La reivindicación del derecho a la tierra en el Sumapaz

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Páramo de Sumapaz. Foto Carolina Tejada.

La localidad 20 de Bogotá, es un territorio de luchas históricas del campesinado, por la reivindicación de su derecho a la tierra, la búsqueda de la paz y la defensa de la vida misma

Carlos A. Morales

La lucha en el Páramo del Sumapaz es, sobre todo, contra la histórica estigmatización por parte del Estado y por la defensa del territorio y el ecosistema del páramo más grande del mundo ante megaproyectos extractivistas.

Las diferentes disputas en la localidad del Sumapaz se han extendido a lo largo de décadas y parece que se profundizan ante los intereses contrarios que, para un buen porcentaje del campesinado, han representado la administración de Peñalosa en lo distrital y la alcaldía local en cabeza de Francy Liliana Murcia.

Es así como se han llevado a cabo diferentes movilizaciones en contra del mal llamado “ecoturismo”, en detrimento de un ecosistema tan frágil como viene a ser el páramo; del cambio de vocación del territorio, en detrimento de la cultura y economía campesina, del pésimo estado de las vías; y de la vulneración de derechos fundamentales como el de la salud y la educación.

Asamblea campesina

Por estos motivos, el campesinado de Sumapaz, en cabeza del Consejo de Planeación Local y el apoyo de la Junta Administradora Local, a los que se suman organizaciones históricas como el Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Sumapaz, la Asociación de Juntas de Acción Comunal de la localidad y organizaciones juveniles, como el Colectivo Juventud Sumapaceña, convocan a una asamblea campesina este 25 de abril, en el centro de servicios de la vereda Santa Rosa.

Este escenario busca ser el punto de encuentro de la comunidad de toda la localidad, asumiendo las diferencias históricas que en algún momento los ha dividido, pero buscando pensarse un solo Sumapaz que a futuro garantice los derechos de todos y todas. De esta forma, se busca examinar puntos en común que permitan construir una agenda para la defensa del campesinado y el territorio ante las diferentes problemáticas que hoy los agobian y que se describen a continuación.

Ordenamiento territorial

Una de las principales preocupaciones de la comunidad es el riesgo que encierra la modificación del Plan de Ordenamiento Territorial, el cual atenta contra la vocación campesina del territorio. Como lo plantea la edilesa de la Unión Patriótica, Libia Villalba, haciendo referencia al documento, “en su articulado expresa la aplicación de la delimitación de páramos, sin asumir la zonificación que por ley corresponde, en el que dice que de las actuales 45.000 hectáreas que aproximadamente hoy dispone el campesinado para la producción, solo le quedarían 5.000 al campesinado”, sin entender que esto implica desplazamiento, pérdida de tradiciones y costumbres, inseguridad económica y desconoce las diferentes acciones que el mismo campesinado ha emprendido para la protección del páramo ante la ausencia institucional, como lo es la propuesta de Zona de Reserva Campesina”.

El documento en sus anexos deja claro cuáles metas buscaría alcanzar ese nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, como es el impulso del turismo, lo que para la comunidad implica un cambio de vocación respecto al territorio, empujándola a una actividad económica con la que no está de acuerdo, ya que representaría la pérdida de su tradición campesina, la entrada de grandes cadenas hoteleras y la afectación al ecosistema del páramo. Todo esto en contravía de la misma ley de páramos que expresa su reconocimiento a la actividad campesina en la zona de páramo.

Malla vial

El tema de la malla vial en la localidad y las irregularidades en la ejecución de obras, se ha convertido en uno de los principales temas de disgusto de la comunidad y sus líderes, ante el accionar de la Alcaldía Local. Resulta que en marzo de 2019 se tenía que finalizar un contrato que se adjudicó en 2017, con recursos de ese año. Sin embargo, como lo plantea la edilesa Libia Villalba, “… en la localidad estábamos acostumbrados a que los proyectos se ejecutaban en la primera y en la segunda vigencia, de acuerdo al momento en que se adjudicaban. Sin embargo, para marzo de 2019 este contrato no se había terminado de ejecutar… Donde el contratista aduce que las demoras se relacionan al mal clima, pero todos los sumapaceños sabemos que Sumapaz presenta pluviosidad la mayor parte del año y que esto no es de ahorita, esto es histórico”.

Esta dinámica ha implicado grandes atrasos en diferentes obras importantes para la movilidad, siendo este uno de los temas que condujo a la protesta del campesinado en el año 2018.

A esto se suma que a finales del año pasado, al mismo contratista, se le adicionaron 2.400 millones de pesos para la aplicación de recebo, b-400, en diferentes veredas de la localidad, obras que al momento no se han finalizado.

Así mismo,  se evidencia que el mismo contratista resulta ejecutando las obras propuestas para el 2018, “se tenía entendido que el recurso se había asignado por licitación pública a otro contratista, pero en la vereda Vegas vemos que continúa el mismo arquitecto ejecutando las obras, donde encontramos un mal almacenamiento del fresado, expuesto al agua, como sucede en Tunal Alto, y que luego va a tener grandes complicaciones a la hora de ser aplicado, porque eso no se puede tener de esa manera. Y esperamos que la alcaldía dé pronta respuesta a estas inquietudes que, como Junta Administradora Local, hemos presentado”, plantea la edilesa, Libia Villalba.

Salud

La llegada de la Administración de Peñalosa representó una reforma en el Sistema Distrital de Salud, aduciendo que el principal problema de este sector era la burocracia, lo que condujo a unificar la operación de los diferentes hospitales en las denominadas subredes. Esto implicó que el hospital de Nazareth (hospital de Sumapaz), perdiera la autonomía en el manejo de su presupuesto, quedando subordinado y marginal ante grandes hospitales de la parte urbana, quienes requieren la mayor parte de los recursos.

De igual manera, la llegada de Peñalosa a la alcaldía implica la desaparición de un programa exitoso y que mejoró la calidad de vida del campesinado, como lo fue el modelo de salud preventiva denominado Salud a su Casa, quedando hoy con un modelo de salud paliativa, donde la asignación de una cita con un especialista puede demorar años.

Asistencia técnica

Respecto a la asistencia técnica para la producción agropecuaria, al campesinado le resulta bastante deficiente y casi nula, ya que esta depende de proyectos de corta duración, de tres o máximo seis meses, siendo un tema que no construye procesos con el campesinado y mucho menos respalda las propuestas de transformación productiva hacia modelos más amigables con la naturaleza, como lo es el Plan de Desarrollo Sostenible de la Zona de Reserva Campesina.

Acuerdos de paz

Sumapaz es un territorio que fácilmente puede ser reconocido como objeto de reparación colectiva, sin embargo, los esfuerzos de esta administración han sido muy pocos y frustrantes para el campesinado. Tenemos por ejemplo, el caso del Laboratorio de Paz, en el cual, la Alta Consejería para las Víctimas, en convenio con la Universidad Nacional de Colombia, construyó una agenda de paz respecto a la implementación del acuerdo final de paz, en la localidad, contando con la participación de líderes de las 28 veredas. Sin embargo, hoy es el día en que este documento ha tenido poca difusión en la comunidad y no se evidencia su influencia en el accionar de los diferentes sectores que actúan en el territorio.