“La juventud resiste al abandono y al olvido”

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El objetivo de la acción política es visibilizar la preocupante situación de pobreza y desigualdad social del departamento

Ante la dramática realidad social en La Guajira, donde más de la mitad de la población vive en extrema pobreza, un grupo de jóvenes se declaró en huelga de hambre hasta que el Gobierno nacional atienda los justos reclamos del pueblo guajiro. Entrevista con Jissaac González, líder del Movimiento Estudiantil Independiente por Nuestros Derechos

Yessica Arandia 

La amalgama de la desigualdad propia del capitalismo, donde la corrupción descarada y el neoliberalismo salvaje se conjugan, ofrece el panorama desolador de territorios en estado de miseria en el mundo. Colombia, en cuya historia se acentúan las contradicciones propias de la lucha de clases y se desarrollan también las dicotomías de raza y género, tal como sucede en toda Nuestramérica, tiene ejemplos claros y desafortunados como el caso del departamento de La Guajira.

El alarmante reconocimiento oficial de que municipios como Uribia tiene una pobreza multidimensional del 92,2%, y a nivel departamental este indicador es del 51,4%, así como los indicadores de necesidades básicas insatisfechas, NBI, y miseria superan el 25% en el total general y en la Uribia más del 50%, se difumina en la cotidianidad bajo el peligro de la normalización de su desgracia, y pudiera decirse, bajo el riesgo del olvido constante.

Lo anterior se consolida pese a la emisión de la Sentencia T-302 de 2017 de la Corte Constitucional, enmarcada también en la Resolución 03-2017 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, documentos que orientan la protección de mujeres gestantes, lactantes y de la niñez, especialmente a las comunidades pertenecientes al pueblo wayuu. Las cifras de muertes de menores por desnutrición siguen en aumento, así como la negligencia ante esta situación.

Tal y como denunció la Veeduría Ciudadana (conformada para la verificación de la Sentencia de la Corte Constitucional), tan solo en los últimos cuatro años han muerto 287 niños wayuu, principalmente por desnutrición, lo cual implica una nula gestión de parte del Establecimiento y una crueldad que desborda el sentido de lo humano.

Huelga de hambre

Sin embargo, en el territorio, la comunidad y los movimientos sociales, así como muchas entidades de la sociedad civil, mantienen una lucha constante por enfrentar estas condiciones. Es así como desde el primero de julio de 2021, nueve jóvenes guajiros que llevan un trabajo colectivo de carácter tanto social como dentro del campo universitario, denominado Movimiento Estudiantil Independiente por Nuestros Derechos, Meind, decidieron entrar en huelga de hambre, como un acto urgente para que sean escuchadas las voces que reclaman una verdadera solución a las problemáticas de La Guajira.

La redacción juvenil del semanario VOZ dialogó con Jissaac González Montoya, estudiante que cursa sexto semestre de Derecho en la Universidad de La Guajira y miembro del Meind, quien además el pasado 16 de julio de 2021 junto con otros dos huelguistas, tuvieron que pausar la acción pues su estado de salud se deterioró rápidamente tras 15 días del acto.

Se niegan al abandono

Sobre los motivos y la decisión de entrar en huelga de hambre, Jissaac nos contó: “La huelga la empezamos ocho huelguistas. El día 6 se unió un noveno huelguista. La Guajira ha sido abandonada, permaneciendo en un estado completo de orfandad. Nuestro departamento tiene los peores indicadores del país, siempre peleando con el Chocó por el primer y segundo puesto de pobreza y desigualdad. Aquí no existe el mínimo vital, no existe el derecho a la salud, a la vivienda, el derecho a la educación, derecho al trabajo, ni siquiera derecho al agua”.

Jissaac continúa su relato: “Hablamos de que alrededor de 4.000 a 6.000 niños han muerto de hambre y sed en el departamento desde su fundación en 1965, en municipios como Riohacha, Uribia, Manaure y otros, donde es importante resaltar que son territorios indígenas de las comunidades Wayuu donde sucede la desnutrición y muerte de niños. Este año, van 20 niños muertos. Es así que como jóvenes decidimos no podemos seguir normalizando esa situación; no nos resignamos al abandono, por el contrario, debemos encargarnos de cambiar la realidad, y en ese ánimo, entendemos la huelga de hambre como un acto digno de reclamo”.

González Montoya enfáticamente expresa que no quieren que el foco mediático sea sobre el estado de salud de las y los huelguistas. Es más, son vehementes a la hora de ubicar el objetivo de la acción: visibilizar la preocupante situación en el departamento. “Nosotros vamos a seguir apoyando y gestionando la voz de las personas que se mantienen en huelga de hambre. Estamos pendientes tanto de su salud como de que se garantice la interlocución para que surtan efecto nuestros requerimientos”, reflexiona Jissaac.

Jissaac González Montoya

Soluciones urgentes

“Nosotros entendemos que la alcaldía y la gobernación son instancias completamente negligentes, por ello, a pesar de que estos son corresponsables de lo que sucede en el departamento, nuestras peticiones no están dirigidas allí”, dice el entrevistado pues está demostrado que las entidades regionales no tienen la capacidad que se necesita para reestablecer los derechos del pueblo guajiro.

El movimiento huelguista ha dirigido sus acciones al Gobierno nacional, pues quieren que, como mínimo un consejo de ministros, o una delegación, venga hasta el territorio y se sienten con la comunidad. “Tenemos la propuesta de la creación de un protocolo que trace indicadores, actores y plazos para crear una mesa permanente de negociación, no con nosotros como huelguistas solamente, pues no representamos a la totalidad de la comunidad inconforme, sino también con los representantes de los distintos sectores del departamento”, reflexiona Jissaac ante la necesidad de una mesa de negociación que sea amplia y que tenga capacidad de decisión.

“También sabemos que a este Gobierno poco le importan nuestras exigencias, que quedó en evidencia con la represión desatada en contra de los manifestantes en el paro nacional. Sin embargo, nuestras acciones están dirigidas a reclamar el cumplimiento de mandatos constitucionales como la Sentencia T-302/17. Nuestra acción, espera trascender en el tiempo porque no podemos continuar en un solo día más de olvido, donde ni las redes sociales logran reproducir la magnitud de nuestras problemáticas. Por lo tanto, aquí seguiremos, hasta que la dignidad sea costumbre”, concluye Jissaac.