sábado, abril 20, 2024
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Luchar por la vida digna

Editorial VOZ 3160

Arrancó la agenda legislativa y con ella el debate sobre las reformas. La primera que salió del partidor fue la reforma a la salud. Tirios y troyanos comenzaron a mover sus naves, algunos sectores y líderes del Frente Amplio debaten su apoyo a la reforma. La derecha con sus medios de información está empleándose a fondo en tergiversarla y hasta poner en ridículo a la guerrera y profesional ministra Carolina Corcho.

Los enemigos de la reforma, se han encontrado con una muralla infranqueable de defensa: El pueblo que ha crecido en conciencia y maneras de informarse objetivamente y el Pacto Histórico que lidera en el Congreso una mayoría que discutirá y aprobará los cambios.

Pero la defensa y aprobación de la reforma al sistema de salud en Colombia, no se logrará solo con buena información y debate en el congreso. También en las calles se librará la batalla de ideas, donde se expresará la decisión de respaldo a las reformas de la salud, laboral y pensional. El 14 de febrero el presidente Petro, la bancada del Pacto Histórico y el parlamento en general recibirán una vez más, desde las calles y carreteras colombianas, el mandato de seguir adelante con las reformas y el cumplimiento del programa “Colombia una potencia de vida” plasmado en el Plan de Desarrollo Nacional que está a punto de aprobarse.

En la lucha de clases en Colombia hoy el marco institucional es insuficiente para dar las batallas por el cambio, las mayorías en el Congreso se vuelven más frágiles, una prensa tradicional y viuda de poder tergiversa y desanima, una oposición mañosa mentirosa y peligrosa no cesa de atacar.

Se vuelve vigente y necesaria la lucha de masas popular y organizada en los campos y ciudades. Como diría el mismo presidente Petro: “Me gusta un gobierno al lado de los movimientos sociales. Una sociedad movilizada y un gobierno movilizador. Sociedad que se mueve, sociedad que está viva”. Luchar para vivir con dignidad, es un imperativo si queremos reformas profundas, si queremos salud y trabajo digno pronto.

Lo que se juega es de significativa y esencial importancia: es la vida de millones de colombianos y colombianas, es la posibilidad de recuperar para la ciudadanía, la salud como derecho fundamental, es la oportunidad para acabar con el paseo de la muerte, de empezar a través de un sistema de atención primaria a prevenir las enfermedades. Acabar con la corrupción y el despilfarro de los recursos públicos, de garantizar condiciones y salario digno para los y las trabajadoras de la salud y recuperar al Estado y al Gobierno como garantes de los derechos fundamentales de sus gobernados.

¡Basta de negociar con la vida de la gente! ¡Basta de enriquecer a unos cuantos con el dolor y la exclusión de millones de compatriotas, incluida la niñez! La intermediación y manejo financiero de los recursos de los contribuyentes, de ambos sexos que hacen las 50 EPS que se enriquecen con la salud en todo el país, por el manejo inadecuado de los dineros a ellas confiadas para el bienestar de los colombianos de las clases menos favorecidas. El Estado tiene el deber de recuperar los recursos desviados y la justicia debe sancionar a los responsables de esos desvíos.

El negocio de Sarmiento Angulo, el mayor negociante de los fondos privados de pensión, el Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, la familia Wilches Rosso y los capitales españoles e ingleses, los mayores inversionistas de la salud, ha hecho un uso indebido de los fondos públicos destinados a la salud.

También los responsables y dirigentes de las EPS quebradas deben responder ante la justicia y ante el pueblo colombiano. ¿Qué es lo que defendemos en la salud para los y las colombianas? En todo lo que han expuesto profusa y pedagógicamente el presidente Petro y la ministra de Salud Carolina Corcho, se pueden identificar claramente tres grandes bloques de beneficios: primero, financiar y poner en funcionamiento el sistema de salud primaria que inaugurará, por primera vez en Colombia, un gran plan masivo de medicina preventiva.

En palabras del presidente, “la reforma a la salud llevará médicos y médicas a cada hogar en el territorio colombiano para prevenir la enfermedad o curarla antes que sea tarde. Su hogar y el del campesino recibirán las visitas rutinarias del equipo de salud familiar para su cuidado”.

Segundo, el gobierno asumirá el control estatal de los recursos públicos de salud, eliminando la intermediación de las EPS, y brindar atención integral, total, oportuna e inmediata a las personas con enfermedades avanzadas o de alto costo. Tercero, la reforma a la salud unida a la reforma laboral, permitirá una recuperación de derechos laborales de todos y todas las trabajadoras de la salud y asignará salarios justos y condiciones de trabajo dignas.

Lo que exigirá el pueblo movilizado en las calles y plazas de Colombia el 14 de febrero a los legisladores es una normatividad que haga posible la utilización adecuada de los dineros destinados a la salud, para que prevalezca la vida sobre las utilidades de los mercenarios que convierten la salud y el bienestar del pueblo en objetivos prioritarios de sus negoci

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