Luces y sombras en Perú y Ecuador

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Pedro Castillo, candidato a la Presidencia de Perú y Guillermo Lasso, presidente electo de Ecuador

Oscar Dueñas

Las tres grandes potencias muestran su poderío. Guerra sicológica en la cual la geopolítica tiene como puntos neurálgicos Crimea, el mar de la China, Irán, Venezuela y como proyectos estratégicos el gaseoducto desde Rusia hasta países de Europa, la Ruta de la seda, las riquezas del Polo Norte y, por supuesto, las vacunas. Entre tanto, en algunos países de Suramérica se libran escaramuzas importantes.

En el Perú la situación es muy interesante. A las élites peruanas se les destiemplan los dientes al ver que casi una quinta parte del electorado le hubiere dado el primer lugar a Pedro Castillo Terrones, maestro rural en la escuela número 10465 de la provincia de Chota. Algo históricamente previsible. El mismo periódico reaccionario “Perú 21” el domingo de los comicios había titulado, en primera página, “Cuidado, Sendero Luminoso está presente en las elecciones”. Una manera de manipular los hechos. Castillo, candidato de Perú Libre, partido que tiene como símbolo un lápiz (para demostrar dignidad y lealtad), en su juventud había sido “rondero”, organización campesina que se enfrentó a Sendero cuando este movimiento guerrillero era poderoso.

Castillo obtuvo el primer lugar en los escrutinios nacionales y, además, en la mayoría de los departamentos del país. La cantidad de adeptos es consecuencia de problemas no resueltos y del hastío que produce la política tradicional. El ganador es de origen campesino y actualmente un curtido dirigente sindical del magisterio. Figura nueva en el cuadro de la izquierda latinoamericana. Dice admirar a Chávez y a Evo Morales. En una palabra, es un Evo-chavista, producto típico de la historia del Perú, nación que vive en permanente confrontación de culturas, de enfrentamientos de la capital contra las provincias olvidadas, muchas veces con vacíos institucionales y pobreza extrema. El resultado de ello: grandes y muchas veces violentes movimientos populares.

La aristocracia peruana ha cosificado a sus antagonistas como objetos abstractos (indios sin ilustración, sindicalistas comunistas, rebeldes terroristas) y los terratenientes, que son unos gamonales, le tienen pavor a la enseñanza, apelan a métodos violentos y cuando invocan su “derecho” lo hacen con la connivencia del Estado. Es bueno recordar que en 1972 el Presidente de la Corte Suprema conceptuó que “Según habíase investigado durante la República jamás un campesino o una comunidad había ganado un solo juicio a ningún hacendado” 1

Luchas populares

Sin necesidad de remontarnos a Túpac Amaru, quien dirigió la rebelión iniciada el 4 de noviembre de 1780,  protestando por el brutal trato dado a los indígenas y por el aumento de los impuestos, basta decir que en siglo XX hubo muchísimos conflictos, menciono algunos: 28 rebeliones agrarias entre 1904 y 1926; las insurrecciones del APRA (cuando era un partido obrero-revolucionario) el 7 de julio de 1932 y el 3 de octubre de 1948; el levantamiento popular del 27 de agosto de 1949 promovido por el Movimiento Nacional Revolucionario y el Partido Obrero Revolucionario.

En 1958 se desató una ola  de huelgas y poco después una ola de ocupación de tierras; luego aparecieron los grupos guerrilleros: FIR, Grupo de Jauja, ELN (tres de sus militantes cayeron con el Che Guevara en Bolivia), MIR, Movimiento Túpac Amaru (en 1987 crean el Frente nororiental); y, a partir de 1980 Sendero Luminoso: es necesario aclarar que esa organización maoísta no solo combatió contra el Estado sino que también se dedicó a descalificar a las organizaciones que no controlaba, llegando a atentar contra dirigentes del Partido Mariateguista y de la Izquierda Unida, y en 1989 la mayor parte de las víctimas de Sendero  fueron dirigentes de izquierda y de sectores populares.

De esa experiencia peruana agraria y sindical surge Pedro Castillo quien no solo ha sido apoyado este año por el magisterio organizado sino por muchos sindicatos, un ejemplo: los trabajadores y su entorno en los ochenta casos de conflictos con empresas de las regiones mineras, en las provincias de Ancash, Apurimac, Arequipa, Cajamarca, Cusco, Junín, Moquegua, Tacna, regiones que apoyaron a Castillo.

Voluntad de dialogar

La desazón de la población, las demandas insatisfechas, la desigualdad y la injusticia han llevado a Castillo a disputar en segunda vuelta la Presidencia de la República contra la derechista Keiko Fujimori. Diferentes partidos del espectro político peruano han expresado su voluntad de dialogar con el dirigente sindical. Las perspectivas son alentadoras.

La otra cara de la moneda es el triunfo de Guillermo Lasso en el Ecuador. Significará la continuación de un nefasto modelo neoliberal y para colmo de males ya anunció que el 24 de mayo presentará la reforma tributaria.

No deja de llamar la atención el rápido reconocimiento del triunfo de la derecha por parte de Rafael Correa quien de paso se autocriticó al admitir que se había equivocado en los cálculos, señaló como ejemplo el apresuramiento al recibir el apoyo del Presidente de la CONAI, señor Vargas “que no nos dio ni medio voto”. Surge la inquietud de cuál irá a ser el comportamiento del movimiento Pachakutik (27 parlamentarios) que se quedó con el pecado y sin el género al dejarle libre el camino al banquero Lasso.

Retos de Lasso

Tal agrupación indígena hizo un llamado a votar en blanco o de manera nula, pero la verdad es que en todas las provincias donde Pérez había ganado en primera vuelta y Lasso había quedado muy atrás, semanas después, en la segunda vuelta, Guillermo Lasso arrasó. La conducta de Correa indica cierta seguridad de que vendrán tiempos muy difíciles para la plutocracia ecuatoriana.

Pareciera que la tremenda crisis económica y de la salud con un mal manejo de la pandemia y la realidad de que el partido de Correa eligió 49 parlamentarios mientras el partido CREO de Lasso solo 12, hacen presagiar la poca gobernabilidad que tendrá un presidente electo con votos prestados. Además, si los jueces ecuatorianos continúan aplicando una justicia mediática en contra de Correa, en un ambiente social explosivo por el empobrecimiento de miles de familias, no sería raro que el expresidente, ahora cabeza de la oposición, recuperara los seguidores que tuvo cuando su gobierno estaba en el punto más alto.

Otro tema merece reflexión: la crítica actual del gobierno colombiano a discursos del Presidente de la Argentina. ¿Cuál el motivo? Es indudable que Argentina está aprovechando el vacío que deja el Brasil de Bolsonaro. Hizo llave con Méjico, se separó del ridículo grupo de Lima, le da la mano al gobierno de Bolivia mientras le lanza dardos al neoliberal Presidente del Uruguay e intensifica sus relaciones con Rusia y China. ¿Será que se va a formar en Latinoamérica un bloque de gobiernos de izquierda?

1 Ver Vladimir Valer, “El rol del derecho en el movimiento campesino y el proceso revolucionario”, tesis presentada en la Universidad San Antonio Abad, Cusco, 1979