La patria de la clase obrera es el mundo

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Karl Liebknecht

“Solo una paz basada sobre la solidaridad internacional y sobre la libertad de todos los pueblos puede ser una paz duradera”: Karl Liebknecht

Harold García
@HaroldGarcia95

En la mañana del 15 de enero de 1919, Karl Liebknecht redactaría sus últimas líneas para la prensa del recién fundado Partido Comunista de Alemania, KPD. El título escogido por el político alemán para las páginas del periódico Bandera Roja sería el de “¡A pesar de todo!” donde realizaría un balance pormenorizado de las acciones emprendidas por los espartaquistas en los últimos meses de 1918 y los primeros días de enero de 1919, insurrección reconocida por la historia como el “Enero rojo berlinés” y que finalizó con la derrota de las fuerzas revolucionarias.

Liebknecht mencionaría en su artículo una sentencia que se convertiría en consigna del movimiento revolucionario internacional: “Pero nuestro barco prosigue firme y orgulloso, derecho por su rumbo, hasta el objetivo final. Y, espero que todavía vivamos cuando ocurra, nuestro Programa vivirá, regirá el mundo de la humanidad liberada. ¡A pesar de todo!”.

Estas serían sus últimas letras, premonitorias en el sentido de la consecuente vida dialéctica de un revolucionario, que estaba a punto de ser capturado y ejecutado por sus antiguos compañeros de lucha, de un hombre que demostró con su coherencia rebelde el papel que los comunistas deben jugar en todos los escenarios de la lucha política.

Hijo de la revolución

Karl Liebknecht nació el 13 de agosto de 1871 en la ciudad alemana de Leipzig, en el seno de una familia revolucionaria en donde su padre Wilhelm Liebknecht sería el fundador del Partido Socialdemócrata de Alemania, SPD, cumpliendo el papel de interlocutor con los fundadores del socialismo científico Karl Marx y Friedrich Engels.

Liebknecht hijo, ingresaría al SPD en 1900 a los pocos meses del deceso de su progenitor. Su gran capacidad política y experiencia práctica adquirida tras la agobiante infancia que vivió, plagada de persecuciones y cárceles a las que su padre sería sometido le enseñaron a Karl el valor de la coherencia y de la actitud recta ante los principios de la causa del proletariado, lo que le garantizaría un apoyo en estos primeros años por parte de los socialdemócratas, quienes le ayudarían económicamente para que pudiese culminar sus estudios de derecho y economía.

Vida política

El joven abogado alemán sería uno de los referentes políticos más importantes de la socialdemocracia radical en su país para inicios del siglo XX. A tan solo un año de haber iniciado su militancia política sería electo en 1901 como concejal en la ciudad de Berlín, a su vez fue un militante asiduo de las tareas juveniles de su partido llevándolo a ocupar el cargo de presidente de la internacional socialista de la juventud entre los años 1907 y 1910.

Esta capacidad de organizador político lo llevó a ser perseguido y encarcelado por su posición antimilitarista, especialmente en el periodo de la Guerra Imperialista o Primera Guerra Mundial (1914-1918). Tras ser encarcelado por un año y medio, Liebknecht fue elegido en 1912 como parlamentario en el Reichstag, puesto en el cual va a desempeñar un papel determinante contra la guerra y la monarquía.

Fue en este rol donde el protagonista de este artículo demostraría con creces la función de un comunista al interior del parlamento burgués, demostrando seriedad y coherencia política a los principios organizativos de la táctica y estrategia del ala radical de la socialdemocracia, posición en la cual también se situaban las conocidas Rosa Luxemburgo y Clara Zetkin.

Su abierta posición antimilitarista y antiimperialista, lo llevaron a contradecir las posiciones chovinistas del Partido Socialdemócrata oponiéndose a los llamados créditos de guerra y a las posiciones nacionalistas que se expresaban tanto en el parlamento alemán como en el seno de la II Internacional Socialista.

Dichas contradicciones no solo expresaron la praxis marxista de Karl Liebknecht, sino que ayudaron a develar las posiciones oportunistas del ala derecha de los socialdemócratas quienes en común acuerdo decidieron expulsarlo del partido el 12 de enero de 1916, decisión que contribuyó a potenciar nuevos procesos organizativos de corte rebelde. Para el día 27 del mismo mes, Liebknecht en compañía de Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin y Franz Mehring -este último uno de los mejores biógrafos de Karl Marx- fundarían la Liga o el Grupo Espartaco, embrión precursor del actual Partido Comunista de Alemania.

Promotor de la paz y el internacionalismo

El 2 de diciembre de 1914 en la segunda sesión de guerra del Reichstag, Karl se conocería como el único parlamentario en oponerse a los llamados créditos de guerra, que se dispondrían para la utilización de recursos públicos del pueblo alemán con destino a la financiación de las tropas del frente durante la guerra.

Esta posición comunista e internacionalista que no solo profesaba Liebknecht, sino que era una tendencia de la corriente revolucionaria a nivel internacional, proclamada también por Lenin y los revolucionarios rusos, le llevaría a ser llamado antipatriota y a negarle la lectura de su posición de negativa frente a dichos créditos.

El argumento que expondría Liebknecht, sus ideas claves para entender la posición comunista ante la confrontación mundial: “Esta guerra, deseada por ninguno de los pueblos involucrados, no ha estallado para favorecer el bienestar del pueblo alemán ni de ningún otro. Es una guerra imperialista, una guerra por el reparto de importantes territorios de explotación para capitalistas y financieros. Desde el punto de vista de la rivalidad armamentística, es una guerra provocada conjuntamente por los partidos alemanes y austríacos partidarios de la guerra, en la oscuridad del semifeudalismo y de la diplomacia secreta, para obtener ventajas sobre sus oponentes. Al mismo tiempo la guerra es un esfuerzo bonapartista por desorganizar y escindir el creciente movimiento de la clase trabajadora”.

Lo anterior denota una lectura marxista frente al contexto en el que se encuentra el mundo en los albores de la “Gran Guerra”. Liebknecht juega entonces al interior del parlamento una posición militante por la paz entre los pueblos, siendo consecuente con la premisa escrita por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, donde se sentenciaba la consigna de “Proletarios de todos los países, uníos”.

Reconocimiento

Su visión internacionalista fue reconocida no solamente durante la guerra sino también en las futuras organizaciones internacionales de los trabajadores. Así lo demostraría Lenin en la apertura del primer congreso de la III Internacional Comunista el 2 de marzo de 1919: “En nombre del Comité Central del Partido Comunista de Rusia, declaro abierto el Primer Congreso de la Internacional Comunista. En primer lugar, les pido a todos los presentes que se levanten de sus asientos en memoria de los mejores representantes de la II Internacional: Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo”.

El fundador del Partido Comunista de Alemania y forjador de la llamada revolución alemana de 1918-1919 será recordado por su actitud ética con las luchas del proletariado mundial. Ante este hecho el mismo Karl Liebknecht diría, “sólo una paz basada sobre la solidaridad internacional de la clase obrera y sobre la libertad de todos los pueblos puede ser una paz duradera. Por lo tanto, es el deber de los proletariados de todos los países llevar adelante durante la guerra una labor socialista común a favor de la paz”.

Es por ello que la fecha del 15 de enero no puede pasar inadvertida y la memoria de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, asesinados por la socialdemocracia alemana, no se puede olvidar, puesto que fueron y son referentes éticos de las tareas internacionalistas por la paz, la tierra y el pan.

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