¡La esperanza del pueblo colombiano es Clara!

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No resuelve el problema complejo del país ni la abstención, ni el voto en blanco. La indiferencia no nos salva, tampoco la supuesta neutralidad. Lo único que nos salva es la unidad, la politización, la acción de masas del pueblo en su totalidad. La lucha en todas sus formas y manifestaciones.

Clara-lopez

Nelson Lombana Silva

Produce náuseas lo poco que sale a flote en los medios de comunicación sobre la clase dirigente que manipula a sus anchas a este país desde hace más de 200 años. ¡Qué tal que los medios fueran honestos y sacaran todo a la luz pública! Con toda seguridad el pueblo ya hubiera roto las ataduras de la alienación y la manipulación y hubiera tomado el poder y hubiera hecho justicia social.

A pesar de esas denuncias parcializadas y debidamente procesadas, los medios siguen siendo medios de incomunicación por un lado y por el otro lado actores principales del sostenimiento de esa pequeña clase social pútrida y descompuesta que bota pus por cualquier poro de su cansada piel que se pinche.

Lo único claro es que Santos, Zuluaga, Peñalosa y Ramírez son la misma vaina, la misma mierda, como diría García Márquez. Todos ellos hacen parte del establecimiento, son de la misma casa oligárquica y son responsables de lo poco que se ha filtrado en los medios, más lo mucho que se mantiene en secreto por conveniencia de todos.

Unos y otros de este tinglado son perversos, criminales, corruptos y obsecuentes a los dictámenes de los Estados Unidos. Ninguno de ellos está por la paz con justicia social. Buscan por todos los medios una simple rendición del movimiento insurgente a cambio de nada para el pueblo. La única esperanza en estos momentos de crisis social, económica, política, ética y cultural en esta lacerada patria la encarna el binomio: Clara López Obregón – Aída Avella Esquivel, presidenta y vicepresidenta, respectivamente.

No hay otra alternativa. No resuelve el problema complejo del país ni la abstención, ni el voto en blanco. La indiferencia no nos salva, tampoco la supuesta neutralidad. Lo único que nos salva es la unidad, la politización, la acción de masas del pueblo en su totalidad. La lucha en todas sus formas y manifestaciones.

Todo lo que viene sucediendo en los medios en los días previos al debate electoral no es más que un tétrico show mediático para intentar polarizar el país entre lo mismo y lo mismo. El 26 de mayo por la noche, todos éstos estarán en palacio “reconciliándose”, haciendo componendas y repartiéndose la torta burocrática. Entonces los medios dirán: “Para bien del país hubo reconciliación”.

Todo este juego sucio y mediático va encaminado esencialmente a invisibilizar la única candidatura presidencial democrática, honesta y comprometida realmente con los intereses populares de los colombianos y colombianas. Ese es un simple juego y para ello buscan payasos, idiotas útiles de la talla de Luis Alfonso Hoyos, Andrés Sepúlveda, JJ Rendón, etc.

Por lo tanto, es deber de la izquierda colombiana, los demócratas y librepensadores unir esfuerzos y salir masivamente a votar por Clara López y Aída Avella el próximo domingo 25 de mayo. Hacer valer el voto. Dignificarlo y ayudar con él a cambiar a Colombia. La patria de Bolívar no se merece dirigentes de esta calaña, necesita hombres y mujeres comprometidos y comprometidas con la paz con justicia social y los cambios estructurales. Basta ya de indiferencia. Unión de los oprimidos contra los opresores, como diría en su momento José Antonio Galán en la revuelta de los comuneros.