María Cano, la flor del trabajo

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María de los Ángeles Cano Márquez. Foto Melitón Rodríguez

El 12 de agosto se cumplen 134 años del nacimiento de la luchadora popular antioqueña. Cano fue fundamental en la configuración de las primeras organizaciones revolucionarias de la clase obrera colombiana, pionera en la participación política de las mujeres y lideresa en la lucha por los derechos civiles durante los últimos años de la Hegemonía Conservadora

Beatriz Guerrero – Alejandro Cifuentes

María de los Ángeles Cano Márquez nació un 12 de agosto de 1887 en Medellín, en un contexto complejo. Apenas un año antes se había aprobado la constitución diseñada por los conservadores. Con ella se creó un régimen fuertemente presidencialista y centralista, que estrechó la relación entre la iglesia y el Estado, y el cual no escatimó en la persecución a ideas y organizaciones divergentes.

Además, durante este régimen conservador, que se mantuvo hasta 1930, se inició el proceso de modernización en Colombia, jalonado por la economía cafetera, la cual estabilizó las exportaciones, impulsó el desarrollo de infraestructura y posibilitó la aparición de los primeros fermentos industriales en ciudades como Bogotá, Cali, Barranquilla y Medellín.

Esta última fue epicentro de una pujante industria textilera desarrollada por familias conservadoras de comerciantes que paulatinamente comenzaron a fabricar muchos de los productos que antes importaban. Medellín, además, concentraba capitales acumulados en el comercio de oro, los cuales posibilitaron el desarrollo industrial en una ciudad con una débil tradición de manufacturas artesanales.

María provenía de una familia acomodada, aunque no rica. Los Cano eran una familia de intelectuales liberales, que fundaron uno de los periódicos de tiraje nacional más importantes de la historia contemporánea, El Espectador. Por eso María creció en un ambiente en donde se le inculcó la pasión por el conocimiento; fue autodidacta desde muy joven, amante de los libros con ideas vetadas por el régimen, lo que finalmente la hizo sensible al pensamiento revolucionario de Marx y Engels.

El inicio de la actividad política

En 1921, María se vinculó al movimiento literario de Medellín, escribiendo en la revista Cirano bajo el seudónimo de Elena Castillo, convirtiéndose para entonces, en la única mujer columnista del medio. También colaboraría en el periódico El Correo Liberal. Gracias a su pasión por la literatura, poco a poco se fue acercando a la lucha por los derechos de los trabajadores, denunciando los maltratos al interior de las fábricas y organizando mítines y reuniones políticas en su casa.

Para ese momento el movimiento obrero comenzaba a organizarse mejor en todo el país. Los primeros grandes movimientos huelguísticos del país se dieron desde 1917, y desde 1913 habían surgido las primeras organizaciones políticas autoproclamadas como obreras. La Revolución Rusa le dio un nuevo aire al movimiento obrero colombiano, procurándole mayor prestigio a las ideas socialistas. Para 1921 había irrumpido en el escenario político colombiano el Partido Socialista. Aunque muy cercano a ideas liberales y reformistas, este se reclamaba como un partido de y para los obreros, y como una alternativa al bipartidismo tradicional. De hecho, en las elecciones para concejos municipales de ese año, los socialistas les disputaron a los liberales el segundo lugar en las votaciones, incluso en la capital antioqueña.

El socialismo surgió sobre la base de varias organizaciones sindicales. Algunas de estas tenían un carácter moderno, sobre todo las de los trabajadores de los transportes. Pero muchas otras aún conservaban el carácter gremial del mundo artesanal. Más allá de esto, el joven movimiento obrero tomaba forma, creando ritos y prácticas donde confluían tradiciones del movimiento obrero internacional -como la celebración del primero de mayo-, y costumbres autóctonas.

Así pues, el día del trabajo los obreros en diversas ciudades organizaban un concurso donde elegían una mujer que los representara, conocido como La Flor del Trabajo. El primero de mayo de 1925, María fue proclamada por los obreros de Medellín como “La flor del trabajo”, y es así como comienza su recorrido por todo el país, dándose a conocer entre los trabajadores de otras ciudades. Su primera gira fue a la zona minera de Segovia y Remedios.

El socialismo revolucionario

El Partido Socialista entró crisis en 1922. Aquel año cedió al cortejo liberal y terminó apoyando al candidato presidencial de esa colectividad en las elecciones para presidencia. Esto significó la pérdida de la preciada autonomía frente al bipartidismo. Entre 1922 y 1926 en el movimiento obrero colombiano ganaron fuerza las ideas anarcosindicalistas, que consideraban a los sindicatos como las organizaciones auténticamente obreras, descartando los partidos como vía adecuada para la actividad política proletaria.

Pero los grupos proclives a la organización política del proletariado no desaparecieron, y en 1926, durante el Congreso Obrero de ese año, el sector liderado por Tomás Uribe Márquez, primo de María, lideró la formación de un partido que reivindicaba las viejas luchas socialistas, pero llamaba a integrarse al movimiento obrero internacional.

Así surgió el Partido Socialista Revolucionario, PSR. En la fundación de esta colectividad María fue protagonista junto con otros líderes obreros de la década de 1920, como Ignacio Torres Giraldo y Raúl Eduardo Mahecha.

Luego de la Fundación del PSR, María realizó una gira desde su ciudad natal hasta Ibagué, agitando a los obreros en sus luchas reivindicativas. Su actividad se intensificó en los años 1927 y 1928, cuando hubo un auge de la lucha huelguística. Se movilizaba en carro, mula, caballo, ferrocarril; navegaba por los ríos, y en ocasiones, se trasladó por vía aérea. Recorrió a Boyacá, las riberas del río Magdalena y otros ríos de Caldas, Valle, Antioquia, Cauca, Santander y el Caribe.

Durante todas sus giras políticas fue recibida por las multitudes con gran furor y entusiasmo, sin embargo, su activismo le costó varias detenciones, por lo que fue encarcelada e incluso expulsada de algunos territorios del país. En sus acciones públicas María promovió la expresión de “los tres ochos”, que recogía la principal reivindicación obrera: la jornada laboral de ocho horas.

Hacia el comunismo

Sin embargo, a finales de 1928, con la Masacre de las Bananeras y con los líderes obreros más experimentados comprometidos en un plan conspirativo, el PSR entró en crisis. El régimen conservador, que se había visto debilitado por las acciones colectivas de obreros y campesinos, fue derrotado en las urnas en 1930, pero dada la crisis, los socialistas revolucionarios no pudieron sacar provecho.

Aquel año, los liberales vencieron en las urnas. Mientras tanto, el joven abogado Rafael Baquero, reorganizó los remanentes del socialismo revolucionario, los cuales declararon la fundación del Partido Comunista de Colombia, como sección de la Internacional Comunista.

María, que fue obrera de la Imprenta Departamental de Antioquia desde 1930, no estuvo en el Pleno que creó el PCC, pero fue fundamental en la formación del Partido en Medellín. Desde 1929 promovía un grupo de estudios de marxismo en la capital antioqueña, e hizo activa propaganda a favor de la creación de un partido integrado al movimiento comunista internacional. Aunque María se fue alejando paulatinamente de la política, entre 1930 y 1935 se mantuvo activa en las acciones públicas de los comunistas en Medellín, sobre todo en la organización de los desempleados; y en 1934 apoyó activamente la huelga del ferrocarril de Antioquia.

Posteriormente se fue alejando cada vez más de la vida pública. Mantuvo un perfil bajo, aunque en 1945 el Movimiento de Sufragistas le ofreció un homenaje en Medellín, hasta el 26 de abril de 1967, día de su muerte.