El novelón de la extradición de Aída Merlano

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Aída Merlano.

Redacción Política

Por medio de un comunicado del Ministerio de Justicia, Colombia informó que pedirá en extradición a la excongresista Aída Merlano capturada en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Lo insólito, es que dicha solicitud se hará ante la Asamblea Nacional en desacato, liderada por el opositor Juan Guaidó, y no frente al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro Moros. La justificación del gobierno Duque está en que no reconoce, y por ende, no tiene relaciones diplomáticas con el gobierno venezolano.

Teniendo en cuenta que Juan Guaidó no gobierna Venezuela, pues no controla el Estado, no coordina ninguna rama del poder público y no es comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, la solicitud del gobierno Duque además de crear más desgobierno y confusión con su poder presidencial, crea un nuevo foco de tensión diplomática.

En la tarde del 28 de enero, los canales de comunicación del autoproclamado gobierno de Juan Guaidó reconoció que no tienen el control del Estado y que la solicitud de Duque para extraditar a Merlano, por lo menos por ese canal, será imposible.

La agenda ideológica del gobierno Duque no soluciona nada. Es más, de estancarse la extradición de Merlano, asegura la impunidad de los clanes mafiosos del Caribe colombiano que se ven beneficiados por el silencio de la excongresista, mientras las relaciones colombo-venezolanas, como sus fronteras, se deterioran cada vez más.

Con la noticia en desarrollo, las redes han estallado en burlas al gobierno Duque. Para la ciudadanía es un ridículo internacional que la solicitud de extradición sea ante un gobierno imaginario. Lo cierto es, que todo lo producido por el caso Aída Merlano parece macondiano. Su captura insólita que probaba descarado fraude electoral, su espectacular salto por un balcón y su fuga en una moto de Rappi, y ahora su detención en manos del gobierno Maduro, configuran una historia que solo la política colombiana puede fabricar.