La barbarie israelí

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Un edifi cio palestino es demolido, en Wadi Humus. Foto Cortesía Autoridad Palestina en Colombia.

José Ramón Llanos

Pareciera que las fuerzas armadas israelíes estuvieran empeñadas en mostrarle al mundo que ellas pueden ser más bárbaras que los nazis en Europa en los años cuarenta. Solo así se pueden entender actos como los cometidos el 22 de julio del presente año en Wadi Humus, en un barrio periférico de Jerusalén este. Estas tierras pertenecen a la Autoridad Palestina. Allí se perpetró el bombardeo y la destrucción con retroexcavadoras de 70 viviendas, 13 edificios de palestinos; la humanitaria y valiente acción fue realizada por 900 soldados y policías de fronteras de Israel.

Como siempre, consciente de la naturaleza infame de la acción, trataron de ocultar a los medios, para ello militarizaron la zona con agente y soldados para impedir el acceso de la prensa y observadores. Sin embargo, varios medios europeos y asiáticos lograron burlas la custodia militar y el intento de encubrimiento del delito de lesa humanidad que estaban cometiendo los heroicos militares de las fuerzas de Israel, con las familias indefensas palestina, pudo ser conocido por el mundo.

El ataque fue llevado a cabo en la madrugada y varios padres de familia que se habían encadenados para proteger las construcciones, fueron golpeados y vejados por los soldados israelitas. La Autoridad Palestina denunció el atropello, como una de las mayores operaciones de destrucción de construcciones palestinas desde el año 1967, año de inicio de la ocupación de las fuerzas armadas israelita.

Declaración de la Autoridad Palestina en Colombia

En declaraciones para el semanario VOZ, la cónsul de la Autoridad Palestina en Colombia, Rim Kanaán, denunció así el ataque: “Es una forma de limpieza étnica que busca borrar la presencia de los palestinos en la zona, para extender los asentamientos israelíes y separar Jerusalén de Cisjordania. Estos asentamientos son ilegales, según la resolución del Consejo de Seguridad, número 2334 de 2016. Este terrible acto, es además, una flagrante violación de las leyes internacionales. Es un crimen de guerra violatorio del Derecho Internacional Humanitario, viola los artículos 49 y 147 de la Cuarta Convención de Ginebra.

Finalmente, consideró: “Así pues, toda la responsabilidad de los consecuentes resultados de este despreciable escenario, recae sobre las autoridades israelíes”.