Los acuerdos de la CELAC

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Foto oficial de la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños

La Cumbre del organismo llamó a consolidar la democracia sin injerencias extranjeras, promover los derechos humanos, eliminar obstáculos en el combate al Covid-19, avanzar en la lucha contra la pobreza, rechazar medidas coercitivas unilaterales, consolidar el combate al cambio climático, no criminalizar la migración, al tiempo que se criticó el bloqueo de Estados Unidos a Cuba y se reivindicó la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas

El Siglo de Chile
@elsiglochile

Con la ausencia de una participación activa de los gobiernos de Chile, Brasil y Colombia, en Ciudad de México se reunieron delegaciones de 33 países -16 de ellos con representación de jefes de Estado y altos dignatarios- para participar en la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, donde se trataron temas estratégicos para la región.

Hubo amplias coincidencias en temas como la defensa de la democracia y la condena a injerencias extranjeras en procesos nacionales, la promoción de derechos humanos y lograr una coordinación en cuanto a la migración, y acordar formas efectivas de combate y ayudas en el combate a la pandemia del Covid-19, lo que incluye producción de vacunas y su intercambio dentro del continente.

Claros

La nota gris la pusieron los gobiernos de derecha en la región. Los de Chile, Colombia y Brasil optaron por no participar activamente y restarse de las iniciativas en cuanto al fortalecimiento del continente, y los de Uruguay y Paraguay quisieron centrar todo en atacar a otras administraciones, como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Pero prevaleció un criterio de materias multilaterales y estratégicas sobre posturas particulares y unilaterales que quisieron instalar mandatarios y representantes de la derecha.

Como en otras instancias regionales e internacionales, hubo una condena al bloqueo de Estados Unidos sobre Cuba, se reiteró la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas, se condenó el asesinato del Presidente de Haití y el golpe de Estado producido hace un par de años en Bolivia, y se rechazó cualquier política de intervención en procesos internos y políticos y sociales en otras naciones.

Contrario a lo que en un momento se previó, el tema de la continuidad de la Organización de Estados Americanos, OEA, finalmente no fue abordado de manera resolutoria en la Cumbre de la CELAC, aunque se reiteraron las denuncias de varios mandatarios y cancilleres respecto a acciones injerencistas y agresivas de parte de ese organismo y específicamente de su secretario general.

Se valoró altamente la presencia de representaciones caribeñas y la continuidad de los acercamientos y colaboraciones con los países centroamericanos, sudamericanos y norteamericanos.

El ministro de Relaciones Exteriores de México Marcelo Ebrard, país anfitrión de la reunión, reconoció que al interior de la CELAC “hay diferencias serias e importantes”, pero aseguró que eso “no debe asustar a nadie” y valoró los avances en colaboración regional, sobre todo en materias como la lucha con el Covid-19 y la pobreza.

Puntos cardinales

Las delegaciones de la CELAC suscribieron un acuerdo de 44 puntos, entre los que destacan la valoración “del proceso histórico de consolidación, preservación y el ejercicio pleno de la democracia”; la “promoción, la protección y el respeto a los derechos humanos sin discriminación alguna como uno de los elementos para sostener la vida democrática de nuestras naciones”; el “llamado para democratizar la producción y eliminar los obstáculos que dificultan el acceso justo y equitativo a las vacunas contra Covid-19, en tanto bienes públicos globales”; el reconocimiento de la “educación como un elemento vertebral para el desarrollo sostenible de los países y nuestra región, que debe ser inclusiva, equitativa, de calidad, con perspectiva de género y que atienda a un enfoque intercultural”; “avanzar en la erradicación de la pobreza en todas sus formas, especialmente la pobreza extrema”; “rechazo a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales, contrarias al derecho internacional”; el “compromiso de promover la igualdad de género…el respeto a los derechos de los pueblos indígenas u originarios y afrodescendientes”; rechazo a la “criminalización de la migración irregular y de toda forma de racismo, discriminación racial, xenofobia, discursos de odio”; el “más alto compromiso político en la lucha contra el cambio climático, la desertificación, la contaminación, la defaunación y la pérdida de biodiversidad”; el “profundo rechazo a todo acto de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”.

En el documento final se reconoció y apreció “la colaboración establecida entre Argentina y México, para producir y envasar vacunas contra Covid-19, que ya han comenzado a distribuirse en países de la región, el desarrollo, producción y suministro de las vacunas cubanas (Abdala, Soberana02 y Soberana Plus); así como otras iniciativas en curso para la investigación y desarrollo de vacunas en México (Patria), Argentina (ARVAC Cecilia Grierson), Cuba (Soberana 01, Mambisa, Pasteur y PanCorona), Chile (PedCoVax), Brasil (Butan Vac)”. Se contempló en los acuerdos, la creación de una agencia reguladora sanitaria regional, que permitiría que, si un país aprueba una nueva vacuna, podría ser usada en toda la región de inmediato.

Se aprobaron asimismo acciones como la institución de un fondo para hacer frente al cambio climático con más de 15 millones de dólares. Se informó que la CELAC llevará también una posición común a la Conferencia COP26 de la ONU en Glascow, “sobre la base de la justicia que debe haber para hacerle frente al cambio climático”.

Claves políticas

Hubo una amplia coincidencia entre las representaciones gubernamentales, analistas y diplomáticos, en que con esta Cumbre, la CELAC se consolidó como el organismo soberano de América Latina y el Caribe, y que se acerca a las características de una instancia como la Unión Europea, en cuanto a ser un organismo soberano y de coordinación regional en diversidad de ámbitos políticos, económicos y comerciales, científicos, de salud y educación, cultura y medioambiental.

Llamó la atención el nivel de acuerdos concretos en varias materias, muchos de ellos con financiamiento, y la comunidad de acciones en materias como la lucha contra la pobreza donde se cuenta con el respaldo de Naciones Unidas, específicamente de la CEPAL.

En la CELAC no participan Estados Unidos ni Canadá, lo que consolida una postura mayoritaria de las naciones de la región, y sin presencia de una hegemonía. Además, la CELAC ha estado varios años en el camino de buscar mecanismos de coordinación, solidaridad y no injerencia en asuntos internos, salvo la condena de intervenciones extranjeras, bloqueos y medidas coercitivas unilaterales, y golpes de Estado, que la tienen fuera de cuestionamientos duros como los que recaen sobre la OEA.

Claro que los gobiernos conservadores siempre han mirado con escepticismo a la CELAC, queriendo vincular el organismo a gobierno progresistas y de izquierda, y han preferido privilegiar por la OEA y el relacionamiento con Estados Unidos. De hecho, las administraciones de Colombia, Chile, Paraguay y Brasil respaldaron las acciones de hace tres años para desestabilizar y hacer caer al Gobierno venezolano, y dieron su respaldo o guardaron silencio ante la operación de la OEA para un golpe de Estado en Bolivia, todo con el respaldo de la administración estadounidense.