De las gradas a las calles: hinchadas futboleras políticamente activas (I)

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Las banderas y consignas antifascistas han empezado a aparecer en los estadios colombianos. Foto: Red Guards United

Juan David Lozano Aranguren

Llega la tarde de domingo. Independiente Santa Fe es local nuevamente y la hinchada, como siempre, al estadio. En la grada popular, la lateral sur, entre más se acerca la hora del partido, crece considerablemente la fila para ingresar al Campín.

Allí, abundan casacas futboleras, gorras con el escudo de la barra, ‘mechas’ largas, sudaderas tres rayas y tatuajes ‘sangriblancos’. La regularidad se rompe cuando llegan skinheads con sus chaquetas bomber, gorras, lemas como A.C.A.B (All Cops Are Bastards) y más elementos que entremezclan una clara línea política con la pasión futbolera.

En la tribuna, el carnaval es generalizado. Como la mayoría de los presentes, el ‘parche’ antifascista de La Guardia Albi – Roja Sur (barra “brava” de Independiente Santa Fe) alienta a los ‘leones’ al compás de tambores y trompetas. De la pasión futbolera y del amor por los ‘cardenales’ no queda duda. Pero, salta a la vista (no solo por la vestimenta) que estos seguidores no son iguales a los del resto de la grada. Más allá del amor por Santa Fe, quienes integran Red Guards United convergen en torno a posiciones políticas compartidas ligadas a la izquierda y a la oposición radical frente a actitudes racistas, sexistas, xenófobas, clasistas y en general fascistas.

La aparición de grupos como Red Guards United en las tribunas colombianas no es algo nuevo; tal tendencia va en alza. Prueba de ello es que en barras como el Barón Rojo Sur (de América de Cali), la Rexixtencia Norte (Independiente Medellín), el Holocausto Norte (Once Caldas) y Lobo Sur (Deportivo Pereira), han ido apareciendo ‘parches’ que se reúnen no solo por el amor a su equipo de fútbol sino en torno a ideales como el antifascismo.

Entendiendo al antifascismo: de los libros a las canchas

Al ver que en las barras futboleras han venido aumentando las manifestaciones antifascistas, surgen algunas preguntas ¿Qué raíces ideológicas permean al antifascismo? ¿De dónde proviene y por qué ha aparecido en el fútbol? Para hablar de esto, es necesario remontarse a lo que se opone; el fascismo.

Teniendo en cuenta el libro Anatomía del fascismo, escrito por el historiador Robert Paxton, podría entenderse al fascismo como una corriente basada en el nacionalismo que busca construir una comunidad totalmente “pura” sin importar lo que esto implique. Así, tal ideología permite y legitima comportamientos racistas, xenófobos, sexistas o clasistas si estos son entendidos como el camino para forjar la anhelada “nación pura”.

En primer momento, el antifascismo puede ser pensado como la anteposición radical al fascismo. Pero, para el historiador y militante Mark Bray, tal definición se queda corta, pues desconoce las diferentes vertientes, interpretaciones y maneras de lucha que desde la izquierda le han sido atribuidas al antifascismo.

En el libro Antifa, Bray define al antifascismo como un movimiento político revolucionario que se usa para combatir a la extrema derecha; no solo al fascismo. Esta explicación permite inferir que si bien todos los colectivos antifascistas se oponen radicalmente a la extrema derecha -junto a la totalidad de sus formas, planteamientos y posturas-, no la combaten de la misma forma y tienen luchas puntuales determinadas por los espacios y tiempos en los que se mueven.

Ahora, en el fútbol europeo es posible rastrear inferencias tanto del fascismo como del antifascismo desde los años 30 del siglo pasado. De acuerdo con el sociólogo experto en estudios del deporte Alejandro Villanueva, el balompié ha sido un paralelo de las situaciones sociales y políticas del entorno; se ha visto permeado por estas. Ejemplo de lo anterior es el equipo italiano A.S Livorno, que resistió de manera significativa frente al régimen fascista de Benito Mussolini, y, que incluso tuvo como seguidores a intelectuales y activistas de izquierda. Uno de ellos fue Antonio Gramsci, filósofo, politólogo, sociólogo y periodista italiano.

Hay clubes futboleros que parecen a estar destinados a tener una tendencia política marcada. Entre ellos está Rayo Vallecano de Madrid España. ¿Por qué? El barrio en el que se fundó este club, Vallecas (ubicado al suroriente de Madrid) es de carácter obrero y se vio fuertemente azotado durante la Guerra civil española por bombardeos constantes a mano del bando que se alzó contra la Segunda República Española -apoyado por la Italia fascista de Mussolini y la Alemania nazi de Adolf Hitler-.

El club deportivo de Vallecas y su hinchada mantienen vigente la idea de equipo obrero que responde a sus raíces y territorio. En 1992, un grupo de jóvenes que asistía constantemente a ver el fútbol se organizó para crear un bloque de animación antifascista en las graderías. Desde aquel entonces tomaron el nombre de ‘Bukaneros’ y empezaron a llevar al estadio actos políticos como el homenaje al Día contra el Racismo en los Estadios de Fútbol.

Además de Bukaneros, en Alemania los ultras del St. Pauli -también de tradición obrera- se autodenominan ultras antifascistas, en Grecia los Gate 7, en Escocia los Green Brigade, en Francia los Marseille Trop Puissant y el listado puede seguir hasta colmar todo el continente europeo.

Así como en Europa, las gradas latinoamericanas han venido recibiendo la creciente ola de hinchadas antifascistas. Desde México hasta Argentina, estos colectivos se han organizado para hacer frente al fascismo en un escenario que podría pensarse poco usual por cómo ha sido entendido normalmente: el fútbol. El sociólogo Alejandro Villanueva contó que así cómo cambia el entorno, varía el carácter entre los grupos antifascistas europeos y latinoamericanos:

“En Latinoamérica hay lógicas en las que hinchadas antifascistas ponen por encima del amor a los colores la lealtad y el reconocimiento a otro antifascista. Hay unos vasos comunicantes e intenciones de conformación de grupos antifascistas en todo el continente. Esta no es una práctica muy vista en Europa.”

Un ejemplo de la solidaridad entre los ‘antifas’ latinos es el acompañamiento de barras argentinas a las brasileñas que se han organizado para protestar frente a la presidencia de Jair Bolsonaro, entendido por tales hinchadas como un símbolo de la extrema derecha latinoamericana.

Espere en la próxima entrega de este reportaje un análisis a profundidad sobre las redes de hinchadas antifascistas en Colombia y la manera en la que resignifican espacios futboleros para manifestarse políticamente.