Marx de película

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Javier Castro
@jcastronauta

En los albores del siglo XIX, cuando Colombia se erigía como república, la naciente burguesía sacralizaba la propiedad privada, convirtiéndola en piedra angular del proyecto hegemónico impuesto a través de ciclos de violencia donde han hecho uso, hasta nuestros días, de las más aberrantes prácticas de acumulación por despojo en aras de fortalecerse como clase.

Al unísono, en Europa se forjaban corrientes de pensamiento que criticaban el capitalismo y tras el desarrollo de importantes procesos dieron origen a su antítesis. Y es precisamente la voracidad del sistema la primera en manifestarse en el exordio de la película El Joven Marx, que por estos días se estrena en Colombia. Una dramática escena recreada en la Alemania de 1843 donde un grupo de campesinos expulsados de tierras que desde tiempos remotos fueron comunales, ahora en manos de usurpadores amparados por el Estado, se apoderaban incluso de las cosas más simples, aquellas que parecieran no tener valor de cambio, dando cuenta que la miseria ya se vivía como consecuencia de la explotación del trabajo ajeno.

Es dirigida por Raoul Peck, cineasta haitiano que siendo un niño salió de su país huyendo de la dictadura de Duvalier, motivación suficiente para forjar su espíritu anti imperialista a través del arte cinematográfico al cual llegó por razones políticas, dirigiendo importantes trabajos, entre ellos el galardonado documental “I’m not your negro” (2016) el cual hace parte de su obra como activista.

Pese al título la película no es precisamente un biopic de Karl Marx, encarnado por el actor alemán August Diehl a quien recordamos por su papel como el comandante Hellstorm en “Bastardos sin Gloria” del irrepetible Quentin Tarantino. Estamos ante un relato que busca ubicar históricamente el pensamiento de Marx, partiendo de su distanciamiento del “hegelianismo”, su decidida lucha por desarrollar el materialismo y abandonar de la elaboración teórica toda abstracción utópica, sumado a la caracterización que logra de los trabajadores como clase y protagonistas en la creación de riqueza a través de lo que él mismo definiera como esclavización del proletariado.

Procurando con detalle las costumbres de la época en busca de ambientar el momento histórico complementado con un fino trabajo de fotografía y travelings de cámara, la película logra con éxito generar interés por los airados debates que se dieron entre connotadas personalidades de aquel convulsionado eje de pensadores revolucionarios. Los mismo pensadores que aparecen fielmente interpretados como el caso de Proudhon (Oliver Gourmet), Bakunin (Ivan Franek), Weitling (Alexander Scheer) y claro, el protagónico Fredrich Engels (Stefan Konarske) quien en la película inicia una relación con Marx en un encuentro desafortunado para luego convertirse en la dupla que cambió la concepción de las relaciones económicas en el mundo.

El Joven Marx genera expectativa entre la militancia comunista y seguramente los más ortodoxos emitirán duras críticas al no encontrar aspectos de análisis profundo de los orígenes de la miseria o mayor rigurosidad en la exposición de las tesis científicas de Marx, pues la película no se percibe como una pieza de propaganda como lo hubiese sido el proyecto inconcluso de Eisenstein sobre El Capital o el monumental trabajo de Alexander Kluge: «Noticias sobre la Antigüedad Ideológica: Marx – Eisenstein – El Capital» (2008).

Lo que logra Peck es demostrar la vigencia del discurso marxista, destacando el papel de la organización política y de masas, manifestando que el capitalismo está en crisis y que su existencia ni es inmutable y por el contrario es perentoria.

La película El Joven Marx se estrenará en Colombia el próximo 22 de marzo y dependerá como siempre de la taquilla para mantenerse en cartelera, pues a pesar que las salas en todo el país alcanzaron los 62,6 millones de espectadores en 2017, el cine de autor todavía está lejos de ser una opción para los colombianos que promedian ver 1,3 películas al año.