“La poesía es un incendio que empieza con una chispa”

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Odeth Osorio

En su paso por Colombia, la poetisa mexicana Odeth Osorio habla con VOZ sobre su reciente libro ‘Intimidades (Testamento cantado tranquilamente a la sombra)’, el movimiento de la poesía joven en el país azteca, así como del papel en la literatura contemporánea de las mujeres y la resistencia de sus cuerpos

Jorge Andrés Garavito Cárdenas

El pasado sábado la librería Cinicoteca cerró con broche de oro una jornada de intensa poesía y política. Esa mañana participamos en un conversatorio recital que organizó la corporación Babilonia, luego en la tarde hicimos un recital virtual con cinco mujeres poetas desde la argentina. Cerramos la jornada con la presentación de dos grandes poetas, una internacional y otra en representación colombiana. Por el caso nacional tuvimos el honor de contar con Laura Ruiz Chantal, una poeta joven bogotana (1993) que además es investigadora y docente universitaria y que ha participado con un personaje propio en el Burdel Poético de Colombia. Ella se licenció en Filosofía y Lengua Castellana, y luego se graduó becada de la maestría en Estudios Literarios en la Universidad Autónoma de México. Nos descrestó con una potente voz y una poesía llena de reflexión sobre la situación política actual, llena de inteligente sátira y humor.

Por el caso internacional nos acompañó Odeth Osorio Orduña. Nació en Puebla, México en 1988. Hizo Lingüística y Literatura Hispánica en la Universidad Autónoma de Puebla, se especializó en Literatura Mexicana del siglo XX, y el master en Literatura Mexicana Contemporánea de la Universidad Autónoma de México. Ella nos compartió algunos poemas de su reciente libro, ganador del Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide, titulado Intimidades, Testamento cantado tranquilamente a la sombra.

Gracias a Laura, después del recital nos fuimos a mostrarle a Odeth que la poesía colombiana también baila y terminamos buscando algo de perreo. La poesía se fue de reguetón esa noche, ya que Odeth dijo que en México las fiestas, al menos las de su entorno, suelen ser más de sentarse a tomar y hablar. Entre perreo intercambiamos libros y llegué esa noche a mi casa leerlo. No bebo y parece que tampoco duermo mucho en este momento de tanta violencia política, así que terminé esa noche leyendo el libro de la poeta mexicana.

Al otro día, junto a otros amigos, nos vimos con Odeth y la invitamos al barrio Las Cruces a comer pollo donde Don Roque, y aproveché para que habláramos de su libro, y de otras cosas que siempre termino preguntado.

Intimidades es un libro sobre el cuerpo. Sobre la enfermedad como metáfora de la vida. Sobre los bordes que terminan significando los sentidos. Es un libro sobre un cuerpo enfermo que en la incertidumbre explora el lenguaje como testamento de su presente. Que asume algo dentro, un intruso, y aunque puede hablar de la enfermedad, o las drogas que la tratan, pude leerlo también como esa gran pregunta que es estar vivo. He sentido ganas de dormir y no despertar, pero aún no llega la noche. Intimidades, un libro publicado por New York Poetry Press en 2020, consta de veinticinco poemas divido en dos partes, que, como dos largos poemas, explora primero la enfermedad y luego el mundo que continuó despierto mientras ella en el primer poema esperaba la noche. En intimidades, Odeth nos habla de la relación con la madre, con la vida y con la muerte, que es atravesada por el descubrimiento del invasor, del dolor, del miedo, y que termina asumiendo con naturalidad esa presencia, así como terminamos todos en su libro sintiendo lo mismo en nuestros cuerpos:

descubrí como mi madre al invasor

casi por accidente

me atormenté porque no sabía cómo expulsarlo

hasta que descubrí que no había nada que expulsar

dejé de buscar puertas y me dediqué a mirar el mar.

Lamentablemente, el lunes cuando me senté a redactar esta entrevista, al cantante y líder social del pacifico, Junior Jein, unos sicarios lo asesinaron. La lluvia sangrienta que es la realidad política bajo el uribismo no escampa. Dedico esta entrevista a su memoria.

¿Quién es Odeth Osorio?

-Una mujer preocupada por los bordes en todos los sentidos de su vida, los del cuerpo son los que últimamente han definido buena parte de mí me han empujado a escribir y a publicar

¿Por qué titulaste Intimidades (testamento cantado tranquilamente a la sombra) tu libro de poemas?

-Originalmente se iba a titular Bajo el pirul porque cuando llegaban los momentos de tranquilidad durante mi tratamiento contra el cáncer me parecía estar bajo un pirul. Pero el libro lo escribí durante las sesiones de quimioterapia y lo terminé un poco antes de finalizar el tratamiento, no estaba segura de lograrlo, por eso decidí titularlo Intimidades porque es lo que el cuerpo siente y Testamento porque lo que fuera a suceder eso es todo lo que yo y mi cuerpo pudimos dejar, hablar de lo que se siente estar enferma.

¿Cómo defines la poesía joven mexicana actual?

-Pienso que la poesía mexicana, en su necesidad de experimentar y encontrar nuevas formas de expresión, tiende hacia un rompimiento con los signos en rotación de Octavio Paz que abarcaron casi todos los espacios y definieron una forma de hacer poesia durante todo el siglo xx. Celebro esta tendencia.

¿Qué significó ganar el Premio Nacional de Poesía German List Arzubide para tu carrera artística?

-Publicar por primera vez y darme cuenta de que la poesía es mi forma de hablar. Mi intención primera no fue publicar; recién estaba recuperándome del tratamiento contra el cáncer, y estaba corta de dinero. Un día vi la convocatoria del premio por Internet y me dediqué a transcribir todo lo que había escrito; no esperé ganar el premio, ni publicarlo, pero Marisa Ruso leyó algunos poemas que Francisco Trajo publicó en Norte/sur la revista electrónica y el poemario hizo su propio camino.

¿Hace cuánto haces poesía?

-Empecé tarde, a los 20 pero siempre me consideré una aficionada. Cuando empecé a leer poesía en serio, es decir, pensando que algún día yo podría hacer algo por mi cuenta, me sentía disminuida por lo que leía.

¿Qué significado tiene el dolor y la muerte en tu libro?

-Son otros modos de estar y por lo tanto otros espacios de expresión a través de los cuales el cuerpo mismo busca su lugar dentro del entorno y su lugar de enunciación, poder decir: aquí sigo, estoy y soy. Son límites de expresión como lo han sido en la literatura desde siempre.

¿Qué quisieras ser después de muerto?

-Nube gris.

Si fueras al infierno y el diablo te concediera una gracia, ¿qué le pedirías?

-No sé, pero siempre he querido preguntarle qué pronombres usa, a mí me da por pensar que eso del diablo es algo impuesto igual.

Si mañana estallara la guerra atómica ¿Qué harías hoy?

-Buscar un pirul para ir a sentarme a su sombra

¿Por qué seguir haciendo literatura (para qué)?

-Para reconocernos en lo que leemos, en los otros y recordar que hay algo que nos sostiene o que nos fractura. La literatura nos permite esto, va de la palabra a la realidad y de la realidad a la palabra, nos muestra lo que somos ahora, lo que hemos sido, lo que hacemos con y en nuestro entorno y nuestro tiempo

¿Qué significa el amor en tu obra?

-Es un amor de reconocimiento y reconvención especialmente con el cuerpo, el mío y los que están alrededor

¿Qué sigue en la carrera literaria de Odeth Osorio (piensas publicar más libros)?

-Sí, pero soy bastante tímida, tengo cosas hechas, más libros terminados. Vendrán pronto, seguro.

¿Piensas en vivir de la literatura o para la literatura?

-Creo que puedo decir que para aunque no sé si la literatura me necesite, lo que sí quiero es llevarla a otros sitios en los que de normal se le niega. Me gusta desbordar la literatura, sacarla de esos frascos llamados es que solo el escritor puede escribir y de sus límites que sea leía y experimentada en otras partes y con otras voces.

¿Has robado alguna vez?

-Sí, comida y un libro de la biblioteca pública. Lo lamento, pero lo necesitaba para mi tesis. Después presté el libro, seguro él mismo encontró el camino de regreso.

¿Has roto un espejo?

-Muchos.

¿Cómo fue la experiencia de ver tu libro traducido? ¿Crees que sí es posible traducir poesía?

-Es impresionante el trabajo del traductor, me fascinó porque es cierto que mucho del original no se puede llevar a los dominios rítmicos de otra lengua, pero el oficio del traductor es artesanal y muy orgánico que el resultado sorprende.

¿Has golpeado alguna vez a otro ser humano?

-Sí, en una situación de abuso y acoso lo he hecho.

¿Cuál es el papel de las mujeres (y lo femenino) en tu obra?

-Su voz la resistencia de sus cuerpos son fundamentales para mí. No busco ser yo el estandarte o decir que hablo por ellas que presto mi voz a las que no pueden hablar, sino acompañarlas y que hablemos juntas, ellas y yo, cada una con lo que tenga que decir.

¿Qué es poesía y vale la pena seguir haciéndola?

-La poesía en incendio que empieza con una chispa y que deja, además de cenizas aun ardiendo, grietas; por eso vale la pena seguir haciéndola para recordarlas y conocer las hendiduras de otros. Darnos cuenta que los demás, como nosotros, arden y se fragmentan que tienen grietas por las que atraviesa la luz y la palabra.

¿Eres del bando del libro impreso o del bando digital?

-Ambos.

¿No consideras cruel talar árboles para hacer libros?

-Hay industrias que son mucho más peligrosas y rapaces, aunque los soportes en la literatura se han ido modificando también a partir de cuidar nuestra relación con la naturaleza.

¿Qué animal te gustaría ser si no fueras humana?

-Lobo.

Siendo ese animal, ¿qué pensarías de los humanos?

-Que son una bestia arrogante, que habla y piensa mucho, a veces de manera torpe.

¿Crees en la crisis climática?

-Sí, creo que existe

¿Haces algo por ella?

-Lo hago desde lo personal hasta lo colectivo

¿En tu obra se habla de eso, o lo harás?

-Lo haré. Hay algunos poemas en donde hablo de esto.

¿Qué opinas de la guerra y de la paz?

-Hay que pensar ambos conceptos más allá del orden binario desde el que siempre se han pensado; no es verdad que para tener paz tenga que haber guerra. Esta necesidad de integrar la guerra a la vida humana y pertenece a una forma específica de ordenar el mundo a partir del poder y de una necropolitica feroz.

¿Has visto a la policía golpeando y asesinando en el presente momento de protesta social en Colombia?

-Lo he visto por videos que cuelgan en redes sociales, yo misma no lo he hecho, pero sí he visto policías y militares rondando y he sentido incomodidad y miedo de pasar junto a ellos.

¿Sabes que la policía colombiana viola y asesina mujeres en los CAI?

-Lo sé, me enteré por la denuncia social en redes. Es triste y doloroso, insoportable porque en mi país torturan, violan y asesinan mujeres en el MP (ministerio publico) o  a veces en la calle. Son noticias que una no quiere volver a escuchar y lucharemos hasta conseguir no escucharlas.

¿Qué opinas del feminismo?

-Que es una forma de vivir individualmente y una forma de luchar colectivamente, si es descolonizado, mejor.

¿Qué opinas del comunismo?

-Una forma de resistencia contra el modo de Organización que el capitalismo ha impuesto como único modo de ser y estar. Es importante además pensarlo y leerlo también desde lo decolonial.

¿Qué opinas del anarquismo?

.Un modo de vida la periferia de las resistencias.

¿Esta situación política colombiana actual es obra de una revolución molecular disipada?

-No entiendo la pregunta, o más bien no entiendo a qué se refieren con revolución molecular disipada. O está mal formulada o se refiere al concepto propuesto por Deleuze y Guattari. Siento que el tono de la pregunta va más a deslegitimar la lucha del pueblo colombiano y en tal caso no, no la considero así.

¿Qué es el uribismo?

-Casi que un fascismo.

¿Qué es el infierno?

-Una imaginación.

¿Qué es el cielo?

-Una invención.

¿Cómo es tu rutina creativa?

-No tengo, perdón. De normal nunca es la misma. Casi siempre ensayo y ensayo y ensayo una idea o tema que me viene de urgencia hablar eso es lo constante.

¿Desde hace cuánto escribes?

-Con intención de escribir creativamente desde los 20, antes mi esfuerzo estaba en la crítica.

¿Eres mística, religiosa o perteneces a algún culto?

-Ninguno

¿La literatura es una profesión o un ocio?

-Ambos y una necesidad, además

¿Qué autor o autora viva, colombiana, que recomendarías?

-Piedad Bonnett y hace poco escuché los poemas de Laura Chantal de su propia voz; a ella.

¿Por qué se ha despertado de nuevo un interés juvenil por la literatura?

-El interés siempre ha estado presente a lo largo de la historia de la literatura. Siempre nos hemos estado haciendo las mismas preguntas que inquietaban a nuestras precursoras a nuestras madres y abuelas, no por condena sino porque es necesario.

De manera ligera y superficial, ¿Cuál es la más notable diferencia entre la literatura colombiana actual y la de tu país?

-La posición expresiva de la voz.

¿Es cierto que te gusta llevar siempre la contraria?

-¿Pero qué dices?

¿Qué influencia tuvo en tu obra haber trabajado con la New York Poetry Press?

-En el aprendizaje del campo literario y editorial. Ahí están parte de mis intereses ahora. Marisa Russo ha sido una compañera, maestro y admirada amiga que ha aportado mucho en este proceso.

¿Cómo la conociste?

-Por medio de la revista de la editorial Norte/Sur y gracias a Francisco Trejo quien me invitó a publicar unos poemas de mi libro. Marisa Russo los leyó y ahí empezó todo.

Por favor, y a modo de despedida, ¿qué consejo le darías a los y las jóvenes escritoras que leen tu libro?

-En mi libro habla la voz de una genealogía no sanguínea, escúchenla como si escucharan a cualquier otra. Los cuerpos enfermos también tienen mucho que decir, solo lo hacen de otro modo.

Luego terminamos viendo Confesiones a Laura en la cinemateca. La ciudad no paraba de llover, y yo sentía que mientras afuera, dentro de la película, la ciudad estaba atormentada por la violencia del Estado, afuera, dentro de la realidad, el uribismo nos seguía matando. Me recordé leyendo Intimidades, sintiendo como el cuerpo que lucha como el invasor y lo termina sintiendo parte de su estar vivo servía de metáfora de nuestros días como colombianos bajo el terror uribista.

Miré a Odeth cuando salíamos, y en su caminar de ranchero pensé en cuanto podemos tener en común las personas, aunque vivamos en lugares tan alejados territorialmente como lo son México y Colombia. Ella, preocupada porque en México matan once mujeres todos los días, y yo, preocupado porque no conozco las cifras exactas de cuantos muertos está dejando por día este momento de lucha contra la enfermedad, que resulta siendo el paro nacional.  Mientras termino de corregir este escrito suena Junior Jein de fondo, y con lágrimas de rabia quiero cerrar citándolo:

Somos víctimas del sistema y el abandono del estado

Pero el pueblo no se rinde carajo

¿Quién los mató?