Lenin y la educación

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Vladimir Ilich Uliánov, Lenin

A 97 años de la defunción de Vladimir Ilich Uliánov, se hace necesario volver a los postulados sobre la actividad educativa y pedagógica que se debe forjar al interior de las organizaciones revolucionarias

Harold García
@HaroldGarcia95

Una de las tareas inmediatas que determina Lenin en la configuración de la formación de una nueva sociedad tienen que ver con la transformación radical de las practicas educativas que ha dejado la vieja sociedad impulsada por la burguesía, es allí donde Lenin prefigura un concepto que ya le es propio a la teoría marxista de la educación y que tiene que ver con el ejercicio educativo como un proyecto emancipador y critico, ante esta realidad el precursor de la llamada revolución rusa en un discurso pronunciado en la primera sesión del III Congreso de la Juventud Comunista de Rusia, el 2 de octubre de 1920 manifestaba lo siguiente,

“Uno de los mayores males y calamidades que nos ha dejado en herencia la antigua sociedad capitalista, es un completo divorcio entre el libro y la vida práctica, pues teníamos libros en los que todo estaba expuesto en forma perfecta, pero en la mayoría de los casos no eran sino una repugnante e hipócrita mentira, que nos pintaba un cuadro falso de la sociedad capitalista”.

En cuanto a esta caracterización de lo que Vladimir llama la vieja escuela de la antigua sociedad, se puede decir que el objetivo a trazar que los marxistas deben delimitar en términos educativos es el de poder encontrar en este campo, una herramienta que permita realizar una mirada de totalidad desde la concepción dialéctica materialista como método científico y filosófico con base en la praxis y como elemento fundamental del análisis de la realidad.

Es así que el ejercicio de concientización de clase pasa por lo educativo como eje transversal de la praxis emancipadora, allí plantea entonces que es “sólo trasformando radicalmente la enseñanza, la organización y la educación de la juventud, que conseguiremos que el resultado de los esfuerzos de la joven generación sea la creación de una sociedad que no se parezca a la antigua, es decir, de la sociedad comunista. Por ello debemos examinar en detalle qué debemos enseñar a la juventud y cómo debe aprender ésta si quiere merecer realmente el nombre de juventud comunista, cómo hay que prepararla para que sepa terminar y coronar la obra que nosotros hemos comenzado”, obra que en términos de lo pedagógico tiene el deber científico de superar la herencia de la escuela para el trabajo enajenado y es por ello que se hace necesario pensar en un proceso educativo que beba de la critica como herramienta que ponga en dialogo a los sujetos con la realidad y por lo tanto en su análisis y reflexión les permita gestar las necesarias transformaciones de la estructura y la superestructura social, es decir una escuela que logre a través de las ideas subvertir el sentido común de la sociedad capitalista.

La educación debe ser profundamente critica

Lenin, va a comprender que es solo mediante el espíritu critico que otorga el materialismo dialectico como método de análisis marxista de la realidad, que las practicas de la escuela de la vieja sociedad se puede pueden transformar, puesto que estas se han impuesto de manera hegemónica y en su labor de construir un individuó univoco “estas escuelas, más que educar a los jóvenes obreros y campesinos, los preparaban para mayor provecho de esa misma burguesía. Se los educaba con el fin de formar servidores útiles, capaces de aumentar los beneficios de la burguesía, sin turbar su ociosidad y sosiego”, es por ello que la propuesta pedagógica del líder de la revolución de 1917, consistía en la formación de maestros y de jóvenes que fuesen capaces de romper con las practicas de enseñanza impuestas por la educación zarista.

Comprendiendo que no solo era eficaz afianzar una critica contra la vieja escuela, sino que se hacia necesario proponer un modelo educativo que se acompasara con las practicas sociales que exigía la nueva sociedad comunista en construcción y es en este sentido que Lenin va a proponer lo siguiente:

“Así, a pesar de condenar la vieja escuela, a pesar de alimentar contra ella un odio absolutamente legítimo y necesario, a pesar de apreciar el deseo de destruirla, debemos comprender que hay que sustituir la antigua escuela libresca, la enseñanza memorista y el anterior adiestramiento autoritario, por el arte de asimilar toda la suma de los conocimientos humanos, y de asimilarlos de modo que el comunismo sea para ustedes, no algo aprendido de memoria, sino algo pensado por ustedes mismos, y cuyas conclusiones se impongan desde el punto de vista de la educación moderna”

Este modelo pedagógico, que nutre la llamada teoría marxista de la educación, recoge en su seno teórico el concepto de praxis educativa, como renovadora de los métodos de enseñanza, logrando con ello realizar en términos educativos una revolución de carácter científico en el concepto de lo que es el espíritu de la pedagogía para los y las marxistas, puesto que su propuesta consintió en que la problematización de la realidad no se redujera solo a un método teórico, sino que se volcara a las discusiones de las y los trabajadores, sus hijos e hijas y el común de la sociedad Rusa, ligando los objetivos de la educación y de su praxis pedagógica a la lucha de los y las trabajadoras, acercando las injusticias y las luchas para combatirlas a las aulas de clase, a las fabricas y al campo, a este planteamiento se refería diciendo que “la nueva educación comunista, educación creada en la lucha contra los explotadores y en alianza con el proletariado, contra los egoístas y los pequeños propietarios, contra ese estado de espíritu y esas costumbres que dicen: «Yo busco mi propio beneficio y lo demás no me interesa».

Educación de la praxis

La praxis como guía del accionar educativo, desde una perspectiva marxista de la educación, permite que quien se educa y educa tengan una relación contextual con su realidad y es por ello es que Lenin es enfático en reiteradas ocasiones de insistir en que la educación no se puede desligar del fruto y la luchas de la clase obrera, puesto que su deber consiste en acompañar a estas en sus desarrollos programáticos y prácticos, haciendo del trabajo educativo un elemento más y de suma importancia en la lucha de masas; propone entonces que la credibilidad en la educación se otorga puesto que es promotora de la fuerza transformadora de las ideas en hechos prácticos, enunciando que al interior del proceso bolchevique,

“No creeríamos en la enseñanza, en la educación ni en la formación, si éstas fuesen relegadas al fondo de las escuelas y separadas de las tormentas de la vida. Mientras los obreros y los campesinos están oprimidos por terratenientes y capitalistas, mientras las escuelas sigan en manos de los terratenientes y de los capitalistas, la joven generación seguirá ciega e ignorante. Nuestras escuelas deben dar a los jóvenes los fundamentos de la ciencia, deben ponerlos en condiciones de forjarse ellos mismos una mentalidad comunista, deben hacer de ellos hombres cultos. En el tiempo que pasan en la escuela, ésta tiene que hacer de ellos participantes en la lucha por la liberación del yugo de los explotadores”

Lo que quiere decir que la escuela debe ser un lugar que este ligada a la realidad social, económica, cultural y política de las naciones, donde se tenga la posibilidad de discutir, proponer y problematizar sobre ella; así Lenin entendía el papel de la educación y de los sujetos que incurren en ella, una escuela con un modelo pedagógico de nuevo tipo, que tenga como base la critica y la praxis, ambas como impulsoras de la emancipación del proletariado.

En este sentido serán muchos más los elementos que Lenin pudo haber aportado en el campo de la educación; pero será empresa de otros momentos en donde los marxistas sigan atreviéndose a pensar este campo y a continuar contribuyendo al fortalecimiento de la teoría marxista de la educación.

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