La estadística de la desigualdad

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Foto archivo

Además de fijar los parámetros de la canasta familiar en niveles muy bajos, el DANE tiene una concepción de la pobreza conceptualmente equivocada

Alberto Maldonado Copello

El 13 de octubre pasado el DANE publicó los datos sobre pobreza y pobreza monetaria correspondientes a 20191. De acuerdo con este informe, 17,4 millones de personas eran pobres según la metodología de línea de pobreza2. Es decir, el 35,7 por ciento de los colombianos no tiene ingresos suficientes para comprar una canasta mínima de bienes alimentarios y no alimentarios; la sociedad capitalista colombiana no le garantiza a la tercera parte de los colombianos ni siquiera una canasta básica tan pobre. Adicionalmente, 4,7 millones son pobres extremos: el 9,6 por ciento de los colombianos no tiene ingresos suficientes para adquirir una canasta básica de alimentos.

Estas cifras se han vuelto algo tan natural que no generan reacción alguna. Esto ocurre en una nación que se autodenomina un estado social de derecho y una república democrática, participativa y pluralista, que se precia de tener una Constitución garantista de los derechos humanos. Estos datos son una clara prueba de la contradicción entre los postulados de la Constitución y la realidad que viven los colombianos en materia económica y social.

Paupérrimas canastas

Los criterios del DANE para determinar la cantidad, calidad, y valor de las diferentes canastas para la población son establecidos de tal manera que no garantizan los mínimos de subsistencia en condiciones dignas para un ser humano o para una familia.

Se considera que una familia de cuatro personas que obtenga un ingreso inferior a $1.310.196 es pobre y si gana un peso por encima de esta cifra deja de serlo. Un ingreso de $ 1,3 millones mensuales para una familia de cuatro personas es fijar la calidad de vida en un nivel miserable. Si se fijara la canasta básica en el doble, o sea, en $2,6 millones mensuales, que todavía sigue siendo una canasta supremamente precaria, tendríamos que la pobreza de los colombianos se incrementaría a cerca del 70 por ciento de la población.

La situación es mucho peor en las zonas rurales. Mientras que la pobreza monetaria afecta al 32,3% de la población en las cabeceras esta cifra aumenta al 47,5% en los centros poblados y rural disperso: la mitad de la población rural es pobre. En pobreza extrema se encuentra en el 6,8% de la población en las cabeceras y el 19,3% de la población rural, o sea que la quinta parte de la población rural no tiene ingresos para adquirir la canasta básica de alimentos.

El panorama por ciudades también muestra diferencias importantes y situaciones muy graves. Manizales tiene el porcentaje más bajo de pobreza con 20,6 por ciento, pero en el otro extremo se encuentran capitales como Quibdó con 60,9; Riohacha con 49,3; Cúcuta con 45,5 y Popayán con 44,9 por ciento de pobreza, son   capitales de departamento de pobres.

La pobreza y la riqueza

Además de fijar los parámetros de las citadas canastas en niveles muy bajos, el DANE tiene una concepción de la pobreza conceptualmente muy limitada. La mide simplemente en términos de magnitud del ingreso monetario sin considerar las diferencias en cuanto al papel que cumplen las personas en el proceso productivo y la forma como se obtienen estos ingresos. Pretende aislar la medición del contexto económico dentro del cual se generan estos, pero aun así es imposible hacerlo completamente. De este modo, el DANE no solo presenta un informe sobre la pobreza, sino que también es un informe donde se refiere a la riqueza y a la distribución del ingreso, que incorpora una clasificación en “clases sociales”. Veamos: divide la población en cuatro “clases”: pobres, vulnerables, media y alta. (tabla1)

Tabla 1

Distribución de la población en “clases sociales” (DANE)

Clase (Cifras en millones de personas) Proporción(%)
Pobre 17.470 35,7
Vulnerable 15.323 31,3
Media 14.885 30,4
Alta 1.263 2,6

Fuente. DANE, pobreza monetaria 2019

La clase alta, un puñado de 1,2 millones de personas, que representan apenas 2,6 por ciento del total de la población, son los ricos, los capitalistas y sus servidores profesionales de alto nivel que concentran la propiedad, la riqueza y los ingresos. Otra parte, el 30,4 por ciento de la población es clasificada como clase media, sector compuesto principalmente por trabajadores asalariados de ingresos medios y altos, o trabajadores por cuenta propia o pequeños empresarios. Este grupo logra ubicarse un poco por encima de los llamados vulnerables y de los pobres. Son beneficiarios del sistema y, por tanto, aunque han tenido una mayor oportunidad educativa, en su gran mayoría son conservadores y favorables al actual régimen sociopolítico. El resto es la clase baja que agrupa el 67 por ciento de la población, dividida en vulnerables (31,3) y pobres (35,7); los vulnerables están un poco por encima de la línea de pobreza, pero siempre en riesgo de caer en ella. Sin proponérselo, el DANE muestra como la pobreza y la riqueza son parte de una misma estructura y da pistas para entender que la riqueza de unos pocos se fundamenta en la pobreza de la gran mayoría. Adicionalmente, el coeficiente de GINI corrobora aún más esta situación porque muestra que entre 2018 y 2019 pasó de 0,517 a 0,526.

Más pobres todavía

Tabla 2

Incidencia de la pobreza monetaria (%)

  2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Nacional 40,8 38,3 36,3 36,1 36,2 35,2 34,7 35,7
Cabeceras 36,0 33,9 31,7 31,6 32,4 31,9 31,4 32,3
Centros poblados y rural disperso 56,4 52,8 51,5 51,5 48,8 46,2 46,0 47,5
13 ciudades y áreas metropolitanas 30,2 28,0 26,1 26,2 27,0 27,2 26,7 27,6
Otras cabeceras 44,4 42,5 39,6 39,3 40,3 38,7 38,2 39,1

Fuente: DANE, pobreza monetaria 2019

Este informe del DANE se refiere a la situación en 2019 antes de la pandemia y muestra que ya en este último año se revierte una tendencia al descenso de la pobreza monetaria y la pobreza monetaria extrema. Entre 2018 y 2019 la primera   pasó de 34,7 a 35,7 por ciento (tabla 2) y la segunda de 8,2 a 9,6 por ciento. (tabla 3).

Tabla 3

Incidencia pobreza monetaria extrema (%)

  2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Nacional 11,7 10,0 9,4 9,1 9,9 8,4 8,2 9,6
Cabeceras 7,9 7,0 6,3 6,0 6,9 6,0 5,8 6,8
Centros poblados y rural disperso 24,2 19,8 19,4 19,4 20,1 16,6 16,2 19,3
13 ciudades y áreas metropolitanas 4,7 4,1 3,7 3,8 4,1 3,7 3,9 4,3
Otras cabeceras 12,6 11,2 10,1 9,3 10,9 9,2 8,7 10,4

Fuente: DANE, pobreza monetaria 2019

Los datos para 2020 van a ser seguramente mucho peores en términos de aumento de estos indicadores de pobreza, en los cuales la pandemia del covid-19 es solo un agravante de una situación permanente, una problemática estructural, propia del capitalismo como modelo económico.

Anexo:

Conceptos utilizados por el DANE

Línea de pobreza (LP): es el resultado de combinar dos elementos, a saber: el valor de la canasta básica de alimentos (línea de pobreza extrema) y el coeficiente de Orshansky. Es la multiplicación del valor de la línea de pobreza extrema por el coeficiente de Orshansky.

Línea de indigencia monetaria (LI): valor que representa el ingreso mínimo necesario, por persona, para cubrir el costo de una canasta básica de alimentos, que tenga los requerimientos calóricos adecuados.

Pobreza extrema o indigencia monetaria: ocurre cuando el ingreso mensual per cápita de un hogar se sitúa por debajo de la línea de indigencia (pobreza extrema) monetaria.

Pobreza monetaria: ocurre cuando el ingreso mensual per cápita de un hogar se sitúa por debajo de la línea de pobreza monetaria.

1[1] https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-y-desigualdad/pobreza-monetaria-y-multidimensional-en-colombia-2019

2[1] “Esta cifra se construye a partir de la medición del ingreso per cápita corriente de la unidad de gasto (UG), es decir, el ingreso corriente de la unidad de gasto dividido por el total de integrantes de la misma; y se compara con el costo monetario de adquirir una canasta de alimentos, en el caso de la pobreza monetaria extrema o indigencia, o con el costo monetario de adquirir una canasta de bienes alimentarios y no alimentarios mínimos para la subsistencia, en el caso de la pobreza monetaria”, DANE, Boletín pobreza monetaria 2019.

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