“No hay que abandonar la lucha por la paz”: Pablo Beltrán

0
7967
Pablo Beltrán.

Entrevista con Pablo Beltrán, jefe de la delegación negociadora del Ejército de Liberación Nacional, ELN, en La Habana

Dick Emanuelsson

Las negociaciones con el Estado Colombiano iban a empezar hace bastante tiempo pero por muchos obstáculos surgidos durante este camino no fue posible, ni siquiera hacer una sola negociación entre las dos partes.

–El Gobierno quiere incluso que usted y los otros comandantes de la delegación sean extraditados de vuelta a Colombia como si fueran unos terroristas internacionales.

–Duque comenzó diciendo que que iba a evaluar dónde había acabado el proceso con Santos. Al final dijo ¡que no! que ELN debía desaparecer y desarmarse. Ahí sí comenzaron una negociación, un poco absurdo. Hizo un montón de requisitos previos.

Nosotros le dijimos; “si usted tiene críticas a lo que hicimos con Santos, nombre su delegación y lleve sus exigencias a la mesa y ahí las discutimos”. Pues las conversaciones son eso; se sientan las dos partes y cada uno lleva sus argumentos a la mesa. Los invitamos sí. A nosotros se nos dijo: “no se levanten de la mesa”. Después el gobierno dijo que ‘Cuba era un refugio de terroristas’. Lo que le han dicho todos los países garantes es; “no señor. La delegación está acá porque el gobierno lo pidió”. En Bogotá dijeron: “no pero eso fue Santos, no nosotros”. Por allá uno puede leer; oiga; si usted no firmó la deuda externa, entonces ¿por qué la está pagando?

Elecciones

–¿Las últimas elecciones municipales y regionales podrían ser también un golpe para aislar a los guerreristas?

–Las elecciones del pasado 27 de octubre las perdió el gobierno. O se perdió es el sector que está gobernando que es incondicional de EE.UU., que es enemigo de la paz, que encabeza todas las agresiones contra Venezuela que encabeza todo ese ambiente belicista que quieren los EE.UU. en el continente. Usted ha visto que la posición internacional del gobierno colombiano es totalmente belicista. También que hay unas medidas económicas supremamente lesivas con las capas medias con el conjunto de la población. Todo eso ha generado un rechazo y se considera que es el mal gobierno y castigo a ese mal gobierno fueron las elecciones regionales del pasado 27 de octubre.

–Investigadores de Antioquia dijeron que de donde las FARC habían salido, los paramilitares, de la mano con las mineras, entraron. Como en el Bajo Cauca y en otras zonas donde se encuentran megaproyectos.

–Mientras que a las FARC las colocaron en la esquina, los espacios que ellos dejaron comenzaron a ser copados por los con paramilitares. Las comunidades que se opusieron comenzaron a ver morir sus líderes, atemorizarlas, a desplazarlas y detrás vinieron los grandes proyectos. Lo que ellos aprovecharon fue ese vacío y completaron el control territorial.

En el Catatumbo hay 17.000 soldados, pero la matanza de líderes la hacen a través de las bandas. Es un doble poder. Es el poder legal que aparece con la Fuerza de Tarea Vulcano del Ejército. Pero a su vez mantienen bandas con las que atacan las organizaciones sociales y sus líderes. Esa maquinaria de guerra contra la sociedad ha cobrado en estos tres años la vida de miles de líderes sociales. Esto es un genocidio político como el que hicieron con la Unión Patriótica. Ellos de palabra firmaron unos acuerdos pero de hecho comenzaron otra etapa de guerra ya dirigida contra los sectores más, dijéramos, más esclarecidos políticamente y los sectores sociales más organizados y más opuestos a esos planes neoliberales.

–¿Cuál es realmente el papel del ejército en el departamento de Cauca donde también hay grandes megaproyectos de oro y minerales?

–Cauca es un departamento muy rico porque ahí nacen los principales ríos de Colombia. Las grandes mineras y empresas forestales están muy interesadas en entrar en el territorio. Lo que pasa es que en el Cauca viven entre 200 y 300 mil indígenas organizados en resguardos y esas comunidades llevan décadas de lucha organizándose.

Entonces, las mafias y las transnacionales codician en ese territorio. Y la manera es la misma; matar a los principales líderes. Lo que está explotando en este momento en el Cauca lo tratan de mostrar como una guerra de mafias. Pero no. Si bien el Cauca tiene un corredor al Pacífico que lo usan las mafias para exportar cocaína. Pero todos en el Cauca saben que esos corredores de movimiento de la mafia le pagan impuestos al ejército y a la policía. Y que el mismo ejército y la policía, la infantería de marina es la que está asociada con esas mafias y esas mafias las usan después para matar a los líderes.

–¿Cuáles son los planteamientos principales de los negociadores del ELN en relación con una traición del Estado, si es que va a empezar la negociación nuevamente con el Estado?

–Lo que alcanzamos a firmar con Santos era una agenda de seis puntos que tiene el propósito de ponerle fin al conflicto armado pero a su vez pactar transformaciones. A nosotros nos preguntan ¿cuáles? La agenda en el Punto 1 dice, hay que meter la sociedad a que diga ¿cuál es la paz que necesita Colombia? Vamos a construir una visión común de paz, los que tienen que decidir el camino de la paz no es un gobierno y una guerrilla. No, démosle la palabra a la sociedad. Ahora vamos a un diálogo nacional. Miremos cuáles son los cambios básicos urgentes. El ELN no está diciendo que queremos un socialismo por contrato, ¡no, no, no! Decimos Colombia urge unos cambios. Se necesita una democratización. Se necesita una soberanía. Se necesita ponerle fin a ese neoliberalismo salvaje

–¿La clase dominante ha cambiado durante estos tres años, qué ha pasado?

–Está peor. Porque hay un mayor enriquecimiento en una mayor concentración de la propiedad. Hay más empobrecimiento, más exclusión política, más entrega de los bienes naturales. Un modelo cada vez más extractivista. El único que gana es Sarmiento Ángulo que es el propietario de todos los bancos de Colombia.

Se recrudece la confrontación

–Con la firma del acuerdo de paz de la cúpula de las FARC, muchos de los uribistas decían “ahora hay que acabar con el ELN físicamente”. Estos tres años qué significado han tenido en la guerra entre el Estado y el ELN?

–Hemos resistido varios frentes de ataque. El primero, bombardeos, ataques a nuestros campamentos en nuestras zonas. Pero el objetivo principal es matar a los principales líderes del ELN. Ellos siguen en ese plan. Hasta el momento no lo han conseguido pero no han dejado ese objetivo.

Segundo; están en una campaña de guerra sucia por los medios, desprestigiándonos, aislándonos, arrinconándose o estigmatizando. Es la política de Trump que es mentiras, amenazas e insultos. Es la guerra mediática que nos tiene.

Y una tercera que es toda la base social y política y toda la gente que tiene alguna cercanía en el movimiento social y político con el ELN la están judicializando, la están encarcelando, le está montando falsos positivos judiciales. A otros lo están matando, a otros lo están despojando de sus tierras, los están desplazando, los están exiliando. Es un ataque en todas las direcciones.