La lucha de las mujeres: la lucha de toda la sociedad

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Foto Mujer Fariana.

Victoria Sandino
@SandinoVictoria 

“Quien no se mueve no siente el ruido de sus cadenas”: Rosa Luxemburgo

Los últimos doscientos años, el mundo entero ha visto crecer la lucha de las mujeres colombianas y latinoamericanas por la última y definitiva independencia, no solo de los Estados donde habitan, sino de sus cuerpos y vidas, cuerpos que siguen siendo un instrumento de disputa del poder masculino y patriarcal contra ellas; este poder se expresa en  discriminaciones y desigualdades que a su vez redunda en violencias de todo tipo y en feminicidios que requieren ser eliminados al calor de la lucha organizada que forme nuevas generaciones capaces de entender la diferencia como un principio humano.

Es fundamental comprender que los contextos violentos, especialmente contra las mujeres, son el resultado de una historia que no contó con la memoria femenina, racializada y de opresiones de la colonización que puso una huella en los imaginarios, discursos y prácticas nefastas que han quebrantado la vida de las sociedades, poniendo a las mujeres en desventajas históricas.

No obstante, hoy la voz de esas mujeres se levanta, en diversas propuestas de resistencia, sororidad y fuerzas potenciadoras. Por ejemplo, las mujeres farianas, hemos desarrollado la propuesta de un feminismo insurgente, configurado como una práctica política, como un motor que inspira la lucha contra los poderes hegemónicos, capitalistas, patriarcales, racistas y clasistas que someten a las mujeres del común. Quienes con sus manos, trabajo, fuerza y resistencia no se doblegan ante esos poderes sino por el contrario cuestionan las contradicciones que afectan sus vidas y organizaciones, son quienes construyen en el día a día el feminismo insurgente.

Con las mujeres del feminismo insurgente, y de los otros feminismos, todos igual de necesarios y hermosos, por ellas y con ellas es que las “juntanzas” los “aquelarres” y las diferentes formas de movilización fortalecerán el sentido de la lucha por los derechos logrados y que no podrán ser arrebatados por los dueños del poder.

Bajo esta consideración, el 8 de marzo para las mujeres colombianas es la fecha para seguir caminando por una paz estable y duradera, una paz que se encuentra en vilo por la perfidia de quienes son incapaces de reconocer el conflicto social y armado. Un 8 de marzo donde se moviliza la vida misma, la dignidad y la consolidación de las fuerzas democráticas por la Colombia soñada.

¡Por las mujeres del común ni un paso atrás, por las mujeres que ya no están ni un minuto de silencio!