La juventud según Estanislao Zuleta

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Estanislao Zuleta recibe el doctorado honoris causa en Psicología de la Universidad del Valle.

El pasado 17 de febrero se cumplieron 30 años del fallecimiento del filósofo, escritor y pedagogo colombiano Estanislao Zuleta, conocido por su ensayo “Elogio a la Dificultad”. Recordado por sus contribuciones a la filosofía, la economía, el psicoanálisis y la educación. El semanario VOZ lo evoca a propósito de una de sus conferencias dedicada a la juventud

Violeta Forero
@Violeta_Forero

Cuatro años antes de su muerte, Estanislao Zuleta en una conferencia dictada el 6 de abril de 1986 por invitación de la Juventud Comunista Colombiana en la Universidad del Valle, intentó definir la palabra juventud, la cual siempre ha causado diferentes tipos de sentimientos, desde nostalgia entre los más viejos, hasta rebeldía entre quienes están viviendo por esta época.

Es importante revivir estas reflexiones pues la juventud actualmente está a la vanguardia de diferentes cambios. Antes era vista como un ser casi inerte, alienado, sin pensamiento, ya sea por ignorancia o de experiencia para enfrentar los problemas sociales que a diario se presentan. Hoy en día se ha intensificado la lucha demostrando que estas palabras trascendieron y que las nuevas generaciones están más activas que nunca a nivel político, social y cultural.

Enfermedad burguesa

Zuleta empieza la palestra debatiendo la forma en que Marx define la juventud, pues, según él (y aunque los contextos son completamente diferentes), el autor de El Capital sólo se enfoca en dos tipos de jóvenes, “los proletarios muy proletarios y los burgueses muy burgueses”, dejando por fuera a quienes no pertenecen a ninguno de estos dos grupos, como los jóvenes campesinos y los jóvenes obreros, quienes en palabras del filósofo Jean Paul Sartre no caen en esa enfermedad burguesa, pues no tienen tiempo para quemar las etapas completas ni para lidiar con los cambios de humor o los problemas que los adolescentes promedio enfrentan, sino que se tienen que enfocar en sus necesidades, teniendo un desarrollo personal e intelectual completamente diferente.

La juventud desde tiempos inmemorables ha sido un problema para los mayores, pues la época en que los “hijos se salen de las manos”, es un dolor de cabeza para cada una de las personas que integran un hogar, mientras esto sucede, el adolescente nota que algo está pasando en su cuerpo, en su mente, que se está transformando, pero no sabe muy bien en qué ni cómo afrontarlo. Entonces llega la época por la que todas las personas mayores de 15 o 16 años han pasado y es la dualidad entre “me tratan como un niño o niña” y “soy muy pequeño o pequeña para hacer tal cosa”.

Cambio en los roles

Es importante aclarar que la juventud ha venido adoptando costumbres, formas de ser y personalidades cada vez más aceleradas. Esto sucede porque desde la niñez se moldea al ser humano criándolo como hombre o mujer, haciendo diferentes tipos de clasificaciones y proyectándolo con el fin de que esto trascienda hasta que sea adulto. Estas diferencias son las que muchas veces condicionan desde el color favorito hasta el enfoque profesional que escoja la persona.

Por ejemplo, según las estadísticas del Dane de 1986, momento en que se dio la conferencia, las carreras de medicina eran más abordadas por hombres que por mujeres, mientras que la enfermería tenía estudiantes mujeres en su mayoría. Estas condiciones hacen que aun hoy a muchas personas mayores les cueste entender que los roles en la sociedad han cambiado, pues ya, el papel de la mujer no es criar a los niños y servir al marido, sino que gracias a las diversas luchas feministas se han ganado un papel importante dentro de la sociedad.

Esto ha tenido gran impacto más que todo en la juventud, pues además de adaptarse a los cambios impuestos por la sociedad, se empieza a sufrir una serie de transformaciones: “Este periodo de la vida siempre ha tenido que ver, desde sus formas mas tradicionales, con una cierta situación contradictoria y conflictiva, en el sentido de que, por una parte, se formula una exigencia de independencia y autonomía y, por otra, se sigue manteniendo la dependencia y por tanto la heteronomía”. Es así como la adolescencia y la juventud en general crea modelos sociales que se empiezan a adaptar en la vida diaria.

Lógica kantiana

A medida que pasa el tiempo, las cosas en vez de evolucionar se convierten en un mundo que está más sumergido en lo espiritual pues, por ejemplo, creencias como el horóscopo, la alineación de los planetas, los ritos e incluso la religión se han intensificado, dejando de lado concepciones materialistas de la historia y su cotidianidad.

Una gran capa de intelectualidad, incluso la marxista, según Estanislao cae en este mismo juego, pues al replicar frases como “la historia me absolverá”, se está desplomando en una contradicción, además de cometer dos errores, el primero es dar a entender que la misión del proletariado es redimir a la humanidad y la segunda es no especificar quién hace parte del proletariado.

Zuleta por su lado afirma que si esto cambiara y se le diera una definición más específica a qué es un proletario, se podría aumentar la conciencia revolucionaria y se le llegaría a un grupo de gente más específico, abriendo los canales para lograr atraer a más personas, además de entender e intentar explicar estas contradicciones desde el punto de vista de la lógica kantiana, pues la misma tiene tres principios imprescindibles: 1. pensar por sí mismo; 2. ponerse en el lugar del otro; y 3. ser consecuente.

La juventud en el 2020

Para Estanislao Zuleta, la humanidad está frente a una juventud que como grupo social heterogéneo tiene sus propias costumbres, prácticas, tipos de lenguaje, valores y formas de representación, que no solo está en un proceso de crisis, sino que materializa antinomias con respecto al sistema de leyes, valores y prácticas dominantes

Desde el período en que el filósofo se pronunció sobre este tema hasta hoy en día, la juventud ha experimentado grandes cambios; por ejemplo, él en una de las partes del texto se refiere a que casi nadie cuenta con la juventud, pues su apatía política y su desinterés por la sociedad cada día crecen más, sin embargo, esto es debatible.

Se han visto casos donde los jóvenes son los que están luchando para cambiar su realidad y su entorno. Si esto se mide desde los puntos mencionados de la lógica kantiana, se evidencia que sí han existido variaciones favorables a la transformación de la realidad.

Por ejemplo, el paso de pensar por sí mismo, es bajo los acontecimientos recientes una de las principales críticas al gobierno actual. La juventud debate sobre la imparcialidad mediática en temas importantes bajo la influencia de una abrupta revolución informática y digital se están dando cuenta de lo que está pasando, están investigando, leyendo, se están organizando, están haciéndose sentir.

Se ponen en el lugar del otro, pues las diferentes campañas de activación (desde animalistas hasta feministas), demuestran que, aunque no se esté totalmente de acuerdo con lo que se propone en un conjunto diverso de demandas, se rompe el individualismo metodológico tan promocionado por la cultura neoliberal. Por ejemplo, en el 21N miles de jóvenes salieron a las calles indignados en contra del asesinato de líderes sociales, solidaridad nunca antes vista y que elevan el nivel de la consciencia de un grupo social que se cualifica ante el teatro de lo injusto.

Hoy una importante franja de la juventud, sujeto político plural construido en la heterogénea realidad social, confrontan el Establecimiento sin vacilación de manera consecuente. Algo que debe llamar la atención del clásico movimiento social que, en la disputa por la dirección de la actual protesta, lo ha caracterizado de manera equivocada como intrascendente en el momento de construir una nueva historia. Las reflexiones de Zuleta han trascendido y hoy cosechan nuevos frutos.

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