Neurofelicidad y su valor en la vida cotidiana

0
369

Manuel Antonio Velandia Mora

¿Qué significa tener éxito?, ¿Qué significa ser feliz? La réplica a los interrogantes parece ser muy distinta si eres tú mismo quien la responde o es otra persona, pero igualmente la respuesta tiene que ver con tu cerebro, con tus hormonas… Esto nos lleva a comprender que la felicidad puede entenderse como un proceso biológico. Para encontrar qué la desata desde el punto de vista físico, los investigadores se han centrado en conocer cuáles son y cómo funcionan las hormonas que están relacionadas con ello.

El cuarteto de la felicidad

Las endorfinas son consideradas la morfina del cuerpo, una suerte de analgésico natural. La serotonina fluye cuando te sientes importante, el sentimiento de soledad e incluso la depresión son respuestas químicas a su ausencia. La dopamina suele es la responsable del amor y la lujuria, pero también de las adicciones. Por eso se dice que es la mediadora del placer. La oxitocina es «la hormona de los vínculos emocionales» y «la hormona del abrazo». La dopamina y la serotonina determinan nuestra consciencia del mundo.

Me encantaría centrarme en todas ellas, pero aquí haré referencia exclusivamente a la dopamina. Investigadores de la Universidad de Tsukuba, en Japón, han descubierto que las neuronas de dopamina regulan el proceso cerebral de toma de decisiones; han confundido que evalúan las opciones disponibles y luego identifican la que es más preferible; así que, pudiéramos inferir que la felicidad tiene que ver con lo que el cerebro decide y el valor que le da a aquello de lo que parte la decisión, dado que la dopamina controla tanto el período de evaluación de distintas opciones como la decisión definitiva.

La “hormona de la felicidad” es vital al momento de tomar decisiones y afrontar riesgos. Ya de antemano se conocía que la dopamina está ligada a la llamada “red de recompensas”; la carga de dopamina en el cerebro nos ayuda a decidirnos entre las expectativas previas, las decisiones y aquello que se obtiene luego de tomarlas.

Kenneth Kishida, considera que “cada elección que alguien toma implica tomar información, interpretar esa información y tomar decisiones sobre lo que percibieron”. Cada elección implica usar unos datos, interpretarlos y tomar decisiones sobre lo que se percibe.

Pero, qué valor tienes los datos, debiéramos preguntarnos. El éxito y la felicidad son relativas, no tienen que ver con tenerlo todo, sino con tus fantasías, ideales, principios, valores, creencias.

Lo que es muy importante para algunoæs puede ser absolutamente insignificante para otroæs. Lo que tú quieres es absolutamente fundamental a la hora de pensar en la felicidad y en el éxito. El problema es que muchas veces no sabemos lo que queremos, o que consideramos que aquello que queremos es absolutamente inalcanzable.

Cómo vivo la felicidad

Tengo claro que la felicidad no es un estado permanente, tal vez tiene que ver más con fugaces momentos; extrañamente la mayoría de las personas parece no estar contenta con lo que tienen. Yo siento que soy una persona feliz. Algunas veces me preguntan qué necesito y por más que lo pienso parece que nada me hace falta. No suelo decantar mi sentido de la necesidad hacia grandes cosas, así que prefiero darme pequeños gustos.

Por otra parte, tengo claro que hay situaciones que me producen mucha felicidad, me encantan los atardeceres en tonos rojizos y naranjas, el pan recién horneado, un plato de lentejas con arroz, un vino semiseco con un queso azul, el calor en mi espalda qué proviene del pecho del hombre que me encanta… También comprendo perfectamente que no necesito estar junto a otra persona para ser feliz.

Me encanta ser el eje de mi propia existencia, no tener que depender de nadie, pero de todas formas he sabido para encontrar la felicidad necesitamos de otroæs, y el valor que le damos a lo otro, a las cosas, a los hechos, al ámbito de dominio en el que nos movemos, a los vínculos que establecemos.

La felicidad a sólo un paso

Hay maneras sencillas de alcanzar la felicidad; por ejemplo, bailar, cantar o trabajar en equipo son actividades que también potencian la unión social y la tolerancia al dolor a través de un aumento en las endorfinas. El nivel de serotonina se incrementa al pensar en recuerdos felices; según el neurocientífico Alex Korb, exponerse a la luz del sol, recibir masajes y hacer ejercicio físico aeróbico, como correr y andar en bicicleta, son igualmente formas de obtenerla. La dopamina se incrementa cuando uno da el primer paso rumbo a un objetivo y de manera similar cuando lo cumple; esto significa que nos ayudaría a su producción establecernos objetivos a corto plazo o dividir en pequeñas metas aquellos objetivos que son a más largo plazo.  Abrazar es una forma muy simple de conseguir un aumento de oxitocina; de manera similar nos puede ayudar a obtener la el proceso de dar o recibir pequeños detalles, y nos ayuda el hecho de construir relaciones de confianza dando «pequeños pasos», «negociando las expectativas» para que las personas con las que establecemos el vínculo puedan acercarse a ellas y en su retroalimentación nos aporten a nosotræos.

El éxito

Ya tenemos claro que alcanzar la felicidad no es tan complicada, incluso que es sencillo alcanzarla. El éxito se puede percibir de dos maneras: la primera, nos dice que el éxito está fuera de nosotroæs porque tiene que ver con el reconocimiento que tenemos de loæs demás y el valor que le dan a lo que hacemos; La segunda, se centra en nosotroæs mismoæs; se vincula con ese momento en el que sentimos que hemos cumplido las metas que nos hemos trazado y que los resultados son aquellos que esperábamos.

Muy seguramente tendríamos que hacer toda una campaña de marketing para alcanzar el éxito que se centra en loæs demás, sería mucho más fácil darle más sentido a lo que está en nuestras manos lograr, o más correctamente nuestro cerebro.

Aquí nos encontramos con un pequeño escollo, que pudiera ser la poca credibilidad que algunas personas tienen en sí mismas; así que el éxito sería difícil de alcanzar mientras no cambie el sentido y el valor que nos damos a nosotroæs mismæos.

En un artículo en Forbes, Manuel Xirau afirma que, el éxito aporta felicidad, pero no el éxito en el sentido monetario o laboral (que también). Superarnos a nosotroæs mismoæs, realizar con éxito tareas que ayudarán a mejorar el mundo, o simplemente ayudarán de una forma u otra a nuestros seres queridos, concluyendo que ese tipo de éxito es el que indudablemente aporta felicidad inmediata.

El éxito y la felicidad están muy ligados al auto-reconocimiento, a la autoestima y la autovaloración, y en especial, con la conciencia que tenemos de nosotroæs mismoæs.

Según Xirau, aprendemos quiénes somos debido a las experiencias que vamos superando, a todas las batallas que vamos conquistando al final de cada día.

Alexander Rubio, un investigador colombiano quien a través de sus clases como maestro ha permitido que los estudiantes tomen conciencia de sí mismos mediante el uso de técnicas innovadoras como el yoga, la expresión corporal y la percusión de primer cuerpo, me enseñó un ejercicio que tiene que ver con pequeños destellos de felicidad alcanzables en sólo fracciones de minutos.

Un ejercicio que hago todas las mañanas, luego de escuchar el despertador que me alegra el comienzo del día con el trino de unos pájaros, es el siguiente: Lo más importante de este ejercicio no es leerlo, sino hacerlo. Sin abrir los ojos respiro profundamente, siendo orden disparatados la vivos que ingresan por la ventana, permito que se elimine mis ojos, luego mi cara y posteriormente todo mi cuerpo. Esbozo una sonrisa y me permito disfrutar de sonreír y de sentirme iluminado con la luz natural.

Varios artículos científicos nos dicen que cuando algo se repite por 21 veces, empieza a ser parte de una serie de nuevos contactos fisicoquímicos en nuestro cerebro, y que al haberle interiorizado y hecho experiencia no sólo se ha logrado una transformación, sino que además nos es mucho más fácil continuar con su práctica.