Los Llanos Orientales se suman al Paro Nacional

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Marcha campesina en Villavicencio, Meta. Foto equipo de comunicaciones Centro Poblado Georgina Ortiz

Comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y en proceso de reincorporación en el Meta, Guaviare, Caquetá y Arauca se han sumado al Paro Nacional. Exigen implementación del Acuerdo de Paz, desmilitarización y autonomía del territorio

Verónica Luna Peña
@vekaLuka

Desde el pasado 3 de mayo, algunas comunidades se sumaron a la movilización de la población estudiantil en el municipio de Granada, Meta, a donde paulatinamente se fueron sumando delegaciones provenientes de otros municipios del Meta y Guaviare, agrupando a más de 2.500 personas que se desplazaron el 13 de mayo a la ciudad de Villavicencio, en una multitudinaria caravana de camiones, acompañada de cultura, arengas y mucha alegría.

La región del AMEM

Los Llanos Orientales, y especialmente la región del Área de Manejo Especial de La Macarena, AMEM, han protagonizado una historia de colonización que inicia desde antes de los años cincuenta, y que fue promovida principalmente por programas estatales que buscaron la reducción de la presión social de las comunidades campesinas, que venían siendo desplazadas por el creciente latifundismo generalizado en los territorios más fértiles de la región andina.

El AMEM, que se encuentra en el corazón del Escudo Guayanés, una de las formaciones rocosas más antigua de la tierra, caracterizada por su abundancia en sistemas hídricos, biodiversidad endémica y ecosistemas únicos en el mundo, es hoy una zona de conflictos y tensiones sociales.

Resistencia campesina

Para nadie es un secreto que el Gobierno nacional ha venido dando tratamiento militar a las comunidades que habitan parques y zonas de especial interés ambiental, justificado en una propuesta conservacionista que desconoce las prácticas, creencias y costumbres de quienes allí habitan, pero que a la vez, le hacen juego a la especulación en el mercado de tierras, favoreciendo a grandes latifundistas, políticos y empresarios que, por una razón u otra, salen bien librados de los operativos enmarcados en el Plan Artemisa, que estigmatiza, amenaza, desplaza y judicializa a familias campesinas más pobres.

Es por esto que las comunidades de la región vienen exigiendo una ruta de concertación con el Gobierno nacional que se remonta al año 2010, y que hoy hace eco en una movilización social que busca articular las reivindicaciones de todos los sectores.

Las más de 2.500 personas que llegaron a la ciudad de Villavicencio, buscan adelantar una negociación permanente con el Gobierno nacional y su gabinete, en torno a tres temas en la agenda común: 1) El desmonte del Esmad, desmilitarizar la protesta y el desmonte del plan Artemisa. 2) Que el Gobierno nacional se siente a dialogar con las comunidades y las personas delegadas para la negociación, y no con terceros que desconocen el contexto regional o buscan intereses particulares. Y 3) Apoyo técnico y logístico para desarrollar las negociaciones y avanzar en acuerdos que estén sustentados en la realidad de los territorios.

Articular agendas

El día 15 de mayo, la movilización campesina, étnica y popular, protagonizó una colorida marcha en la ciudad de Villavicencio, protegida por la guardia campesina y la guardia indígena, y en compañía de la juventud, trabajadoras y transportadoras, invitando a la articulación de las fuerzas en torno a un sueño común de país.

“Somos la gente del común, la gente apartada, gente que históricamente ha sido olvidada por el Estado. Venimos de forma pacífica, a exigirle al gobierno colombiano la implementación del acuerdo de paz, y que se tenga en cuenta la autonomía de los territorios y lo que se está construyendo allí para la creación de políticas públicas”, dijo para VOZ una reconocida dirigente campesina.

De igual forma, la guardia indígena expresó que, “es importante que la ciudadanía conozca que el movimiento indígena no se aparta de las perspectivas del país, por esto estamos en contra de la reforma de la salud, y tenemos una agenda propia como pueblos indígenas, en contra de la estigmatización y el racismo estructural. La invitación es a toda la ciudadanía y a todos los sectores del país, a articular agendas y crear un diálogo colectivo a través de asambleas regionales, y por qué no, una constituyente nacional”.

Cabe destacar que la Alcaldía de Villavicencio ha cumplido un rol fundamental en la garantía del derecho a la protesta, sin que hasta la fecha se presenten heridas de gravedad, capturas, desapariciones o asesinatos, donde gestores de convivencia y la policía, salvaguardan la vida y la integridad de las y los manifestantes.

Con estas garantías, las comunidades de Meta y Guaviare invitan al Gobierno nacional a hacer presencia en la ciudad de Villavicencio, de lo contrario, continuarán su movilización hacia la ciudad de Bogotá, hasta encontrar respuesta.