Las irreales cifras del desempleo

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Es urgente la creación de un subsidio al desempleo donde aporten trabajadores, empresarios y Estado.

Analistas coinciden en afirmar que el DANE entrega un número muy inferior al real y que las soluciones al desempleo son a largo plazo, y pasan por una participación mayor del Estado en la economía

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

“Para el mes de abril de 2020, la tasa de desempleo del total nacional fue 19,8%, lo que significó un aumento de 9,5 puntos porcentuales frente al mismo mes del año pasado (10,3%). La tasa global de participación, TGP, se ubicó en 51,8%, lo que representó una reducción de 10,4 puntos porcentuales frente a abril del 2019 (62,2%). Finalmente, la tasa de ocupación fue 41,6%, presentando una disminución de 14,2 puntos porcentuales respecto al mismo mes del 2019 (55,8%)”.

Así lo dio a conocer el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, en un informe el pasado 29 de mayo. Datos que no fueron recibidos con sorpresa dadas la crisis económica y la ausencia de medidas en materia de protección del empleo por parte del Gobierno nacional.

Es necesario aclarar que, para el DANE, tasa global de participación es la relación porcentual entre la población económicamente activa, PEA, y la población en edad de trabajar, PET. Este indicador refleja la presión de la población en edad de trabajar, sobre el mercado laboral. Y, tasa de ocupación es la relación porcentual entre la población ocupada, OC, y el número de personas que integran la población en edad de trabajar.

Algunas reacciones

En el diario El Espectador, el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, expresó que la cifra está subestimada: “Hubo un aumento importante de la inactividad, es decir, de personas que salieron del mercado laboral, muchas de ellas obligadas por el confinamiento. Si esas personas hubieran continuado buscando empleo, la tasa no habría sido de 19,8 %, sino de 32,9%”.

Desde otro punto de vista, el integrante del ejecutivo nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Francisco Maltés, se pronunció en el mismo sentido de Fedesarollo: “Nuestra preocupación es el maquillaje que hay a las cifras para no dar el número real de desempleados. Es fácil llegar a la conclusión de que el número de desempleados es de 10 millones 300 mil, es decir, casi un 42% de la población económicamente activa, que es de 24 millones 500 mil colombianos”.

El líder sindical explica que a 31 de marzo el desempleo fue de 3.200.000, pero pasaron a ser inactivos un millón 700 mil trabajadores informales, que debieron recogerse producto del acuartelamiento por la pandemia. Cifras que hay que sumar para obtener 4.900.000.

“El DANE dice que en abril se perdieron 5.400.000 empleos, y al sumarlos a los 4.900.000, estamos hablando de 10.300.000 desempleados a 31 de abril. A 31 de mayo será peor”, explicó Maltés.

Acerca de la cifra del DANE, el presidente de la CUT, Diógenes Orjuela, dijo: “Es desastrosa y predecible por la inacción del Gobierno, desde el 20 de marzo y comienzos de abril hay cartas del movimiento sindical, de la CUT y del Comando Nacional Unitario, señalándole al Gobierno que debía asumir plenamente la nómina de las micro, pequeñas y medianas empresas, que son las que dan el 80% del empleo y son las más susceptibles de colapsar en esta situación”.

A su vez, el Centro de Estudios Económicos, Cedetrabajo, expresó que se afronta la tasa de desempleo más alta desde la crisis de 1999. “La necesidad, como lo hemos advertido desde el inicio de la crisis por la pandemia, es que se proteja el empleo y para eso la única manera es mediante recursos públicos. Urge otra lógica económica”.

Propuestas alternativas

Desde el punto de vista de la principal central sindical del país, la CUT, las medidas para enfrentar la problemática están en las manos del Gobierno nacional: “El Gobierno debe asumir y debe entender que en una crisis como esta él es el que debe hacer acopio de capital, lo puede hacer desde las reservas internacionales, desde fórmulas en el Banco de la República, desde la emisión, el endeudamiento interno, hasta fórmulas de retracción en el contexto de los pagos de la deuda externa.

“El Estado con sus recursos es el único que puede salvar al país en estos momentos, asistiendo a la población para que no tenga que salir a la calle y pueda alimentarse, sosteniendo el empleo, salvando las micro, pequeñas y medianas empresas. El gobierno puede cambiar el rumbo para que esta crisis no se agrave», argumentó su presidente, Diógenes Orjuela.

Por su parte, el director de Cedetrabajo, Mario Valencia, entregó su visión sobre las medidas de choque que se deben tomar: “La única posibilidad en el corto plazo, de mantener los ingresos de las familias colombianas es con una inyección masiva de recursos públicos, porque lo que ocurre es un freno casi total de la producción y de la capacidad de demanda de los hogares y evitar que el desempleo se convierta en una catástrofe social”.

En esa misma dirección se pronunció el economista y analista, Mario Osorio, quien hizo énfasis en que volver nuevamente a índices de desempleo de un 10% va a llevar varios años, sobre todo cuando no hay una política económica que fomente el desarrollo industrial, la producción agrícola, las actividades productivas y las actividades de servicios, pero en otras condiciones.

“El momento actual es de subsidios, de darle mercados a la gente, de darle ingreso a la gente y que salga de las arcas del Estado. Además, impuestos a las empresas y a las grandes fortunas para financiar eso. Hay que modificar la estructura productiva volviendo a nacionalizar servicios públicos; fomentar la demanda a productos nacionales, no tanto importados, y reformular las prioridades en materia de producción industrial y agrícola”, explicó el analista Osorio.

Como medida urgente para enfrentar la crisis, Francisco Maltés está de acuerdo con la expresada en el Congreso de la República por una bancada multipartidista compuesta por 54 congresistas, que consiste en la creación de la renta básica universal para once millones de personas.

“Esta renta de un salario mínimo para esta cantidad de personas por una sola vez, valdría algo así como 10 billones de pesos, que es el 1% del PIB y se propone que sea por tres meses, mientras termina esta primera parte del confinamiento”, argumenta Maltés.

Por otra parte, para la recuperación del empleo, Francisco Maltés señaló que se requiere que el Gobierno pague el salario a los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas, por un tiempo de tres meses, lo mismo que la prima, como mecanismos para mantener los empleos y permitir el consumo de los hogares: “El Gobierno tiene que meterse la mano al dril. Además, hay que revisar las recomendaciones de la Organización Mundial del Comercio y los tratados de libre comercio, que han arruinado la industria nacional”.

En ese mismo sentido, para los analistas hay que hacer inversiones que impliquen la participación del Estado en la producción, es decir, darle mucha más participación a este en la actividad productiva. Hacer todo lo contrario a lo que se ha venido haciendo.

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