas”, recuerda la organización de las Naciones Unidas.

Agudo panorama en el país

Durante el 2020 la pandemia ha actuado como una sombra que funciona para ocultar la gravedad de la violencia machista que aumenta sin tregua. Según el Observatorio Feminicidios Colombia, en el mes de octubre de 2020 se registraron 64 feminicidios y 37 feminicidios en grado de tentativa. Para un total de 101 mujeres víctimas de violencia feminicida.

Con respecto a septiembre, (9)1 feminicidios menos. El departamento de Antioquia registra mayor número de feminicidios, 11 consumados y 15 en grado de tentativa, consolidando una deshonrosa cifra de 26 registros de violencia feminicida en un solo departamento. Valle del Cauca tuvo una reducción significativa, 16 el mes pasado y 5 feminicidios en lo que va de noviembre. Entre enero y octubre de 2020 en Colombia se han registrado un total de 508 feminicidios.

Todas las violencias

Pero las mujeres en Colombia no solo están expuestas a los recurrentes feminicidios sino a todo tipo de violencias, y este año ha servido de escenario para hacerlas visibles, por ejemplo, en el mes de octubre las mujeres de la minga indígena se desplazaron por casi todo el país, para exigir al gobierno de Iván Duque que no se lleve a sus hijos al Ejército; por la defensa de su territorio, por el cese al asesinato de las lideresas sociales, por el fin de la guerra, y para pedirle al resto de las mujeres del país que se unan a ellas para que el Estado no les arrebate lo que les pertenece.

Por otra parte, en medio de los reclamos y las manifestaciones, la brutalidad policial se ha exacerbado, y vale la pena recordar que en medio de las manifestaciones donde se dio la “masacre de Bogotá” el pasado 9 de septiembre, realizada por la Policía Nacional, tres mujeres, entre 22 y 23 años, fueron interceptadas para una requisa por sospecha de posesión de marihuana. Las jóvenes fueron trasladadas al Comando de Atención Inmediata CAI de San Diego, y en medio de la situación en la que se encontraban fueron manoseadas por encima de la ropa, convirtiendo el acoso en abuso sexual.

Abuso militar

De los hechos de violencia más graves acaecidos durante el año de la pandemia, es la violencia sexual por parte de militares a menores en diferentes territorios del país; un caso de estos salió a la luz pública el pasado 3 de julio, por medio de un comunicado del mismo Ejército Nacional. Dos soldados fueron retirados y se les abrió investigación disciplinaria por posibles crímenes contra dos menores de edad en el departamento de Nariño.

Mientras tanto, al menos 118 efectivos de la institución castrense enfrentan investigaciones criminales por su presunta participación en actos sexuales abusivos y violentos contra menores, advirtió en días pasados el mismo comandante de las Fuerzas Militares. Pero el caso más aberrante y que generó un sentimiento de repudio nacional fue el abuso sexual grupal de una niña indígena Embera, de tan solo 12 años, en el departamento de Risaralda el pasado mes de junio.

El empleo y la economía del cuidado

Según la Organización Internacional del Trabajo, OIT, 126 millones de mujeres trabajan de manera informal en América Latina y el Caribe. Eso equivale aproximadamente a la mitad de la población femenina de la región. “En América Latina, se traduce en inestabilidad laboral, bajos ingresos y falta de mecanismos de protección”, advierte Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres para Colombia. Indica además que, “esta etapa de cuarentena va a sobrecargar de cuidado físico, emocional y económico a las mujeres. Ojalá sea una oportunidad para pensar un mundo donde la centralidad sea el cuidado”.

Son muchas las violencias que se han hecho visibles durante la pandemia, como el acoso sexual en redes sociales, el acoso laboral y sexual a las periodistas, la trata de personas, la prostitución infantil, la violencia sexual, y un largo etcétera. Por lo cual es necesario que en esta fecha las mujeres y todas las personas que proclaman la justicia y la igualdad salgan a las calles a exigir el fin de la violencia machista, estatal y neoliberal que somete en mayor medida a las mujeres, niñas y niños.

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