Pacto Histórico, ¿para qué?

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José Ramón Llanos

Esta pregunta debe ser complementada con otra: ¿Y por qué? ¿Por qué cambiar este estado de total incertidumbre y antidemocracia? Una respuesta parcial nos la da un columnista de El Espectador, Felipe Zuleta Lleras, en su reciente columna dominical: “Así las cosas, diariamente, los colombianos somos víctimas de un Estado ladrón y estúpido que siempre nos jode”. Una verdad catedralicia, pero que describe solo parcialmente la tragedia que vivimos la mayoría de connacionales.

Al terminar el Frente Nacional muchos creyeron que se iniciaría una fase de real democracia, instaurar la paz y terminar con la brutal violencia conservadora iniciada con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Pero no. Después el presidente Julio César Turbay Ayala refinó la represión y trató de enmascararla con un manto de legalidad que denominó Estatuto de Seguridad.

Persiguió a la intelectualidad progresista, encarceló a Orlando Fals Borda e intentó montarle un expediente de terrorista a Gabriel García Márquez, incluso con el apoyo del diario El Tiempo, por lo cual tuvo que asilarse con su familia en México. Turbay Ayala inició el sendero hacia la violencia y el terror potenciado por Álvaro Uribe y continuado por Iván Duque.

Álvaro Uribe lleva la violencia y el desgobierno a niveles nunca antes vistos en Colombia. Ni siquiera la violencia conservadora de los años cuarenta y cincuenta fue tan metódicamente despiadada. El aparato de inteligencia lo utilizó para desprestigiar a opositores, incluso a la Corte Suprema. Iván Duque dócilmente acata las orientaciones antidemocráticas e implementa la violencia contra la oposición y contra los niños y los jóvenes de la Primera Línea.

Pero este régimen es responsable también de la exclusión, de la extremada pobreza que afecta a los estratos uno y dos, en esa población muchos niños mueren de hambre. Además, entrega las riquezas mineras a las multinacionales que dejan los suelos destruidos, las comunidades enfermas por la contaminación y los ríos y las aguas freáticas envenenadas.

Para mayor vergüenza e indignidad tiene la soberanía nacional hipotecada a los Estados Unidos, por esa razón nos imponen su doctrina militar del enemigo interno y su soldadesca copa los distritos militares y orienta el accionar de nuestras tropas.

A esta tragedia nacional es que responde el Programa del Pacto Histórico que plantea el rescate de la soberanía nacional, equiparar los derechos de las mujeres a los de los hombres, implantar una real democracia, implementar aceleradamente el contenido del Acuerdo de Paz y empezar las acciones que contribuyan a impedir la catástrofe del cambio climático. Estas son algunas de las propuestas del Pacto Histórico.

Como expresa Gustavo Petro: “El Pacto es para recuperar la paz, la vida, para recuperar la economía, para garantizar lo que los jóvenes reclamaron hoy. El Pacto es la unidad y la armonía, y la paz y el amor que necesita este país. Es la convocatoria más grande de la historia en nuestro país para superar la tragedia y el dolor que actualmente vive, para legarle a las próximas generaciones un mejor lugar para todos, para todas. Para trabajar y construir una esperanza real para el pueblo colombiano”.

El triunfo de Petro significará la concreción del contenido del poema de Carlos Castro Saavedra: “Cuando brillen más las vidas que las armas” “El pueblo entonces tejerá él mismo con sus manos sus sueños”. Además, será el primero de otros gobiernos realmente democráticos.