Máximo Jiménez, un canto a la tierra

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Máximo Jiménez

Murió el cantautor cordobés, llamado el Juglar del Sinú. Homenaje a quien supo interpretar, acompañar y motivar las luchas del campesinado en los decenios de 1970 y 1980 en el Caribe colombiano

Christian Mantilla Monsalve

El siguiente texto que fue escrito en principio para un curso en la universidad[1] y responde de manera situada y singular a las preguntas: ¿qué es la tierra? y ¿cuáles son sus dimensiones?, las cuales, fueron formuladas para propiciar una reflexión sobre los temas, cuestiones y discusiones abordadas, a propósito de la relación entre la tierra y las dinámicas de ocupación, poblamiento y apropiación de recursos en Colombia.

Preguntarse ¿qué es la tierra? en un país como el nuestro remite inmediatamente a la cuestión agraria en la que surgen preguntas como ¿La tierra para quién? y ¿la tierra para qué?, las cuales cobran sentido si nos situamos en territorios concretos como el departamento de Córdoba, donde históricamente se han librado fuertes disputas por el uso y propiedad de la tierra. La memoria histórica de estas disputas ha logrado echar raíz y florecer en la voz y la palabra del músico Máximo José Jiménez, quien logró interpretarlas, describirlas y motivarlas desde el lugar del campesinado.

¿La tierra para quién?

“Yo soy indio de los puros del Sinú
yo soy indio chato, cholo y chiquitín
esta tierra, es mi tierra
Y este cielo, es mi cielo”

La anterior es una estrofa de la canción ‘El Indio Sinuano’ escrita por David Sánchez Juliao y popularizada por el intérprete y compositor Máximo José Jiménez Hernández[2]. No es casual su mención, pues esta canción acompañó las luchas por la tierra en el departamento de Córdoba entre las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, cuando los campesinos sin tierra agrupados en la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, bajo la consigna “¡La tierra para el que la trabaja!”, protagonizaron grandes jornadas de recuperación de tierras acaparadas por hacendados y empresarios territoriales[3].

La consigna “¡La tierra para el que la trabaja!” que alentó las luchas del campesinado cordobés, encuentra sus antecedentes históricos en la revolución mexicana de principios del siglo XX. Durante la revolución el líder campesino y militar del Ejercito Libertador de Sur, Emiliano Zapata Salazar, se levantó en armas con esta consigna contra los terratenientes y el gobierno, pregonando la necesidad de una reforma agraria que garantizara la propiedad de las tierras para el campesinado y las comunidades indígenas desposeídas. Con el triunfo de la revolución mexicana en 1910 y su constitucionalización en 1917 se abrió paso en América Latina a una serie de reformas agrarias (Alegrett, R. s.f) que buscaron transformar las estructuras latifundistas y hacendatarias heredadas de la colonia[4]. Sin embargo, no todos los procesos de reforma agraria resultaron de cambios revolucionarios, algunos fueron consecuencias de políticas reformistas superficiales que no alteraron significativamente la estructura desigual de la propiedad sobre la tierra (Arruda, 2005, pp, 16-18).

Colombia fue uno de los países donde durante la década del sesenta se impulsaron políticas superficiales de reforma agraria (Ley 135 de 1961) que buscaban entregar tierras a aparceros y arrendatarios que trabajasen en ellas e institucionalizar la interlocución con el campesinado. En este contexto se crea la ANUC.

El impulso reformista de este periodo inauguró un nuevo ciclo de disputas por la tierra, donde el campesinado tomó lugar asumiendo la voz de un sujeto político capaz de enunciar el problema ¿La tierra para quién?, y formular una solución ¡La tierra para el que la trabaja! La voz de Máximo Jiménez estuvo vinculada a la ANUC y en sus luchas expresa con claridad la razón de la disputa.

Pa’ dirigirla

En el paseo titulado ‘Me dijo un terrateniente’, incluida en el disco El Burro Leñero (1976), Máximo narra un diálogo entre él (campesino) y un terrateniente sobre las tomas y recuperaciones de tierras. En este diálogo se traza un antagonismo entre el rentismo hacendatario y agroexportador consolidado en el departamento de Córdoba, versus la economía productiva campesina destinada a la producción de alimentos para la demanda local. Ante la queja del terrateniente que maldice a los campesinos por ocupar sus tierras y afectar su negocio, él (campesino) responde:

“Óigame terrateniente, vámonos a la montaña, ahora afílese un machete que así es que el hombre se desengaña. La tierra no hay que prohibirla, usted no hable tanta paja, la tierra es pa’ dirigirla el hombre que la trabaja”. De esta manera, el campesinado con voz y razón se inserta en la discusión en torno a la tierra como factor de producción y las contradicciones entre el capital y el trabajo, entre el hacendado agroindustrial y el campesino trabajador. En tal sentido, la respuesta a la pregunta sobre ¿La tierra para quién?, es clara, “es pa dirigirla el hombre que la trabaja”.

El campesinado que reclama la propiedad sobre la tierra no solamente entabla un diálogo con el terrateniente desde el lugar legítimo que le da su fuerza de trabajo; también interpela al Estado representado en el Presidente de la República ante quien eleva sus denuncias y a quien acusa de cómplice de las injusticias cometidas contra el campesinado despojado y explotado.

En la canción ‘Usted Señor Presidente’ (1976) denuncia el desconocimiento de la realidad del campesinado y el apoyo a los terratenientes por parte de los representantes del Estado. Interpela al Presidente preguntando, “¿usted sí ha caído en cuenta que el campesino, no tiene ciudad bonita si no es el campo? ¿Y por qué entonces usted lo persigue tanto, si no hay quien labre la tierra cómo vivimos? Usted los está poniendo en el mal camino, a vivir en la miseria y en el atraso”.

El papel del Estado en esta disputa por la propiedad sobre la tierra es el de la complicidad con los ricos hacendados y la represión contra el campesino pobre, porque “son las masacres más grandes, que aún vemos cada día, el que no muere de hambre lo mata la policía”.

La historia de la violencia sociopolítica asociada a las disputas por la propiedad de la tierra en Córdoba y en general en la región Costa Atlántica también ha sido narrada de forma gráfica. Ulianov Chalarka (1938-1977) ilustra en La Historia gráfica de la lucha por la tierra en la Costa Atlántica (1985), el despojo y la lucha por la tenencia de la tierra del campesinado en esta región del país. La historia gráfica se remonta al pasado colonial y la construcción de la república, para aportar a la comprensión del problema de la tierra y movilizar al campesino independiente en apoyo a las luchas de aquel tiempo.

En las narrativas sobre las disputas por la tierra de la década del setenta y ochenta tiene lugar la referencia a las raíces históricas del problema que se extienden desde el periodo colonial. Esta larga historia tiene un lugar destacado en las canciones interpretadas por Máximo Jiménez. En la canción ‘El Indio Sinuano’ se refiere a esta historia en los siguientes términos:

“[…] A mi casa llegó un día el español
y del oro de mi padre se apropió
y la tumba, de mi abuelo
como guaca, exploró.

Y mi tierra me quitaron de las manos
despojado quedé yo con mis hermanos
al abrigo, de los vientos
relegado, a los pantanos”

El despojo de las tierras por parte de los colonizadores españoles a los pobladores que durante más de dos años habitaron el territorio histórico y arqueológico denominado Gran Zenú, (Viloria, 2004, p. 2) significó el sometimiento de una cultura de agricultores, pescadores, orfebres y tejedores del pueblo Zenú que ocupaba ancestralmente buena parte de este territorio.

Portada y página 7 tomada de “La Historia gráfica de la lucha por la tierra en la Costa Atlántica” (1985)

 

Las notas de mi acordeón

La colonización española es narrada como un hecho determinante en la configuración de la identidad del campesinado cordobés que encuentra en los ancestros indígenas una razón para reclamar la propiedad sobre esta tierra. Otra vez citamos ‘El Indio Sinuano’:

“Oigan blancos les advierto, sí señor
sí señor
que mi raza volverá tal como el sol
a pintarse los cachetes de color
pa infundirles a ustedes miedo y temblor
¿por qué?
porque esta tierra es mi tierra
porque este cielo es mi cielo”

La tierra no solo se reclama como factor económico para ser explotada con la propia fuerza de trabajo, sino, además, se defiende por su significación para la pervivencia física y cultural del pueblo. En el paseo ‘Me dijo un terrateniente’ se expone claramente cuál es el antagonismo entre el campesino y el terrateniente.

El campesino le pregunta al terrateniente ¿Qué producían esas tierras?, ante lo cual el terrateniente responde que tenía “ganado clasificado pa’ negociación (…) se me tomaron mi hacienda, me dañaron mi negocio como era la exportación”. Mientras el terrateniente tiene la tierra para el negocio y la acumulación de capital, el campesino y el indio buscan en la tierra su producción y reproducción como clase y cultura.

La relación entre la tierra y la identidad cultural de la población que en ella habita se destaca en las primeras estrofas del ‘El Indio Sinuano’ donde se asume la auto representación del indio del Sinú

La tierra no es solo el espacio superficial sobre el que se realizan actividades agropecuarias, es también el cielo, el río, la montaña, los animales y la relación estrecha entre estos elementos y el campesinado, que encuentra en la tierra y sus frutos el sustento para su pervivencia física y cultural. Máximo le canta a la tierra desde su lugar de agricultor, exaltando el paisaje como un valor estético y no como un valor de uso.

En la canción ‘Soy campesino’ (1978) compuesta e interpretada por el propio Máximo le canta a la tierra “tan linda y bella donde trabajo con gran ardor, soplan las brisas y salen estrellas, se oyen las notas de mi acordeón”.

Oír las notas del acordeón, sentir la brisa y ver las estrellas en esta tierra y este cielo son signos de una lucha que no es solo histórica sino también y fundamentalmente cotidiana. En la canción ‘Levántate José’ se destaca esta cotidianidad en la que se desenvuelven las actividades de producción y reproducción de la vida campesina. “Tráete una hoja de bijao, vamos a envolver la yuca, y un pedazo de pescado, que hoy es otro día de lucha”.

¿Qué es la tierra? ¿Cuáles son sus dimensiones?

El espacio que identificamos hoy como departamento de Córdoba, situado entre las llanuras del Caribe y las ramificaciones de la cordillera occidental, ha sido escenario de disputas por el control de la tierra, sus recursos y sus gentes, que se remontan al periodo colonial y se extienden hasta nuestros días. En esta larga historia, el campesinado y los pueblos étnicos han librado una lucha importante en la definición de los términos de esta disputa, formulando y respondiendo a preguntas como: ¿la tierra para quién? ¿la tierra para qué?

Abordar las preguntas ¿Qué es la tierra? ¿Cuáles son sus dimensiones? a partir de la disputa por su apropiación, nos ofrece una idea sobre los significados que tienen para los sujetos que intervienen en ella y da cuenta de la historicidad de la cuestión. La tierra es lugar de extracción de riqueza para los colonizadores, la tierra es factor económico para el hacendado, la tierra es lugar para la producción y reproducción de la vida para el campesinado.

Finalmente, este texto no es más que una invitación a adentrarnos en el estudio sobre la tierra y sus dimensiones en el departamento de Córdoba, a partir de un acercamiento a las representaciones, narrativas y luchas de sus gentes, que tienen mucho que cantar y contar sobre la relación entre la tierra, la población y la territorialidad.

Documental ‘Los pueblos cuentan conmigo’

Referencias bibliográficas

Arruda, Plinio (2005). La reforma agraria en América Latina: una revolución frustrada. En: OSAL: Observatorio Social de América Latina. Año 6 no. 16. junio. 2005. CLACSO. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal16/AC16Sampaio.pdf

Alegrett, R. (S.F). Evolución y tendencias de las reformas agrarias en América Latina. Disponible en: http://www.fao.org/3/j0415t/j0415t0b.htm

Fundación del Sinú (ed), (1985). Historia Gráfica de la Lucha por la Tierra en la Costa Atlántica. Fundación del Sinú.

Viloria, J. (2004). La economía del departamento de Córdoba: ganadería y minería como sectores clave. En Serie Documentos de Trabajo Sobre Economía Regional. No. 51 noviembre, 2004. Banco de la República.

Referencias musicales

Máximo, J. (1975-2017). El indio del Sinú (1975), El burro leñero (1976) Máximo Jiménez y su conjunto (1978), La herramienta del pobre (1986), La gente de Montería (1988), Idioma español (2006), El amor no tiene edad (2016), Soy de dónde nace la cumbia (2017). Discografía completa de Máximo Jiménez. Disponible en: https://www.discogs.com/es/artist/5908361-M%C3%A1ximo-Jim%C3%A9nez

[1] Presentado el 13 de marzo en el curso Tierra, Población y Territorialidad I, dirigido por el profesor Flavio Bladimir Rodríguez, dentro de la Maestría Dinámicas Rurales y Globalización de la Universidad Externado de Colombia, sede Bogotá, D.C.

[2] Sobre la vida y obra de Máximo Jiménez ver el documental “Los Pueblos Cuentan Conmigo. Máximo Jiménez. El Juglar del rio Sinú” realizada por Jairo Antonio Rojas y Juan Carlos Gamboa Martínez en 2019.

[3] Estas disputas no son nuevas, en esta región y otras, desde finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX se presentaron levantamientos populares, acciones de protesta y exigibilidad de derechos asociados a la propiedad sobre la tierra. Ver: LeGrand, C. (2016) Colonización y protesta campesina en Colombia (1850-1950). Segunda Edición. La Universidad de los Andes y la Universidad Nacional de Colombia.

[4] Algunos procesos políticos de corte revolucionario o reformistas en países como Bolivia (1953); Cuba (1959) y en Nicaragua (1979) dieron origen a reformas agrarias. Sin embargo, a partir de la década del sesenta se impulsaron en toda América Latina dictaron leyes agrarias que buscaron democratizar la propiedad agraria, no necesariamente como resultado de procesos revolucionarios o reformas radicales, sino más bien, como  Ver el artículo de Alegrett, R. (S.F) Evolución y tendencias de las reformas agrarias en América Latina. Disponible en: http://www.fao.org/3/j0415t/j0415t0b.htm