No hay plan de paz

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Aída Avella
@AidaAvellaE

Chocó sigue ahogándose en su propia sangre. En lo que va corrido del año, se registran aproximadamente 40 homicidios de jóvenes. Quibdó, la capital chocoana, atraviesa una ola de asesinatos, extorsiones, microtráfico, amenazas, desplazamientos y torturas. En síntesis, la niñez desprotegida y asesinada por la barbarie.

La ciudadanía chocoana no está sola. Le exigimos a las autoridades nacionales y departamentales la captura de los asesinos de los tres niños el pasado 22 de abril. Cristian Mena de tan solo 11 años se debatía entre la vida y la muerte tras recibir bala, puñaladas y sufrir la amputación de su mano. Cristian no pudo sobrevivir. El trágico caso evidencia la desidia del Estado con el abandonado departamento.

Los jóvenes y la comunidad en general claman atención de las autoridades y el Gobierno nacional. Ya no aguantan más. La situación es de miedo y angustia ante la cotidiana incertidumbre que genera ver salir a sus hijos de casa y esperar una noticia fatal.

En Boavita, Boyacá, hay luto. Mataron a un niño de nueve años el día de su cumpleaños. Nos duele la noticia. Al mes de abril los feminicidios llegaron a 85 casos en el país, en 38 de esos casos asesinaron a madres cabeza de hogar. Aún están pendientes 11 casos para que la justicia los califique de feminicidios.

La violencia contra la niñez esta desatada. La directora del ICBF señaló que en el año 2020, 62 mil menores de edad tuvieron medidas de protección impuestas mientras finalizaba el proceso de restablecimiento de derechos. El 38% de las medidas era por casos de violencia física, sexual y psicológica. Cerca de 158 mil niñas, niños y adolescentes han abandonado sus estudios como consecuencia de la pandemia.

A mitad del mes de abril, los Comités Campesinos de Defensa de los Playones y Sabanas comunales del San Jorge, Sucre, fueron víctimas de amenazas por parte de las “Águilas Negras”. Circuló un panfleto declarando objetivo a los campesinos, a las lideresas, líderes y defensoras de los derechos humanos en esta región.

Las amenazas contra estos liderazgos son la reacción de los terratenientes que están usurpando los territorios del Estado. Se roban las tierras baldías adjudicables. Los campesinos temen a la violencia, por eso denuncian a los finqueros con nombre y apellido con la esperanza que las autoridades locales actúen contra esos potentados y poderosos dueños de tierras. Hay senadores que son los responsables por la tragedia ambiental que sufren en nuestras ciénagas, solo con la mezquina actitud de legislar con el propósito de poner unas cuantas vacas y búfalos en estas áreas.

Ante los ojos del mundo estamos quedando como el país que firmó un acuerdo de paz, ejemplo sobre el papel de reconciliación y progreso social, pero que no pudo ser implementado porque a un sector poderoso y reaccionario de la sociedad no le conviene un país en paz, en democracia y con justicia social.

No hay plan de paz en Colombia. Tenemos que reagrupar a las fuerzas progresistas y democráticas, así como movilizar a la mayoría social para que regrese la esperanza arrebatada. Nuestro compromiso como Pacto Histórico es ganar, ser Gobierno y edificar un verdadero cambio político. Solo el pueblo salva al pueblo.

Adenda: El ministro Carrasquilla nunca compra mercado. Solo sabe sacar dinero a los paraísos fiscales. Impresentable.