No te olvidamos, Leonardo

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Leonardo Posada Pedraza. Foto archivo

El 30 de agosto se cumplieron tres décadas y media del asesinato en Barrancabermeja de Leonardo Posada Pedraza, dirigente comunista 
y representante a la Cámara de la Unión Patriótica por Santander

Morelia Pabón

Conocimos a Leonardo como estudiante de la Universidad Nacional de Colombia y particularmente con nuestro ingreso a la Juventud Comunista, JUCO, en la cual participamos de la acción colectiva del movimiento estudiantil y la actividad partidaria desde el centro Makarenko. Fue en este espacio donde compartimos en nuestra vida cotidiana las enseñanzas del compromiso social, la amistad, la alegría y algunas variadas facetas de la complejidad humana de este compañero.

El dirigente comunista estudiantil

A nuestro ingreso a la universidad en 1968 conocimos a Álvaro Oviedo, dirigente de la JUCO, quien a partir de un centro de estudios convocó a estudiantes del Departamento de Educación de la Facultad de Ciencias Humanas a acercarnos al conocimiento de la realidad social colombiana, a este grupo de compañeros y compañeras se incorporó un año más tarde Leonardo Posada a su ingreso a la Universidad Nacional, siendo ya un reconocido dirigente comunista juvenil en la ciudad de Bogotá.

Con su presencia se incrementó nuestra actividad en el conocimiento de la realidad agraria, laboral, política, universitaria, etc. Inculcó junto con Oviedo el principio de ser estudiosos constantemente, de ser ejemplares y buenos estudiantes, como impronta comunista.

Fueron objeto de nuestro estudio permanente en el centro las revistas Documentos Políticos, Estudios Marxistas y otras publicaciones sobre el programa del partido, la tenencia de la tierra, la política, la situación económica y educativa. Particularmente Leonardo nos enseñó haciendo, es decir, la ejecución disciplinada de nuestra actividad política y estudiantil, pero sin olvidar la alegría que nuestra edad y etapa de la vida permitía y requería.

Disciplina y sencillez

Recordadas fueron las famosas brigadas de VOZ en el centro la ciudad por la carrera 7, al lado de dirigentes juveniles de la época como Jaime Osorio “Chancleto” o Pedro Osorio y otros más. A su lado realizamos con los camaradas de la JUCO de la UN y de Bogotá, muchas campañas de denuncia y protesta contra el imperialismo, la guerra de Vietnam, el apartheid, las discriminaciones de raza, género; solidaridad y unidad de acción con los compañeros viviendistas, entre ellos los del barrio Nuevo Chile.

En la elaboración de nuestro periódico del centro Makarenko, Leonardo fue incisivo y determinante para inculcar el principio de escritura en los comunistas. Entre otras de sus facetas, recordamos su habilidad culinaria demostrada en una de nuestras reuniones de centro, al lado de Doña Erminia de Barbosa y Gloria, se vinculó a la elaboración de las “arepas paisas” para ser degustadas por todo el grupo.

Igualmente dio cuenta de su dedicación a la labor académica, al tomar el curso de “Algebra 1” con el profesor Cepeda de la facultad de Básicas que nos convocó a la dedicación de horas de estudio en el salón de estudiantes de la Facultad de Ciencias Humanas, logrando superar el reto de aprobarla y poder continuar con otras asignaturas que exigían como pre-requisito. En general, todas las variopintas actividades emprendidas bajo su liderazgo al lado de los jóvenes comunistas de la Nacho y de Bogotá, fueron enmarcadas por su disciplina, calidez humana y gran sencillez.

El movimiento estudiantil de 1971

No puede desconocerse que durante la década del setenta la universidad colombiana vivió una situación agitada, dando cuenta de la tensión promovida por la colisión de intereses, entre la aspiración estudiantil de autonomía, cogobierno y financiación de la universidad, y la actitud del Establecimiento de ejercer el control centralizado en la toma de decisiones y un desfinanciamiento de la universidad.

Estas acciones colectivas de protesta se fortalecieron durante el gobierno de Misael Pastrana (1970-1974) con el rechazo de los estamentos internos a la propuesta de reforma hecha por el ministro Luis Carlos Galán en 1971. Estas circunstancias suscitaron a partir del mes de febrero un movimiento universitario nacional que elaboró un “programa mínimo de los estudiantes colombianos”.

En esta movilización nacional, fue visible el papel de Leonardo en el conjunto de las labores desarrolladas por la JUCO. La respuesta represiva del gobierno ante el movimiento estudiantil universitario de 1971, tuvo como una de sus expresiones el encarcelamiento en el mes de junio de Leonardo Posada y de Marcelo Torres, dos de los connotados dirigentes del momento e integrantes de la Coordinadora Nacional Universitaria.

El dirigente partidario

Luego de perder nuestra condición de estudiantes y empezando nuestra vida laboral y militancia partidaria en la ciudad de Pereira, fueron otras las condiciones de relación con nuestro compañero Leonardo. Desde estas tierras cafeteras conocimos de su papel en la dirección nacional, tuvimos contacto con él en sus visitas a la Perla del Otún en cumplimiento de tareas organizativas y de acción política.

Pudimos observar su ascenso en la dirección partidaria, el crecimiento en su compromiso por el logro de una sociedad más justa, de un país democrático en medio del gobierno represivo de Julio César Turbay Ayala (1976-1982). Sus visitas a Pereira fueron el motivo para el reencuentro, fieles al socio-esparcimiento se presentaba el debate sobre la situación política, el compartir los cambios en nuestra vida cotidiana, y dar satisfacción a sus gustos musicales y gastronómicos.

Los festivales de VOZ en Bogotá siempre convocaron la presencia de la militancia comunista nacional, convirtiéndose en un escenario para el encuentro con los antiguos camaradas, en los cuales siempre estaba presente Leonardo. Allí compartíamos de nuevo y gozamos con su espíritu de alegría y emprendimiento tan característico en él.

Luego de la decisión partidaria para trasladarse a Barrancabermeja hacia 1980, conocimos a través del periódico sobre la lucha en el Magdalena Medio a partir del movimiento cívico y popular, su nombramiento como concejal, la constitución del Frente Amplio, de sus denuncias por el accionar de las fuerzas paramilitares y los sistemáticos asesinatos en el territorio. Como reconocimiento a su papel dirigente en esa región, fue elegido en 1986 como representante a la Cámara por Santander en las listas de la Unión Patriótica.

Sin olvido

Las denuncias de amenazas contra la vida de Leonardo fueron publicadas en VOZ, dando cuenta de un grafiti en el cual se declaraba: “Fuera Leonardo Posada de Barranca. Fuera los comunistas de Barranca”, constituyendo un desgarre vital en nuestro mundo personal y político.

Este hecho antecedió nuestro último encuentro en el Festival de Voz Proletaria en julio de 1986, fugazmente encubierto con un manto de sentimientos nostálgicos que incitó su rechazo a nuestras palabras de precaución. Este suceso fue superado rápidamente por la imagen de su personalidad arrolladoramente comprometida, alegre y convocando a la convergencia de las acciones colectivas populares y cívicas que dieran paso a la construcción de un país con justicia social.

Esa imagen permanecerá viva en nuestras mentes luego del aleve asesinato del que fuera víctima el sábado 30 de agosto de 1986, iniciando el proceso de exterminio en contra de la Unión Patriótica. La asistencia a su sepelio en Bogotá fue un motivo de reencuentro y dolor compartido por todos aquellos que lo acompañamos en su trasegar de luchador político.

Leonardo está indisolublemente ligado con el proceso de paz que hoy avanza en la etapa de post-acuerdo, de verdad y reparación de las víctimas encarnada por Doña Reina de Posada y familia. Al rendirle homenaje a los 35 años del asesinato de este luchador imprescindible, surge el compromiso de fortalecer el frente de convergencia por una patria con justicia social, libre de discriminaciones y democracia plena en el ejercicio político.