La reactivación económica está lejos

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Ilustración: Daniel Esteban Uribe Prías

Analistas económicos y dirigentes sindicales coinciden en que la economía no se reactivará con el actual reajuste al salario mínimo. Otro año en que Gobierno y empresarios se imponen

Redacción Laboral

A las seis de la mañana del pasado 29 de diciembre, el presidente de la República, Iván Duque, anunció en su cuenta de Twitter: “Nuevo salario mínimo para 2021. Por primera vez en la historia de Colombia y cumpliendo una promesa de campaña, superará, incluido el subsidio de transporte, el millón de pesos. En total se ubicará en $1.014.980. (SMMLV $908.526 + auxilio de transporte $106.454).

Este incremento del 3.5% del SMMLV y auxilio de transporte para el 2021 es más del doble de la inflación para el cierre del 2020 (1.5%). Es necesario mantener el equilibrio entre poder adquisitivo y proteger y generar nuevos empleos”.

Inmediatamente y al unísono se escucharon voces de rechazo e indignación por lo que era considerado otro engaño del presidente. Desde diversos sectores políticos y sociales le refutaron argumentando que el auxilio de transporte no hacía parte del salario.

A la vez, el Ministerio de Trabajo emitía una comunicación en la que justificaba la decisión del primer mandatario: “La noticia mantiene la tendencia de los incrementos reales más altos del salario mínimo de este siglo para los trabajadores, los cuales se han fijado en los años del gobierno Duque, en el 2019 el aumento fue de 2.8% real, mientras que en el 2020 llegó al 2.2% real, al representar un incremento de 5% en el poder adquisitivo de los trabajadores que reciben el salario mínimo, es decir, un incremento por encima de la inflación”.

Falta inyección de dinero

Pero más allá de las mentiras, hubo indignación en millones de trabajadores porque consideraron que el reajuste era una burla, si se tenía en cuenta la situación económica agravada por la pandemia y la constante reducción del poder adquisitivo que desde hace más de una década tienen los salarios.

Aparte de los puntos a reajustar, surge un cuestionamiento. ¿Cómo esta imposición gubernamental afectará la recuperación económica? Para conocer algunas percepciones, VOZ habló con ex negociadores de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, en la Mesa de Concertación de Políticas Laborales y Salariales, y un analista económico. Las percepciones se contradicen con las que desde el Establecimiento auguran que el país tendrá una de las recuperaciones más altas de Latinoamérica.

Los consultados coinciden en afirmar que con la medida no habrá reactivación económica, algo que estuvo demostrado en las exposiciones presentadas en el diálogo cuando las centrales sindicales demostraron que la pérdida del nivel de ingreso de los trabajadores de salario mínimo, en 2020, fue de 12,2%. Por lo que, al tener en cuenta también la inflación, era necesario un reajuste de un 13,9%.

Además, dijeron que la compensación de la pérdida del ingreso la debía hacer el Estado, como lo hacen países desarrollados, incluso integrantes de la OCDE.

Luego de proponer cómo compensar, expusieron que se debía acordar el incremento con base en la inflación y parámetros de productividad.

“El Gobierno pasó de agache, no aceptó ninguna de las propuestas y no está poniendo de parte del presupuesto general de la nación los recursos necesarios para la reactivación. No es posible que haya una reactivación de la economía si no hay una inyección masiva de recursos, ya sea de parte del Estado o de las actividades del mercado. Al estar el mercado resentido, le correspondía al Estado”, explicó el analista económico Mario Valencia.

Para el investigador, con el actual reajuste serán necesarios tres o cuatro años para regresar a los niveles de ingreso salarial que tenían los trabajadores de salario mínimo en 2020. “Por el lado del gasto público no existe una inyección que uno pueda decir que ese mayor presupuesto generará reactivación. Lo que se dio hasta diciembre fue una recuperación inercial, fue como dejar un carro en neutro en una loma e iba rodando, pero sin capacidad de reactivar el aparato productivo y de que a este se vincule fuerza de trabajo, sino como lo demuestran las cifras del DANE, es que la mayor parte de la ocupación que se recuperó de marzo hasta el 31 de diciembre, el 51% de los nuevos ocupados corresponden a trabajadores por cuenta propia, en el rebusque, es decir, con precarias condiciones, con nivel salarial bajo”, argumenta Valencia.

Sin ortodoxia neoliberal

Por su parte, el negociador por la CUT, en la Mesa de Concertación, Fabio Arias, comentó que la postura de las centrales obreras siempre fue para reactivar la economía y el empleo, por lo que era necesario mejorar los ingresos de la población.

“Más de 36 billones de pesos, según Anif, han perdido los hogares colombianos por culpa de la pandemia, por lo que hay que recuperarlos para que haya demanda de bienes y servicios, y para lo cual era necesario unos aumentos salariales significativos. Con el aumento miserable del 3,5% no habrá posibilidad de reactivación”, indicó Arias.

Para el negociador, el Gobierno y los empresarios continúan con la receta de la ortodoxia neoliberal, lo que no aportará para salir de la crisis, y por lo contrario, seguirá el proceso de empobrecimiento de la gente.

Asimismo, recalcó que con la entrada en vigencia, el próximo primero de febrero del Decreto 1174, los empresarios acudirán a un mecanismo en el que los trabajadores perderán más ingresos y habrá una mayor explotación laboral. El dirigente sindical hace referencia al decreto que reglamenta el Piso de Protección Social para quienes cuyos ingresos son inferiores a un salario mínimo, por su dedicación parcial a un trabajo, oficio o actividad económica.

Desde una óptica similar, el presidente de la CUT, Diógenes Orjuela, con base en diagnósticos de economistas e instituciones como el DANE y el Banco de la República, señaló que habrá una caída del crecimiento económico de entre el 6 y el 9%, relacionada directamente a la caída de la demanda, que a la vez está ligada al ingreso de los colombianos.

“En datos de la ANIF, el ingreso de los colombianos cayó en casi el 3% del PIB, y en quienes devengan el mínimo o menos la pérdida fue de 1,4 del PIB. Nuestra propuesta del millón 120 mil pesos, incluido el básico y el auxilio de transporte, estaba ligada a reestablecer como un aporte del consumo, que es vital como parte de los ingresos de la demanda, para revitalizar la economía”.

Al igual que Valencia, el presidente de la CUT señala que con el incremento hecho por el Gobierno puede haber una demora de 50 meses en lograr el restablecimiento del poder adquisitivo de la población: “Hay una actitud mezquina de los grandes empresarios y del Gobierno que no quieren asumir las nóminas de las pequeñas y medianas empresas, que dan más del 80% del empleo, la mezquindad de no disponer recursos de capital para una renta básica para que quienes no tienen ingresos o empleo, puedan contribuir a la demanda y a la reactivación”, concluye el líder obrero.

Para el movimiento social, el momento exige unidad y la movilización con la participación de millones de colombianos, quienes deben manifestarse en las calles y las plazas en rechazo a que la crisis siga siendo descargada en los menos favorecidos, y en pro de una recuperación económica con empleo y salarios dignos.

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