La Pasionaria en el corazón

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Dolores Ibarruri.

Modesto, Líster, Pasionaria, Lorca…

Pablo Neruda

José Luis Díaz-Granados

Desde España, el cable nos informa que las tumbas de Dolores Ibarruri, la entrañable Pasionaria -carne, sangre y espíritu del pueblo español en armas en esos “años duros”- y del fundador del PSOE, Pablo Iglesias, fueron atacadas por “desconocidos” en el Cementerio Civil de La Almudena, en Madrid.

Espanto, estupor y soberbia náusea llena “de ruido y furor” nos produce la insensata agresión a estos monumentos internacionales de tan singulares luchadores populares.

Nos duele en el alma y nos desgarra el corazón el que se haya irrespetado el lugar de reposo de la cenizas de la adorable camarada Dolores Ibarruri, una de las mujeres más heroicas, valerosas y emblemáticas de nuestro tiempo por su adhesión a la causa de la redención de los explotados y los oprimidos del mundo, quien además encarnó durante tantos años la dignidad del ser humano en los cinco continentes y la esperanza de un mundo mejor en España frente a la brutal hemorragia desatada por esa insignificante marioneta procreada por dos tiranuelos tragicómicos que el genio de Chaplin caricaturizó en su película El gran dictador.

Ese sacrilegio merece todo nuestro desprecio, porque Dolores, como lo expresó su devoto amigo, admirador y camarada Rafael Alberti: No es la hermana, / la novia ni la compañera. / Es algo más: la clase obrera, / madre del sol de la mañana.

En la polarizada península aman y odian en pleno siglo XXI a la extraordinaria mujer que enorgullece a nuestra raza hispanoamericana. Pero no importa, camarada Dolores: por tu voz habla España, la de las cordilleras, / la de los brazos pobres y explotados / crecen los héroes llenos de palmeras / y mueren saludándote pilotos y soldados, como te expresó desde su prisión franquista el poeta-soldado Miguel Hernández, quien agregó: porque aquel que de la cárcel fue mordido / terminará su llanto en tus cabellos…

Y yace, eterna y preciosa nuestra querida Dolores Ibarruri, por encima de cualquier agresión circunstancial, porque como bien lo cantaron Víctor Manuel y Ana Belén: se gastan las palabras golpeando contra el muro / pero ahí están los tuyos cargados de futuro.