La Universidad Autónoma se resiste a desaparecer

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Sede de la Universidad Autónoma de Colombia en la ciudad de Bogotá.

La Universidad Autónoma arrastra una crisis institucional y financiera producto de erradas administraciones que buscaban terminar con el importante proyecto académico, que se ha sostenido por 49 años, el cual ha permitido la formación profesional de algo más de 40 mil egresados

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A un año y medio de haber sido intervenida la Universidad Autónoma de Colombia por el Ministerio de Educación Nacional, la nueva gestión rectoral del doctor Ricardo Gómez Giraldo no presenta resultados alentadores en lo financiero, ni en la necesaria publicidad para estimular la matrícula académica para el primer semestre del 2021, lo cual resulta preocupante para todos los estamentos.

Los profesores y administrativos de la Fundación Universidad Autónoma han presentado un importante proyecto para contribuir a las medidas de salvación del proyecto educativo, presencial y virtual, mediante un giro fundamental en la gestión académica y administrativa que influya en el complejo campo financiero.

El compromiso con el necesario cambio en la universidad se ha comenzado a implementar de manera participativa, mediante su discusión y aprobación por sendas asambleas de las organizaciones sindicales representativas de los trabajadores administrativos y docentes de la institución. Las importantes organizaciones de egresados, preocupadas por la grave situación financiera, también están intercambiando ideas para contribuir a una solución consensuada.

Los representantes de profesores, estudiantes y egresados en el Consejo Superior expresan su deseo de transitar de manera formal el camino de los convenios con otras instituciones en aras de salir de la parálisis actual.

Los numerosos grupos de profesores y trabajadores despedidos, y aquellos declarados con cero carga académica, o que se han visto forzados a renunciar de manera motivada, los padres de familia que no pudieron sostener económicamente a sus hijos en la universidad antes de la pandemia y sobre todo durante ésta, todos los afectados esperan que la intervención del Ministerio de Educación sea fructífera en cuanto a su gestión y aval, de forma tal que la universidad sea respaldada con préstamos, dado que se trata de una crisis de liquidez, apoyo al pago de la nómina, becas, u otros programas, sin embargo, la gestión del rector y su equipo más cercano, no está avanzando en ese sentido.

Dicha gestión, se ha limitado a buscar la venta de las sedes de la universidad en una tendencia que sólo llevará a la liquidación y la ruina institucional, como quedó claro en una evaluación del propio Ministerio de Educación, lo cual va en contravía de toda la política de reactivación de la economía, del empleo y los derechos de los estudiantes en esta grave coyuntura nacional. La fiducia propuesta por la administración actual es otra manera de comprometer a las personas en la venta de los inmuebles, contra sus propios intereses.

La Universidad Autónoma arrastra una crisis institucional y financiera producto de erradas administraciones que buscaban terminar con el importante proyecto académico, que se ha sostenido por 49 años, el cual ha permitido la formación profesional de algo más de 40 mil egresados, quienes constituyen la mejor presentación de lo que significa esta Universidad.  La incomprensión de ciertos directivos nació de creer que es mejor “vender los ladrillos”, que sostener una Fundación sin ánimo de lucro, lo cual no es posible jurídica ni socialmente.

La mala administración, y la crisis económica por la alta deserción estudiantil de los últimos cuatro años condujo a no poder pagar los salarios y las obligaciones laborales de profesores y administrativos durante todo el primer semestre de 2019,  los cuales se vieron forzados a realizar huelga imputable al patrón; en ese escenario desde el 5 de junio de 2019, la Universidad fue intervenida por el Ministerio de Educación Nacional, y la huelga  se levantó ante los Ministerios de Trabajo y Educación, con el compromiso del rector puesto por el MEN de ir normalizando los pagos, sobre la base de atraer nuevos estudiantes  con el respaldo  del Ministerio de Educación, sin embargo, al día de hoy, no se ha cumplido por parte de la empresa, el acuerdo de levantamiento de huelga firmado el 6 de agosto de 2019. Por el contrario, la situación ha venido agravándose pues se continúa con la deuda y los incumplimientos en el no pago de salud, pensión, parafiscales y otras acreencias laborales.

Mientras el Ministro de Trabajo publicita la lucha contra el desempleo, en nuestra Universidad, al rector le parece positivo ahorrar dinero despidiendo funcionarios, debilitando el derecho de asociación y violando la Convención Colectiva, que es ley para las partes, es por eso, que hoy se solicita una acción más contundente desde el Ministerio de Trabajo.

El Convenio con la Universidad Distrital

La FUAC y la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, tienen un Convenio vigente firmado en noviembre de 2017, que ha funcionado y puede ser desarrollado en beneficio de la visión y la tarea misional de ambas instituciones, ofreciendo profesiones universitarias atractivas para los jóvenes, necesarias para el país, para hacer frente al cambio climático en el período postpandemia.

La Autónoma tiene 28 registros calificados en programas de pre y postgrado, algunos de ellos que no existen en la Universidad Distrital, como Derecho, Economía, Contaduría, estudios literarios, entre otros, lo que podrá permitir acuerdos de intercambio de estudiantes, etc. La asesoría de la Distrital, para lograr la Acreditación de Alta Calidad resulta inestimable.  Hacia el futuro, en el desarrollo del convenio se podría establecer la doble titulación, especializaciones, maestrías, proyectos de extensión e investigación. Las sedes subutilizadas por la Autónoma pueden arrendarse a la Universidad Distrital, que tiene déficit de instalaciones, en varias carreras.

El desarrollo del Convenio Marco con la UDFJC, que proponen los profesores y trabajadores de la FUAC, por intermedio de sus organizaciones sindicales, resulta viable y oportuno, especialmente en el eje académico, porque empieza a dar una salida participativa a la crisis momentánea de la Universidad Autónoma, y al mismo tiempo contribuye a resolver el enorme problema social de Bogotá y el país. Un número importante de los miembros de los estamentos están dispuestos a contribuir con su granito de arena, ejemplo de esto es la importante iniciativa de los egresados de impulsar el Crowfonding, un mecanismo de apoyo solidario a la continuación del proyecto educativo.

No es la primera vez que las legítimas organizaciones sindicales de la Universidad Autónoma, contribuyen a buscar salidas a las crisis económicas, en tanto que ya hubo una ocasión en que en asambleas de afiliados se aprobó renunciar al alza de salarios durante dos años seguidos.

Transcurrido ese sacrificio por la alta inflación de la época, la institución pudo construir la bella sede llamada del “XXX aniversario”. Entre otras cosas, por eso no se pueden seguir poniendo alegremente en el mercado inmobiliario las sedes de la U. Autónoma a que tienen derecho las nuevas generaciones, ni se puede señalar a las organizaciones de docentes y empleados del mal momento que pasamos.

Por el contrario, estas propuestas son un aspecto de la contribución que deseamos generar los trabajadores todos, encaminada a que la FUAC logre retomar el rumbo centrado en la construcción y recuperación de un proyecto académico acorde con las necesidades más urgentes de la sociedad colombiana.

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