No fue un hurto, fue un atentado

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Rebecca Sprößer con jóvenes de la Primera Línea en Puerto Resistencia, Cali. Foto Infobae

Según la versión oficial del gobierno, lo sucedido a la periodista alemana mientras departía con Jhoan Sebastián Bonilla Bermúdez, quien recibió múltiples disparos que lo llevaron a la muerte, se trató de un hurto y no de un atentado

Redacción Derechos Humanos

Después de conocer ciudadanos caleños en la ciudad de Frankfurt, aprender a bailar salsa, la ciudadana alemana Rebecca Sprößer, emprendió un viaje de cientos de kilómetros para conocer Colombia y en especial la ciudad de Cali, en donde la lucha popular iba cobrando protagonismo durante el paro nacional indefinido y a la que ella se sumó por convicción.

Expulsada por ser Primera Línea

En el mes de marzo, Rebecca Sprößer, arribó a Colombia en busca de materializar una escuela de baile en la sucursal del cielo. En Cali, tuvo la oportunidad de conocer de cerca y con las y los protagonistas, el estallido social producto de la indignación y rechazo a la ignominia de un gobierno a quien no le interesa en lo absoluto, la vida de la mayoría del pueblo colombiano.

A la periodista la persiguió la muerte por su decidido apoyo a las y los jóvenes que conforman la Primera Línea, sobre todo, porque en su primer viaje a Puerto Resistencia, conoció a quien fuera su amigo de viaje y luchas en el país, Jhoan Sebastián, un trabajador y líder social comprometido con la transformación de Colombia, un joven que por su claridad y activismo, no solo fue acusado de terrorista, amenazado, sino que encontró la muerte a manos de un sicario que acabó con su vida con 13 disparos, tres de estos en la cabeza, razón que hoy tiene con vida a Rebecca.

Después de denunciar amenazas contra su vida y la de Jhoan, y después del fatal suceso que segó la vida del joven líder, hechos que también narró en diferentes medios con entrevistas de pseudo periodistas que la condenaron públicamente, por su activismo político, Rebecca, acudiendo a una citación por parte de la Fiscalía, es arrestada y deportada por Migración Colombia. Según advierte la entidad, Rebecca “se encontraba adelantando actividades que no tenían que ver con su condición de turista, las cuales afectarían el orden y la tranquilidad ciudadana».

Un líder menos

Fue en el avión, que partía desde Bogotá hacia Alemania, que Rebecca se enteró de la muerte de Jhoan Sebastián, quien le había salvado la vida, al recibir sólo él la descarga del arma homicida. “Él recibió 13 impactos de balas en todo el cuerpo, tres de ellos en la cabeza y varios en el pecho. Yo solamente recibí raspones de los proyectiles que le salieron de su cuerpo. Además, tuve mi maletín frente de mí y por las dos condiciones me llegaron con mucho menos fuerza e impacto”.

Para el gobierno nacional, Jhoan, hacía parte de la llamada Primera Línea responsable de causar, mayoritariamente, desmanes en la ciudad de Cali. “Bonilla pertenecía a una de las llamadas primeras líneas que participaron en las jornadas violentas en Cali, pero se había retirado por temas de seguridad” afirma un informe del CTI, que, además, habla de “posible venganza sentimental” hurto o estafa, lo que a todas luces fue un atentado.

En total en Cali, según Indepaz, en lo corrido del paro, hoy vigente, han sido asesinados, a fecha de 23 de julio, en su mayoría por parte de la Fuerza Pública (Esmad, ejército, policía), 45 personas incluyendo menores de edad. Jhoan es la víctima número 46.

Puerto resistencia internacionalista

Lo que demuestra lo sucedido en la ciudad de Cali, en puntos de concentración como Puerto Resistencia y el atentando a la Minga, no es solo una muestra más de la degradación moral de un país sumido en la violencia bajo el dominio de la más rampante oligarquía nacional que no cede en su empeño de adueñarse y regalar la riqueza de un país, que se muere y desangra, paradójicamente, en la pobreza.

Cali vio germinar un proceso social de lucha, resistencia y organización que se venía consolidando años atrás, tras décadas de gobiernos tradicionales que no han hecho más que agudizar las contradicciones propias de una dictadura disfrazada, una lucha internacionalista de los pueblos oprimidos del mundo, es una muestra de lo justa que resulta la lucha de los pueblos que no conoce de fronteras.