“A los 85 estamos descaradamente vivos”: Maruja Vieira

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Maruja Vieira. Foto heroinas.net

“Hombres azules / defienden los ríos. / Hombres verdes / defienden los árboles. / ¡La vida ganará la batalla!”

Sonia Nadhezda Truque

María Vieira White nació en Manizales, capital del departamento de Caldas en 1922. Ha vivido en Bogotá durante la mayor parte de su vida. Es miembro de número de la Academia Colombiana de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española. Con la publicación de su primer libro Campanario de la lluvia (1946) don Baldomero Sanín Cano, le dedicó un comentario que definía lo que sería su poesía, así: “En el principio fue la palabra. Maruja Vieira la hizo cumplir su destino.

La circundó de una atmósfera luciente, le infundió vida, formas sublimes y un poder mágico de comunicación, de sugerencias claras cargadas del gran sentido de lo bellamente inaccesible. Con esta nueva vida la palabra abraza al universo, lo transpone y haciéndolo más inteligible lo embellece sin deformarlo. Con su poesía, Maruja Vieira ha contribuido de manera inequívoca a enaltecer la poesía colombiana, y, por ende, la lengua española”.

Perteneció al grupo Cuadernícolas, del que recuerda que fue el crítico Hernando Téllez el que los bautizó.  Desde joven se caracterizó por ser una mujer independiente y siempre ha propiciado y reconocido a la mujer creadora apoyando poetas. Como representante de su generación ha resaltado a sus amigas Meira del Mar, Matilde Espinosa, Dora Castellanos.

El Bogotazo

Su vida tiene un giro en 1948 cuando trabaja en J. Glottman y con el Bogotazo la nombran Jefe de Publicidad y Relaciones públicas.  Pero con el país devastado y el incremento de la violencia viaja a Venezuela en 1950 contratada para trabajar en la Radiodifusora Nacional y colabora en El Nacional, El Universal, El Heraldo de Caracas y dicta conferencias sobre Colombia. En 1955 regresa al país y fija residencia en Popayán y se vincula a la Universidad del Cauca, donde en 1956 publica Ciudad Remanso, libro en prosa. En 1956 viviendo en Cali conoce al poeta José María Vivas Balcázar, quien será su esposo y padre de su hija Ana Mercedes, quien muere tempranamente en 1960. Esto la sumió en una profunda tristeza que la acompaña todavía.

Establece en Bogotá en 1977 ocupando cargos como docente en la Universidad Central y de La Sabana, sin dejar el periodismo en el que escribió sobre literatura hispanoamericana, en su columna de El Espectador que sostuvo varios años.

Lirismo

Sus poemas tienen esa fluidez alejada de retóricas y pareciera sencilla, sin embargo esconde gran fuerza como lo interpretara el crítico Jaime Mejía Duque, en especial estudio de 1984, sobre su obra total hasta ese entonces, desentrañó sentido coherente en la noción del amor que trajina la autora de manera reiterada, y apreció su lirismo en un proceso distinto al frecuente en los poetas, sin dejarse llevar por la metafísica o el subjetivismo, antes bien, decantando la expresión para hacerla cada vez más transparente y vibrante, con  economía y llaneza.

El académico de la lengua, David Mejía-Velilla, también poeta, y gran amigo espiritual de Maruja, exaltó, en las palabras liminares a “Los nombres de la ausencia”, la singularidad de su poesía, en la que identifica cualidades como la pureza, la palabra verdadera, su duración en el tiempo, el misterio del amor, la hondura, la precisión, en últimas, la sabiduría poética.

Los temas que aborda Maruja Vieira, encuentran en sus libros y son recurrentes los amigos, como Enrique Uribe White, su primo y al que ha reconocido como su mentor literario: “Navegará siempre en la noche / recorriendo la Vía Láctea, / señor de sombras y de música, / de rompecabezas y máquinas”.

También los viajes: “Mi vecina del bus de Roma / tendría dieciséis años / y llevaba en las manos la Divina Comedia en italiano. / (…) ¡Mi vecina del bus de Roma era La Primavera! / Simonetta Vespucci de bluyines desprendida del cuadro, / para vivir en la memoria de Florencia, de Roma, / del otoño y la lluvia / en ese territorio paralelo donde habita el misterio.

Su preocupación por la Tierra: “La lluvia del Apocalipsis atómico / disuelve el rostro de las estatuas. / (…) El viento / se ha declarado enemigo del bosque. / (…) Hombres azules / defienden los ríos. / Hombres verdes / defienden los árboles. / ¡La vida ganará la batalla!”.

Tiene 98 años, ha recibido igualmente muchos reconocimientos, como la Gran Orden de la Cultura del Ministerio de Cultura de Colombia, con la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de Educación Nacional y, en dos ocasiones, con la Medalla Honor al Mérito Artístico del Distrito Capital. Recibió la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral de Chile en grado máximo, de manos del presidente Ricardo Lagos. El departamento de Caldas la condecoró con la Orden Alejandro Gutiérrez y la Alcaldía con el Escudo de Manizales, en el grado de Comendador. Por su trayectoria literaria y su tarea como docente y gestora en el Distrito Capital, el Concejo de Bogotá le otorgó la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el grado Cruz de Oro. En 2004 ganó el Premio Mujeres de Éxito en la categoría de Arte y Cultura.

La poeta viva más importante

Por su excepcional contribución en vida y obra, al desarrollo de la cultura y del Movimiento Iberoamericano de Narración Oral Escénica, en el año 2007 fue distinguida con el Premio a la Oralidad de la Cátedra de Narración Oral Escénica de Iberoamérica. En 2009 recibió el Premio Erato de la Corporación Arte y Poesía en la Calle, del municipio de Sabaneta en Antioquia.

En 2010 fue homenajeada por la Editorial Caza de Libros en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, como la poeta viva más importante del país. En 2012 las poetas jóvenes de Bogotá le rindieron homenaje en el Gimnasio Moderno. El 1 de noviembre de 2013 le fue otorgado el Premio Nacional Vida y Obra por el Ministerio de la Cultura de Colombia. En el 2015 fue reconocida con el Premio Homenaje a Artistas y Gestores Culturales, en el área de Literatura, de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deportes de Bogotá, entre otros.

La poesía de Maruja Vieira ha sido traducida al inglés, francés, alemán, griego, húngaro, italiano, ruso y gallego, y figura en innumerables antologías de poesía hispanoamericana. La poeta ha representado a Colombia en diferentes festivales nacionales e internacionales. El colectivo Ellas Cantan de la colección un libro por centavos de la Universidad Externado de Colombia le rindió homenaje el 28 Junio del año en curso como reconocimiento a su obra y por la tenacidad de haber defendido y puesto en alto la voz poética de las mujeres.

Sus libros: Campanario de lluvia, Los poemas de enero, Poesía, Palabras de la ausencia, Clave mínima, Mis propias palabras, Tiempo de vivir, Sombra del amor, Los nombres de la ausencia, Antología poética, Todo lo que era mío, Rompecabezas, Tiempo de la memoria.

Al cumplir 98 años conserva una memoria fabulosa y una asombrosa capacidad para el divertimento y la sorpresa, lo cual puede verse en su poema Los 85: “A los 85 estamos descaradamente vivos (…)”.

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