“La poesía es el vaho de la existencia”

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“Me enseñaron que se puede hablar del amor describiendo una piedra y es más interesante la piedra. Trato de cumplir eso con mi poesía”: Virginia Moreno Goitia

La poetisa venezolana Virginia Moreno Goitia, autora del libro ‘La Geometría Sagrada’, habló con VOZ sobre literatura, la guerra y la paz, así como de las movilizaciones que por estos días estremecen las calles colombianas

Jorge Andrés Garavito Cárdenas

Virginia es consciente de la pregunta filosófica que representa la geometría y hace de eso un libro de poesía: la existencia, la identidad, el origen y el destino, poliformas musicales con registro físico como las ondas de las gotas en el agua ―la tristeza―. Virginia mira un espejo, un atardecer, un árbol y nos demuestra lo particular de su vista.

Alejémonos de las prevenciones de si hay masonería o no detrás, pero queda claro que no es intuitivo el conocimiento que carga. Virginia es una investigadora de la mirada y eso la hace una gran artista. Su sensibilidad se parece tanto a la vigilia que podríamos hablar en todas sus páginas de insomnio. No hay desesperación, es un insomnio frío, serio, trabajador.

Contraste y reflejo

Tengo la sensación de que este libro fue escrito de noche, buscando en el silencio la hora productiva. Virginia, déjame contarte que yo soy más de madrugar, aunque tampoco duerma bien. Mientras te leo, el uribismo asesina en las calles bajo la mirada electrónica de todos ―contraste y reflejo. Así como afuera adentro. Adentro, en tu libro, la mirada también está atónita.

Contraste y reflejo. Con estas dos palabras bordeo tu libro, lo enmarco. Estoy seguro de que tu vigilia ha contemplado, también, la mirada impotente ante las miradas en las calles. El mayor peligro de pelear con monstruos es convertirse en uno. Cuando miras demasiado tiempo a un abismo, este también mira dentro de ti.

Parafrasear al bigotón besa caballos hablando de tu libro me hace sentir menos solo, casi tu hermano, espero eso no te incomode. Es que llevo hablando contigo, en tu libro, tanto tiempo que te siento tan cercana. Ojeé el libro que publicaste con sincronía, pero te encontré distinta, así que lo pausé. No lo tomes a mal, solo no quiero contaminar esta reseña.

La Geometría Sagrada, publicado por Malasangre en Armenia el año pasado (salúdame a Cesar, les quedó hermoso el libro) trae veintiocho poemas en alrededor de cuarenta páginas. Con una portada en pasta dura, y de un rosa intenso, nos adentramos en una reflexión matemática, recordándonos que todo el lenguaje lo es. Dios, pero sin religiones ni amigos imaginarios, aparece desde el primer poema ―se llama precisamente CREACIÓN― y nos presentan el pacto de lectura.

Este libro está lleno de contrastes y reflejos. Alusiones al círculo, como la relación entre la escritura y la vida ― el punto y la línea―. El espacio como retrato sagrado, como misterio y significado: símbolo del puño, corazón, puñal, lengua y mente. El lenguaje científico pierde su pedantería para ceder, dócilmente, a las necesidades estéticas del mundo y el poema se vuelve un informe de ello.

Me pregunté todo el tiempo si estaba en un árbol, o algún juego de fractales “…porque lo dividido se une, existe una sustancia con la diabólica risa, eco del rostro de dios”. Exploras Virginia la existencia; el tiempo y el espacio se vuelven poemas pregunta, poemas reflexión: explorar la enfermedad más como un ansia de cura.

La luz como metáfora de algo que recibes y das ―el conocimiento―. Virginia encuentra la mente de dios coja, y presenta el cuerpo como su bastón. Para ayudarlo a caminar, para ayudarlo a dirigir el curso de las estrellas. ¿pero qué son esas estrellas? Contraste y reflejo ―así como afuera, adentro― cada estrella es parte y es todo, así como el creador es así mismo lo creado.

La geometría sagrada. Está en mi mente todo lo que habita el universo, libro recipiente. Continente y contenido, al afuera y el adentro son contraste y son reflejo. Mientras peleo con estos veintiocho jardines de Virginia, afuera no dejo escuchar los gritos y las balas de la tirana mafia que nos gobierna.

Sobre la percepción

La memoria conecta, la memoria revive la experiencia “te quemas siendo el crepitar”, te afectas físicamente, pero personificas solamente el sonido y luego tomas de nuevo cuerpo material, pero puedes terminar siendo ceniza llevada por el viento. Ojalá, tiempo después, cuando volvamos sobre esta reseña, ya no exista el uribismo y recordemos este tiempo como una convulsión necesaria, como una fructífera lucha y entonces esta reseña reviva ese momento, ese crepitar, con la alegría que nos da la victoria.

Virginia tu libro me explica con esfuerzo la función de la iluminación, interna para que sea externa. El poema como un arma que pelea en el tiempo, en la memoria, en el sentido común tan necesario y cotidiano. Amoblar mi espacio interno con poemas luminosos, con sonidos ágiles que dirijan el aire, la luz y los colores en mi pensamiento. Este libro me llevó a reordenar los muebles del cráneo: la geometría sagrada, porque “una serpiente me ronda los sesos”.  Virginia que hermosa tu mirada, escuchar con los ojos el grito de la gota de lluvia cuando cae en el charco. Las ondas, el círculo. El reflejo y el contraste, así como arriba, aquí abajo. Fuego y agua, poesía. Este libro explora la mirada, es un libro sobre la percepción.

No sé si me esté poniendo incómodo como el borracho desconocido que se nos acerca en una fiesta para hablar solamente de lo que lo atormenta. Este libro me lo prestó Michael, lo leí gracias a él, porque Cesar Cano no nos lo ha querido enviar a la librería Cinicoteca. Regáñalo para que se mosquee y nos envíe todo el catálogo de Malasangre.

Ansiedad inexplicable

Quiero cerrar recomendando este libro porque nos habla de la identidad latinoamericana, pero también de qué es la unidad en un libro de poesía. La forma de lo invisible, por ejemplo, me enseñó que lo invisible también debe ser algo innombrable, que lo invisible es una sugerencia incómoda, como un resentimiento, un remordimiento, una ansiedad inexplicable.

Quiero recomendar este libro porque me enseñó a pensar el fuego como un cristal rojo de ocho lados. El calor es un borde. Toda presencia, toda sensación es un borde. Está allá y acá. Contraste y reflejo, la negación que nombra, la oscuridad y el tornasol, la quietud y la danza, repetirse en el espejo absurdo como un nombre innombrable, hasta desaparecer

Gracias Virginia, ya puedo leer tu otro libro. Aún no tengo la imagen de tu cara, pero quiero que sepas que he reconstruido desde mi imaginación tu voz. Estoy lleno de preguntas absurdas, ayúdame a conocerte y presentarte al mismo tiempo a estas lectoras y lectores: figuras fantasmales que nos acompañan, que son presencia permanente y efímera, contraste y reflejo como te gusta:

¿Quién es Virginia Moreno Goitia?

-Soy yo, una mujer de 26 años que se la pasa soñando cosas.

¿Qué significa La Geometría Sagrada?

-Hace referencia a las formas donde se derrama la vida. Este libro está muy relacionado a un proceso espiritual que comencé a los 20 años, experimentando con plantas maestras. Es una parte del resultado de procesos y visiones que me cambiaron la vida.

¿Qué significado tiene la muerte en tu libro?

-La muerte es otra expresión de la naturaleza. No se menciona demasiado, pero aparece. Creo que resalta más cuando hablo de algunos episodios vividos por nuestros aborígenes.

¿Qué quisieras ser después de muerta?

-Siempre pienso en la muerte. Me da vértigo la no existencia, así que quisiera ser consciencia.

Si fueras al infierno y el diablo te concediera una gracia, ¿qué le pedirías?

-Buena voz para cantar.

Si mañana estallara la guerra atómica ¿Qué harías hoy?

-Le diría a la mujer que me gusta, que me gusta. Abrazaría a mi familia muy fuerte. Sería vulnerable y tendría miedo.

¿Por qué seguir haciendo literatura (para qué)?

-Es algo que creo, más allá de la utilidad, va a seguir existiendo. La literatura es inherente a la existencia y el pensamiento.

¿Qué significa el amor en tu obra?

-Me enseñaron que se puede hablar del amor describiendo una piedra y es más interesante la piedra. Trato de cumplir eso con mi poesía, hablar de las cosas sin nombrarlas. Lo importante es la forma del poema. Siempre.

¿Qué sigue en la carrera literaria de Virginia Moreno Goitia (piensas publicar más libros)?

-Sí, recientemente salió mi tercer libro Por los caminos de basalto, publicado por Sincronía Casa Editorial. Siempre al terminar un libro quedo vacía y debo esperar. He escrito cosas sueltas y se está gestando alguna idea, pero quiero ser paciente con lo que viene.

¿Piensas en vivir de la literatura o para la literatura?

-No. No creo poder vivir de la literatura, no soy buena para lucrarme de los libros, por ejemplo, mis libros casi siempre los regalo o hago trueques. La literatura es algo que camina a mi lado, como una sombra, me acompaña. No me desvivo por ella, solo la quiero tranquilamente.

¿Has robado una bicicleta?

-Nunca. Robar no es lo mío. Una vez robé un jengibre y casi me da una pálida.

¿Has roto un espejo?

-Un par de ellos.

¿Qué opinas de la guerra y de la paz?

-Forman parte de la flor de la vida. Creo que no conocemos del todo la paz como humanidad porque la realidad es el reflejo de lo que tenemos dentro y somos seres conflictivos que vivimos en una guerra mental. Cuando cada persona consiga su paz, el exterior será armónico.

¿Cuál es el papel de las mujeres (y lo femenino) en tu obra?

-Las mujeres son la fuente de mi deseo. Me emociona explorar sus rasgos físicos, emocionales, eróticos, femeninos y masculinos.

¿Qué es poesía y vale la pena seguir haciéndola?

-La poesía es el vaho de la existencia. No la hacemos, existe. Simplemente somos traductores de esa esencia. Sí, creo que vale la pena seguir buscando formas para verterla.

¿Eres del bando del libro impreso o del digital?

-Soy del bando de los dos. Quisiera que me gustara menos el libro impreso, pero no puedo.

¿No consideras cruel talar árboles para hacer libros?

-Completamente, por eso amo que mi último libro se haya hecho completamente de papel reciclado.

¿Qué animal te gustaría ser si no fueras humana?

-El gato de una familia amorosa.

Siendo ese animal, ¿qué pensarías de los humanos?

-Estos seres sí son raros. Raros y míos.

¿Crees en la crisis climática?

-Completamente.

¿Haces algo por ella?

-Sí, aunque sé que es minúsculo porque no soy una gran empresa. Sin embargo, reciclo, reutilizo y desde hace un año no como carne, sólo pescado a veces.

¿En tu obra se habla de eso, o lo harás?

-Solo en un poema. No lo sé.

¿Has visto a la policía golpeando y asesinando?

-Por videos, sí.

¿Sabes que la policía colombiana viola y asesina mujeres en los CAI?

-Lo sé, lo odio. Por eso me brillan los ojos cuando queman algún CAI.

¿Qué opinas del feminismo?

-Es necesario, urgente. Creo que es mi tendencia política.

¿Qué opinas del comunismo?

-Ya no opino.

¿Qué opinas del anarquismo?

-Suena bien cuando tienes 20 años y quieres poguear.

¿Esta situación política colombiana actual es obra de una revolución molecular disipada?

-La política colombiana es compleja. Me di cuenta cuando viví ahí. Desde Venezuela nos llegaban noticias de Colombia, pero no lo entiendes tanto como cuando estás adentro. Creo que lo que está pasando ahora es obra de un pueblo cansado y de jóvenes conscientes de sus procesos políticos. Eso es admirable.

¿Qué es el uribismo?

-Un infierno que tiene azotada a Colombia desde hace años.

¿Qué es el infierno?

-La intranquilidad del espíritu.

¿Qué es el cielo?

-Algo azul lleno de nubes. Si amo el cielo es porque tiene nubes.

¿Cómo es tu rutina creativa?

-Hay dos caminos. Uno es el ideal, todo se conecta en mi mente y pienso en el poema, lo detona un olor, casi siempre el sonido de las palabras. Me siento y lo escribo. El otro camino comienza al revés, me siento y escribo, aunque no salga algo bueno, escribo, escribo, escribo, hasta que creo ese vaho que te comenté hace un momento. Los dos caminos llevan al reposo y la corrección.

¿Desde hace cuánto escribes?

-Desde hace 12 años.

¿Eres mística, religiosa o perteneces a la masonería?

-Yo creo en todo y no soy nada. Tomo de las religiones, y de los caminos espirituales que consigo lo que me gusta y ya. Creo profundamente en la naturaleza. De repente sí soy un poco mística.

¿La literatura es una profesión o un ocio?

-La literatura puede ser lo que tú quieras que sea. En mi caso es una grandísima compañía.

¿Cuál es tu autor vivo, colombiano, que recomendarías?

-Tania Ganitsky y María Paz Guerrero.

¿Por qué se ha despertado de nuevo un interés juvenil por la literatura?

-Creo que la tecnología ha ayudado. Se está haciendo una buena promoción y difusión de un mensaje: la literatura no es aburrida, no tiene nada que ver con eso.

¿Qué influencia tuvo en tu obra haber trabajado con Malasangre editorial?

-Creo que ninguna influencia. No por nada malo. Ahora, fue un proceso largo. Agradezco que César tomara en cuenta mis sugerencias.

¿Cómo la conociste?

-Me la recomendó una amiga muy querida.

Por favor, y a modo de despedida ¿qué consejo le darías a los y las jóvenes escritoras que leen tu libro?

-Si mi libro de alguna manera te da ganas de escribir, hazlo y hazlo mucho mejor que esto. Busca siempre la forma.

Virginia Moreno Goitia (Puerto Cabello, Venezuela, 1994). Poeta y docente. Licenciada en Educación, mención Lengua y Literatura, por la Universidad de Carabobo. Ha participado en diversos talleres de lectura y creación poética en el Departamento de Literatura de la Universidad de Carabobo. Colabora con Liberoamérica y con el proyecto de divulgación de literatura venezolana Escritores Cordillera