No soy un marica del montón

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Manuel Antonio Velandia Mora
@manuelvelandiam

Soy Manuel Antonio Velandia Mora, santandereano, nacido en el Socorro y mi edad es sin-cuenta años. Dejémonos de maricadas, se llama mi columna de opinión en Voz. Antes que conozcan mis escritos, quiero que se enteren sobre mí: en mi presentación en Facebook me resumo como “ARTivista multidisciplinar, marica, en descolonización, víctima conflicto colombiano, refugiado y retornado”, sin embargo, eso no es todo lo que soy.

Soy marica, no soy homosexual porque esa fue la primera patología de carácter mental que se definió en la historia de la salud y las sexualidades. El término fue acuñado en 1869 por el escritor austriaco Karl-Maria Kertbeny y popularizado más tarde por el psiquiatra alemán Krafft-Ebing.

En 1948, la Organización Mundial de la Salud, OMS, publicó la CIE-6 (Clasificación Internacional de Enfermedades), que incluía una clasificación de los trastornos mentales, indicando que la homosexualidad era una desviación sexual, que se suponía reflejaba un trastorno de personalidad subyacente.

En 1990 la OMS eliminó la homosexualidad de la clasificación; en la ley colombiana dejó de ser enfermedad con el cambio del código penal en 1936, para pasar a ser delito y dejar de serlo en 1981 y en eso tuve que ver como militante marica.

Tampoco soy gay, aun cuando sí soy alegre, divertido y militante, porque siento demasiada influencia norteamericana en el uso de ese término; cuando mucho soy gёi, como se pronuncia en el ex-país del Sagrado Corazón y ahora de la Virgen de Chiquinquirá, o gai, como lo escriben y nombran los españoles y la RAE.

Cofundador del MLHC, Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia (1976) junto a León Benhur Zuleta Ruiz, un fundamental en la memoria del proceso marica colombiano.

Me defino ARTivista multidisciplinar, acrónimo formado por la combinación de las palabras «arte» y «activismo» con el significado de «arte con un contenido político explícito». Hago performances, instalaciones, grabado, fotografía y escultura en vidrio soplado y en acrílico. Me formé en grabado en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert y soy Máster en Fotografía Contemporánea y Proyectos de Autor, LaEscuela Mistos/Photoalicante Festival internacional de fotografía de Alicante. He tenido la oportunidad de presentar mis obras en diferentes países del mundo, ya sea porque gané convocatorias o porque me invitaron a exponer.

“Los problemas cruciales del siglo XXI implican el reconocimiento de la complejidad, del caos, de las fluctuaciones, el desorden y la oscilación, lo cual nos permitirá encontrar instrumentos para describirlas, caracterizarlas y comprenderlas; y así poder efectuar una lectura configuracional dentro de este nuevo contexto de las relaciones siempre cambiantes del ser humano con el mundo que le rodea”, nos dice Alexander Ortiz Caña, en Decolonizar las ciencias sociales. Estoy en pleno acuerdo, me muevo en el Pensamiento Complejo, desde 2002 abandone el pensamiento positivista.

Fui víctima de un atentado con granada y luego de que las amenazas de muerte se extendieran a mi familia, viajé para refugiarme a España, país que me dio asilo por orientación sexual. Soy el primer marica reconocido como víctima por la aplicación de la ley 1448 de 2011. Hago parte del FIV, Foro Internacional de Victimas, primero fue miembro en Alicante, España, y ahora lo soy como retornado. He trabajado en el apoyo emocional a víctimas viviendo en Europa; en especial a personas víctimas de violencia sexual. Actualmente estoy siendo Consejero delegado de los Sectores Sociales en el Consejo Territorial de Planeación Distrital; desde noviembre del año pasado, soy Miembro de la Comisión Asesora de DDHH y Paz de la Defensoría del Pueblo; y, Miembro de la Plataforma LGTBI por la Paz.

Me la he pasado estudiando. En España viví 12 años e hice 4 másteres y dos doctorados, uno en Enfermería y Cultura de los cuidados y el otro en Educación. Mi relación con la salud data de 1982; soy el pionero de la prevención de la infección por VIH/sida en América latina. En 1989, en Montreal, fui el primer latino no miembro de equipo de salud en presentar una ponencia en la Conferencia Internacional sobre el Sida, allí participé en la escritura del manifiesto internacional de los derechos de las personas viviendo con VIH sida. En ese mismo año fundé la Red Latinoamericana de Organizaciones trabajando en sida y participé de la creación de RECOLVIH, la Red colombiana de personas viviendo con VIH/sida. Ah, soy afectado, pero no infectado; no me preocupa que lo piensen.

Me interesa el tema de los derechos humanos entendido como derechos sexuales. Inicialmente los derechos sexuales sólo hacían referencia a las mujeres y a la reproducción, en 1992 pasé a hablar y a escribir sobre los derechos sexuales reproductivos y no reproductivos, incluyendo así a las personas que nos movemos, vivimos y relacionamos en la amplia diversidad sexual.

Como algo extraño destaco que mi primera presentación oficial y publicación sobre el tema fue en la Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, en 1996, y en ese mismo año apareció en la Revista Pastoral Xaveriana, editada por el Sector de pastoral, vicerrectora universitaria. Como sexólogo hice parte de la Sociedad colombiana de sexología, entidad de la que fui vicepresidente; también fue director de la revista latinoamericana de sexología y ahora hago parte de la organización internacional Sexólogos sin fronteras.

Investigué sobre los niños, niñas y adolescentes en explotación sexual comercial y sobre mujeres biológicas y mujeres transitadas en el trabajo sexual, ayudé a definir este término en la II Conferencia Panamericana de sida. Con mi trabajo en este tema gané el Premio nacional de investigación profesional en sexología. Aquí se evidencia la influencia en formación profesional como sociólogo.

Me encanta ser maestro, lo soy desde muy joven. A los 19 años me invitaron para dar algunos cursos en la Universidad Pedagógica. Inicié mi formación universitaria a los 15 y medio años de edad. He construido conocimiento con estudiantes en pregrado, maestrías y doctorados. Por 19 años fui maestro en la virtualidad.

He publicado tres libros de poesía y ahora prepara un cuarto. También he escrito libros y capítulos de libros sobre sexualidades, educación para la sexualidad, derechos humanos, comunicación y trabajo en equipo. Fui bloguero de revista Semana durante ocho largos años y luego escribí para tres revistas de cultura y tendencias, en España. Mis artículos son sobre temas muy diversos y generalmente los acompaño con fotografías de mi autoría, algo que también haré en esta columna de opinión.

Aun cuando somos montones de maricas, gay, homosexuales, raros, así, de ambiente, lesbianas, areperas, marimachas, bisexuales, intersexuales, personas no binarias, con género fluido, Queer, no identitarias, post identitarias, transfemeninas, transmasculinos, hetero curiosos, asexuados, transexuales, pansexuales y algunas otras tantas posibilidades, en Colombia somos ciudadanos de tercera y no gozamos plenamente de derechos, así los tengamos todos a punta de tutelas y fallos de la Corte Constitucional.

No soy del montón porque no fui excluido de mi familia, pude estudiar, no he sido rechazado en el trabajo ni en el lugar de vivienda, no he tenido que recurrir al puteo como alternativa económica y he podido trabajar en lo que me gusta. Evidentemente las/les/los que no somos del montón, estamos en minoría.

Digo en un poema corto de mi autoría, al que titulé Derecho a la felicidad:

Si volviera a nacer sería marica,
escogería ser feliz desde más temprano.