“No me cuidan, me violan”

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Foto Feministas del Abya Yala.

Con la consigna #NoMeCuidanMeViolan, activistas feministas se rebelaron el pasado viernes y protestaron por el caso de la joven presuntamente violada por policías y contra la violencia machista en general. Realizaron pintas, destruyeron paredes y monumentos en señal de protesta y antes de esto, lanzaron diamantina rosa al comandante de la Policía

Renata Cabrales
@renatarelata

Tanto odio despierta la digna rabia de las mujeres contra las injusticias padecidas dentro de una cultura machista que un funcionario de la Fiscalía General del Estado, en México, se manifestó en las redes sociales a través de publicaciones misóginas, incitando a prender fuego a las mujeres que participaron en la marcha del viernes. Debido a su expresión de odio, el hombre se quedó sin trabajo. La publicación fue difundida por una usuaria que observó con indignación: “Cómo esperan que vayamos a la Fiscalía General del Estado a denunciar las cosas que nos pasan si la gente que trabaja ahí sugiere que nos prendan fuego”.

Muchos han sido los comentarios machistas contra la masiva movilización de las mujeres mexicanas, que tuvo como símbolo la diamantina rosa que tanta molestia ha causado, que incluso, también fue viral el comentario de otro hombre: “al menos los violadores y asesinos no vandalizan monumentos nacionales”, dejando claro, una vez más, las razones por las que las mexicanas han decidido rebelarse: que vale más un monumento público o unas paredes que la vida de una mujer. Incluso, no falta el falso revolucionario que les aconseja cómo se debe protestar porque la forma en que ellas lo hacen, no es la correcta, a lo que el movimiento de mujeres ha respondido que ya lo han hecho todo, que han ofrecido talleres de formación gratis, que han compartido información en redes sociales, han llevado pliegos petitorios al gobierno, se organizan para utilizar las redes y buscar mujeres desaparecidas, han aprendido defensa personal, buscan asesoría legal y de autocuidado, han pedido ayuda a organizaciones internacionales: “Hemos hecho todo”, gritan en redes sociales y advierten, “no nos quedan otras formas…nosotras no pararemos”.

Muchos han sido los medios de comunicación que se han prestado para deslegitimar esta revolución producto de la indignación de las mexicanas, en la que la supuesta violencia sexual de cuatro policías contra una menor fue la gota que rebasó la copa. De esta forma, expresan que “manifestación sí pero no así”, reclamando por paredes, ventanas, monumentos históricos e incluso estaciones de Metrobus que fueron vandalizadas, lo cual es claramente un gesto de hipocresía, pues estas mujeres también han expresado repetidas veces que una pared se puede arreglar, pero las asesinadas no volverán. Tanto es el afán de deslegitimar la lucha feminista, que hicieron énfasis en el hecho de violencia padecido por un reportero, sin especificar que dicha acción provino de otro hombre.

Antonio Attolini en Noticias Milenio

El analista político del partido de Gobierno y colaborador del noticiero, en una entrevista exclusiva argumentó que: “Es una demostración de hartazgo acumulado” y compara a las manifestantes con los Jacobinos de la Revolución Francesa, quienes, como es de saber, liderados por Robespierre eran considerados como el ala más radical de dicha revolución y las que algunas de las manifestantes traían a colación cuando decían que una revolución no se hacía con flores. De esta forma, según el analista: “Romper vidrios y estaciones de metro, rayar paredes, no es la única forma de manifestarse, es la única forma con la que han conseguido llamar la atención”.

Así mismo, Attolini enfatiza en el hecho de que no se trata de ver la violencia de las mujeres, sino de analizar porqué están organizadas hoy reclamando visibilidad y afirma que: “Los medios de comunicación deberían tener una condición distinta…que militen en la idea de que la mitad de la población, por su solo hecho de existir, su vida corre peligro, muy por encima que la mía… Hay una cobertura mediática que está poniendo en el centro de la discusión el hecho de que, además de la violencia que en efecto está sucediendo hoy, existe detrás una violencia sutil, anónima, huérfana de padre porque nadie se da cuenta hasta que sucede, hasta que aparece una mujer violada, un cadáver, un cuerpo o mujer que nunca aparece porque a veces son mueres desaparecidas…Esa violencia silenciosa no logra un titular y es el antecedente”.

El papel de Claudia Sheinbaum

La Jefa de Gobierno de Ciudad de México, CDMX, es del partido de izquierda Morena, que empezó como un movimiento social en contra de las políticas de la ultraderecha, y que por lo tanto, según el analista, hay una gran  responsabilidad de su parte a la hora de combatir las injusticias contra las mujeres y atender todos sus reclamos después de tan importante manifestación feminista: “porque eso no se lo reclamarían a alguien distinto a Claudia Sheinbaum, que está a la altura de las circunstancias y es una mujer que puede garantizar los derechos de todas y todos en esta ciudad por los siguientes cinco años”. Comenta Attolini y enfatiza que: “Esta situación la pone en un pedestal, en una exigencia social que habrá de comprobarse mañana cómo se reconcilia esto que está sucediendo…darle camino a estas mujeres que hoy están en las calles y que puedan sentirse bien en colectivo, en sociedad, bajo la estricta lógica del Estado de Derecho, que no atenten contra sus vidas simplemente por existir”.

El Ángel de la Libertad

Muchas personas, principalmente, hombres, hoy se rasgan las vestiduras por el hecho de que las manifestantes hayan atentado contra monumentos históricos “sagrados”, los cuales, según ellas no son más que “monumentos patriarcas”.

Las pintas del Ángel de la libertad decían: “ya no tenemos miedo, “violicías” y una muy grande que expresa “México feminicida”. Según el análisis de Antonio Attolini,  “nadie se detiene a ver qué es lo que se escribe, qué dolor las motiva, qué imagen queda para que entonces alguien escuche, porque en el silencio de sus frustraciones no lo atendió ni el Estado, ni familiares, ni la sociedad, entonces van y pintan en el Ángel de la independencia reclamando lo que es el símbolo… es la independencia, claro un poder económico en algún momento nos dominó porque éramos colonia y ahí está la victoria alada”.

Pero la esclavitud continúa pues: “Hoy existen, el machismo, el patriarcado, la idea de que la mujer no puede hacer lo que el hombre, creo que es una revolución lo suficientemente valiosa, como para que podamos ver que detrás de esta violencia sí hay una fuerza creativa y ¿a quién le toca hacerlo?, a los dirigentes, al Estado, a las organizaciones, a las autoridades”, argumenta el analista.

Lo que los medios no muestran

En cuanto a la verdad que los medios suelen ocultar en estos casos, con el fin de mantener el amarillismo de las y los espectadores y exacerbar su odio hacia el feminismo, afirma Attolini que: “Cuando se estaba haciendo la manifestación en la estación Insurgentes del Metrobus, mientras estaban vandalizando las marquesinas de vidrio, de manera colectiva, la sororidad feminista permitió que las personas que estaban ahí contaran sus experiencias  de violencia sexual,  de abuso que han sufrido a lo largo de los años. Entonces, la explosión de violencia detrás tiene un trabajo de cuidado emocional, por parte de mujeres, porque principalmente es contra quienes se ha atacado. Y para poder decir aquí estamos, comparten no solamente el reclamo de exigir ser vistas, sino el dolor. No están locas por pensar lo que piensan, y no están solas, detrás de eso que estamos viendo, está esto”.

No olviden a mi hija

Una de las imágenes que más impacto causó en medio de la protesta fue la de un adulto mayor que cargaba un pendón con la imagen de su hija desaparecida, que, además, llevaba en sus manos una bolsa de brillantina que lanzaba, en medio de las manifestantes, y pidiéndoles que por favor no olvidaran a su hija. Se llamaba Esmeralda y lleva más de 10 años buscándola: “Diez años asistiendo a marchas, rogándole a las autoridades que la encuentren, buscando apoyo… Esmeralda tenía 14 años cuando desapareció. Iba a la escuela. No puedo entender qué podrido está el mundo para que estas cosas pasen. Sus padres no han podido llorarle en una tumba, ni llevarle flores por su cumpleaños”, afirma con tristeza una de las mujeres que compartió su foto.

La reunión con la gobernadora

Como muchas manifestantes argumentaron: “finalmente, sirvieron los vidrios rotos”, pues Claudia Sheinbaum se reunió con aproximadamente 40 mujeres feministas de diferentes organizaciones, colectivos universitarios y académicas y concluyó que: No habrá carpetas de investigación en contra de las manifestantes de la pasada marcha, como se llegó a expresar en su momento. -Se agilizarán procesos de denuncia en las fiscalías. -Habrá presencia de abogados con perspectiva de género y médicas legistas en cada fiscalía y Ministerio Público. -Habrá protocolos de protección a víctimas. -Se pedirá disculpa pública por la criminalización de la protesta y el Gobierno se compromete a cambiar la narrativa usada en los medios. -Habrá dentro de 15 días una nueva reunión donde se busca escuchar a representantes de grupos de mujeres obreras, indígenas y afromexicanas.

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