Migrantes en Estados Unidos: Estrategia al borde del colapso

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Migrantes latinoamericanos son conducidos a la localidad de El Paso, en proceso de expulsión

Las propuestas de Joe Biden sobre la inmigración proveniente de Centroamérica son ambiciosas pero contradictorias, lo cual confirma que en Estados Unidos prevalece la militarización y la tercerización

Redacción Internacional

En las pocas semanas que lleva en el cargo, al presidente Biden la política migratoria en Centroamérica se le convirtió en un rompecabezas. Respondiendo a una promesa de campaña, ha venido paulatinamente desmontando la funesta política anti inmigratoria de su antecesor. Ha dicho que no continuará la construcción del muro sobre la frontera con México, busca la reunificación de las familias separadas, revisa las solicitudes de asilo.

Pero estos anuncios han provocado una estampida de inmigrantes hacia la “meca de la felicidad”, que amenazan con crearle problemas a la actual administración norteamericana, pues mientras comienza a recibir críticas de su bancada demócrata, los republicanos lo acusan de “traición”.

Según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, en febrero fueron detenidos en la frontera sur 100.441 migrantes, un aumento del 28 por ciento respecto a enero. El porcentaje se incrementó mes a mes en el último trimestre. Según la misma oficina, ya para el mes de marzo las detenciones de migrantes alcanzaron su mayor nivel en los últimos 20 años.

Cifras disparadas

Un ingrediente nuevo, particularmente dramático en esta oleada de migraciones, es la presencia de niños no acompañados que cruzan o intentan cruzar la frontera con México. En el último mes, las autoridades norteamericanas detuvieron a 18.890 jóvenes, niños y niñas que pretendían ingresar solos a los Estados Unidos. De acuerdo con la Oficina que los atiende, el número de pequeños retenidos en marzo dobla la cifra de los capturados en febrero, cuando esa agencia detuvo a 9.271 menores. La situación en la frontera se agrava por el crecimiento del número de contagios por la pandemia.

En marzo pasado los agentes federales interrogaron a 172.331 indocumentados, cifra que registra un aumento del 70.6 por ciento respecto a febrero.

Este comportamiento muestra que las posturas de Biden sobre la inmigración en Centro América resultan ambiciosas pero contradictorias. Confirma que los gobiernos de Estados Unidos, tanto republicanos como demócratas, terminan yéndose por la vía de la militarización y la tercerización. La política de Biden básicamente tiene dos componentes: revertir la estrategia de Trump y recuperar el liderazgo de Estados Unidos en la región.

Orígenes

Para algunas organizaciones sociales centroamericanas esa estrategia destaca el componente de seguridad y prosperidad (para Estados Unidos), que suena más a Guerra Fría. En lugar de solidaridad con Centroamérica, el plan Biden promueve el viejo modelo de desarrollo económico que benefició durante mucho tiempo a las corporaciones norteamericanas.

Por eso, las masivas migraciones irregulares y transfronterizas son el rostro visible de los procesos de exclusión por la globalización y se encuentran en diversas regiones del planeta. No son fenómenos nuevos, y en los últimos tiempos se relacionan con la expansión del capitalismo y del colonialismo.

Los contextos de expulsión de personas están ligados a la desigualdad, la concentración de la riqueza, el aumento de la pobreza, el deterioro productivo de los países del sur, las crisis económicas, la contracción del mercado, laboral y de la oferta de trabajo, entre otros fenómenos.

El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dijo la semana pasada que prevén que el número de migrantes que llegará a México aumentará a niveles inéditos en comparación con las últimas dos décadas y reconoció que esto ocurre pese a que el país está “expulsando” a la mayoría de los adultos solteros y a las familias.

Campaña persuasiva

Y pese también a que la oficina de prensa ha financiado una millonaria propaganda en medios de comunicación en Centroamérica, para persuadir a los migrantes de que no lleguen. “La frontera está cerrada”, es uno de los eslogan que más se difunden por la región.

En la última semana de marzo, dice Jen Psaki, titular de prensa de la Casa Blanca, su despacho ha colocado unos 20 mil anuncios de radio en Brasil, Guatemala, Honduras y El Salvador. La campaña, que comenzó en los primeros días de la administración Biden, llama a inmigrantes indocumentados a que no se movilicen a la frontera con México.

El propósito es “comunicar claramente que este no es el momento de venir, que nuestras fronteras no están abiertas”, puntualiza la funcionaria. A esto se suman mensajes pagos a través de Facebook e Instagram, dirigidos a 26 millones de personas.