La “colombianidad” remasterizada

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El éxito de la telenovela ‘Pedro el Escamoso’ se basa en la incorporación de diversos referentes de la cultura colombiana que identifican a las clases populares y medias, caracterizadas por su heterogeneidad social y su diversidad cultural

Simón Palacio
@Simonhablando

Es poco probable que el fallecido maestro de la música vallenata Calixto Ochoa o la formación original de Los Golden Boys dimensionaran el éxito y la popularidad que tendría la canción El Pirulino (1961) cuarenta años después de su grabación. El culpable de recuperar este olvidado porro sabanero es un particular y pintoresco personaje ficticio de telenovela.

La escena, que puede encontrarse fácilmente en YouTube, devela sin mayores dificultades las razones que generaron el estallido de popularidad a la canción en el 2001. En una discoteca común, un hombre poco corriente se emociona al escuchar El Pirulino y sin vergüenza invita a su pareja a bailar en la pista. La continuación de la escena es un despliegue de espontaneidad, donde la actriz Marcela Mar, pero en especial el actor Miguel Varoni, recrean un explosivo y divertido baile.

La telenovela se llama ‘Pedro el escamoso’ (2001) y desde hace unas semanas volvió al horario de máxima audiencia en la televisión nacional. El actual éxito del “reencauche”, cuantificado por excelentes niveles de audiencia, se suma a una exitosa estrategia de choque por parte del canal Caracol que recicla sus mejores producciones para ganar la despiadada batalla del rating de las noches colombianas.

La crisis de la televisión

Para acercarse al actual fenómeno de ‘Pedro el escamoso’ es importante contextualizar no solo la naturaleza sino el momento que vive la televisión nacional. Tal y como lo analizó el profesor Jesús Martín-Barbero, en un país fracturado como Colombia, la televisión se convirtió desde la década de los noventa en un lugar neurálgico de encuentro.

En su aparente fachada de ocio y diversión, la pantalla chica es el “escenario cotidiano de las más secretas perversiones de lo social y, al mismo tiempo, de la constitución de imaginarios colectivos desde los cuales las gentes se reconocen y se representan”.

Para Martín-Barbero, las telenovelas dejan en evidencia dos fenómenos. En primera medida, este género televisivo articula de manera lúcida las demandas sociales y las dinámicas culturales a las lógicas del mercado. En segunda instancia, la telenovela es uno de los pocos productos que esclarecen la diferenciación cultural y la exclusión social. Los sentimientos de empatía y seducción que producen las telenovelas en los sectores populares y medios, es decir las mayorías, es directamente proporcional al asco y rechazo que producen en las élites “ilustradas”.

Este importante diagnóstico está mediado en la actualidad por un inocultable escenario de crisis. El posicionamiento de la televisión por cable, pero en especial los descomunales avances que ha proporcionado el Internet y el explosivo boom de las plataformas en línea vía streaming, ha configurado un escenario donde los canales privados de televisión tienen la obligación de competir en un mercado difícil.

A este complejo escenario se le agregan los efectos que ha producido la pandemia, pues no solo ha dificultado la confección de nuevas producciones que refresquen la parrilla, sino que han agudizado las conflictividades en las relaciones obrero-patronales de la industria. Al respecto existe una realidad que evidencia la desigualdad en la televisión. Mientras los canales no tienen problema en reciclar sus producciones más exitosas, y con ello acaparar la millonaria pauta publicitaria, la clase trabajadora que dio vida a la producción no tiene derecho a ninguna regalía económica por su retrasmisión.

El escamoso

Es así como en medio de la crisis, Caracol Televisión decidió emitir nuevamente la telenovela ‘Pedro el escamoso’, producción cuyo guión original es creación de Luis Felipe Salamanca y Dago García. Esta comedia cuenta con un elenco donde se destacan además de las actuaciones de Miguel Varoni y Sandra Reyes, la de Javier Gómez, Alina Lozano, Fernando Solorzano, Jairo Camargo, Álvaro Bayona, Andrea Guzmán, Juan Carlos Arango, Marcela Mar, entre otras actrices y actores que representaron en su momento lo más granado del talento nacional.

La historia, que es ampliamente conocida por la gente, puede resumirse así: El protagonista se llama Pedro Coral Tavera. Él de manera retrospectiva narra su vida desde el momento en que escapa de su pueblo natal con rumbo a Bogotá. A su llegada a la capital, Pedro choca con el amor de su vida, Paula Dávila, convirtiéndose en su chofer y confidente, además de transformarse en el soporte de la familia Pacheco, integrada solamente por mujeres, que vive un duelo por el inesperado suicidio del único hombre que integraba la casa.

En la cultura popular colombiana la palabra “escamoso” hace referencia a una persona que se cree lo máximo, un “fantoche” o simplemente un fanfarrón. En ese sentido Pedro Coral es el arquetipo del clásico “escamoso”. No es rico, pero quiere serlo; no es guapo ni se viste bien, pero es un “galán” implacable y un impetuoso bailarín. En su propio universo, de pequeñas y grandes mentiras, cautiva a los diferentes personajes no solo por su “sonrisa de oreja a oreja”, sino por sus nobles sentimientos que terminan siendo determinantes en todas las historias que se tejen en la telenovela.

Parte de la inexplicable magia se debe a la voz en off de Pedro Coral, quien en primera persona va narrando los acontecimientos desde una perspectiva emocional, situación que conecta al “escamoso” que luce botas de cuero, vestidos estrafalarios y look mullet (conocido popularmente como la “mota paisa”) con un público que paulatinamente se va convirtiendo en el mejor de sus cómplices.

Hecho en Colombia

Sin embargo, el verdadero éxito de ‘Pedro el escamoso’ está en la representación que logran los distintos personajes de una específica “colombianidad” que genera identidad en todo tipo de públicos. De hecho, la pauta publicitaria lo sabe y así lo promociona: “Conozca la historia de un galán Made in Colombia”.

Detrás de ‘Pedro el escamoso’ se encuentra en acción un recurso patentado por el guionista Dago García, que se concentra en la incorporación de diversos referentes de la cultura colombiana que identifican a las clases populares caracterizadas por su heterogeneidad social y su diversidad cultural.

Así, por ejemplo, “el escamoso” baila de manera extrovertida porros tropicales típicos del Caribe colombiano, luce con orgullo un corte de cabello muy popular en Antioquia, o viste en su intimidad una “pinta” que inconscientemente evoca al municipio de San Pablo, Bolívar, recordando un origen regional incierto, entre innumerables referencias populares y periféricas.

“Pedrito” Coral y la historia que se construye a su alrededor, se convierten rápidamente en una idea compacta de la “colombianidad” deseada por Dago García, donde también están incorporadas las actitudes y prácticas sociales obsoletas de la sociedad colombiana, siendo el machismo y la homofobia manifestaciones constantes a lo largo de la telenovela.

Así las cosas, ‘Pedro el escamoso’ remasteriza en el año 2020 una idea de la “colombianidad” caracterizada por matrices culturales de la sociedad que inició el siglo XXI, regresión oculta que se transfiere a un incalculable público que espera expectante el baile de El Pirulino, posicionando el relato de país y de sociedad que aún se identifica con la narrativa de la telenovela.

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