La Comuna de Paris, la Guardia Nacional y el poder popular

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Destrucción de la Columna Vendôme en tiempos de la Comuna de París

La fuerza de la Comuna se basó en una de sus principales conquistas: la captura de la artillería y el sometimiento del ejército. La seguridad pública quedó en manos del pueblo en armas

Grupo de Investigación Histórica

La significancia histórica de la Comuna de París radica en que fue la primera revolución victoriosa, aunque fugaz, de la clase obrera moderna, en compañía de artesanos y pobres urbanos. Mujeres y hombres de la capital francesa demostraron que los trabajadores podían ejercer el poder y organizar la sociedad. Constituyeron una república obrera que quiso construir una sociedad basada en históricas reivindicaciones populares -como la igualdad de salarios entre hombres y mujeres, el control de la jornada laboral o la prohibición del trabajo infantil- y la democracia directa.

Sin embargo, el origen de la Comuna se basa en una de las principales conquistas de esta experiencia: la disolución del ejército. La seguridad pública quedó en manos del pueblo en armas. Ante la claudicación del gobierno de Adolphe Thiers, fue el pueblo organizado en la Guardia Nacional el que decidió continuar la resistencia a la invasión prusiana.

Thiers había llegado a un acuerdo con los prusianos para poner fin a la guerra, el cual les permitía a los invasores marchar por la capital, pero sería el gobierno francés el encargado de garantizar la desmovilización de los parisinos. A pesar de ello, el pueblo decidió resistir al acuerdo claudicante y la Guardia Nacional se trasladó el 18 de marzo a Montmartre para resguardar los cañones que eran patrimonio del pueblo.

La Guardia Nacional

Esta fuerza de defensa no permanente compuesta por gente del común surgió durante el Antiguo Régimen como herramienta para garantizar la seguridad de las ciudades y era ocasionalmente convocada para apoyar al ejército regular en tiempos de guerra. Pero fue durante 1789 cuando adquirió su carácter popular y revolucionario.

Ese año, el ayuntamiento de París creó una guardia popular para controlar las revueltas en medio de la crisis económica y política que experimentaba la capital. Pero esta guardia encabezó la toma de La Bastilla el 15 de julio, marcando el inicio del fin de la monarquía. La creación de la Primera República oficializó la Guardia Nacional, la cual se destacó en la guerra contra los prusianos, ingleses, austriacos y holandeses, pero desde 1795 comenzó a ser absorbida por el ejército regular.

Tras la caída de Napoleón y la restauración de la monarquía en 1816, la guardia nacional siguió existiendo de manera intermitente. En ella debían servir los ciudadanos mayores de 20 y menores de 60, y su rol quedó supeditado a una fuerza de reserva para apoyo del ejército regular.

La Guerra Franco-Prusiana y el asedio de París

Esta situación cambió en 1870. Entre el 1 y el 2 de septiembre de ese año el ejército regular fue derrotado y el emperador francés depuesto. Para enfrentar la crisis se conformó el gobierno burgués de la Defensa Nacional, que llamó a elecciones para formar una nueva Asamblea. Entonces la Guardia Nacional de París dejó de ser un apéndice del ejército y quedó a cargo de la defensa de la capital, cercada por los prusianos desde el 19 de septiembre. Mientras los remanentes del ejército movilizados para enfrentar el asedio contabilizaban unos 60 mil, la Guardia Nacional tenía unos 350 mil efectivos, el grueso de artesanos y trabajadores, provenientes de los barrios obreros.

Mientras la ciudad se encontraba cercada, los parisinos comenzaron a presionar para conformar un gobierno autónomo para la ciudad, escuchando cada vez más a los republicanos radicales. En noviembre de 1870 se formó el gobierno municipal, y los guardias nacionales fueron determinantes.

Pero el gobierno de la Defensa Nacional no quería mantener la resistencia. Thiers y sus ministros, que habían escapado de París, buscaron un acuerdo con los invasores. El problema radicaba en que no estaban en condiciones para negociar, y el 27 de febrero lograron un armisticio con el que los prusianos les impusieron una fuerte indemnización a los parisinos. Además, se les permitiría marchar por la ciudad, mientras que el gobierno de Thiers se comprometía a desarmar a la población.

A pesar de que el sitio de la ciudad había costado la vida de unos 47 mil civiles, la Guardia decidió continuar la defensa de la república, por lo que escondieron unos 400 cañones en Montmartre, los cuales habían sido pagados por el pueblo parisino gracias a una suscripción masiva abierta por la milicia ciudadana.

El pueblo en armas

El gobierno de Thiers quería desarmar a toda costa a los guardias, mientras tomaba medidas que afectaban a la golpeada población trabajadora parisina. Para febrero de 1871 la Guardia Nacional se había organizado de forma democrática mediante la creación de una estructura electiva, la Federación, que estaba compuesta por delegados de las compañías de la milicia. La estructura la encabezaba un Comité Central, electo dentro de los mismos milicianos.

El Comité Central fue el que decidió mantener a toda costa la defensa de la ciudad, y resguardar su armamento. Al mismo tiempo, y gracias al aparato de elección y decisión que se había creado con la Federación, la Guardia se constituía en un fermento del poder popular, que se hizo efectivo el 18 de marzo de 1871.

Aquel día, el ejército del gobierno de Thiers, refugiado en Versalles, fue enviado furtivamente a Montmartre para requisar los cañones. La Guardia salió a defender el armamento, y fueron acompañados por el pueblo capitalino en cabeza de las mujeres trabajadoras. Cuando la oficialidad del destacamento militar ordenó abrir fuego sobre el pueblo en armas, los soldados se negaron y terminaron confraternizando.

Lo que quedaba del aparato burocrático del gobierno de Thiers fue evacuado de París, y la Guardia Nacional asumió el gobierno, convocando elecciones para constituir un gobierno comunal, declarando el voto universal masculino.

En adelante, y hasta la derrota de la Comuna el 28 de mayo, la Guardia Nacional asumió la defensa pública, suprimiendo al ejército y la policía como aparatos apartados del pueblo. El gobierno comunal suprimió el reclutamiento, y la milicia ciudadana pasó a ser compuesta directamente por los trabajadores organizados en los comités barriales. De esta forma, la seguridad fue tomada directamente por el pueblo armado.

La derrota

Mientras el gobierno comunal florecía, París se encontraba ahora bajo un doble hostigamiento. La ciudad seguía bajo el cerco prusiano, y se sumaban a este las tropas de Thiers. Estas arremetieron en un asalto final en la última semana de mayo. La Guardia Nacional les plantó cara en las barricadas, donde las mujeres de la ciudad también salieron a defender la Comuna. Finalmente, la ciudad cedió ante el avance de las tropas conjuntas de Versalles y Prusia.

A la derrota de la Comuna siguió una terrible represión, donde se calcula que unos 30 mil ciudadanos fueron ejecutados. Pero la arremetida no solo fue a nivel represivo. Los versalleses triunfantes reorganizaron el Estado, y ante el rol central en la constitución del poder popular que representó la Guardia Nacional, decidieron disolver esta institución en toda Francia el 25 de agosto de 1871. En adelante, el ejercicio legal de las armas en este país sería competencia exclusiva del ejército.

Gramsci afirmó que la Revolución Francesa fue un ciclo largo que se inició en 1789 con la lucha de la burguesía contra el Antiguo Régimen, y terminó en 1871 tras la derrota del proletariado que amenazaba el predominio del capital. La vida y muerte de la Guardia Nacional le da la razón.