Juntos, caminemos juntos

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Buenaventura, Valle del Cauca

Leonard Rentería
@LeonardBtura 

Volvió la violencia, aquella que ha prometido no irse, aquella que activada junto con la pobreza, la falta de oportunidades y el silencio del Estado, prometen dejar sin un solo cuerpo negro en este territorio, aquí para muchos solo puede caber el desarrollo, aquel que es pensado por unos pocos para seguir llenando sus arcas de dinero y seguir demostrando que solo ellos pueden, y aquí seguimos resistiendo, hay veces con fuerza hay veces con poca fuerzas pero jamás derrotados, convencidos que solo la juntanza hará posible que un día esta tierra nuestra siempre lo siga siendo.

Caen mas cuerpos, la mayoría cuerpos negros, porque como cosa rara las aceras ven caer hermanos negros asesinados por hermanos de su mismo color de piel, mueren a balas mientras todos observamos, unos desde la resistencia, otros desde la comodidad y otros desde el gobierno, gobiernos que no son del pueblo y mucho menos para el pueblo son gobiernos del sistema para el sistema y el sistema esta edificado para que sus arquitectos sigan siendo los mismos, solo los obreros ayudaran a construir las grandes piezas arquitectónicas y verán como suben las cuentas bancarias de sus jefes, mientras también verán como suben los precios de todo, llevándolos a mantenerse en la miseria porque por mas que suban los sueldos mientras la desigualdad y los excesivos precios se mantengan seguirán rondando y vistiéndose de pobreza.

Y siguen creciendo y llegando nuevas generaciones, que son y serán nuevas pero tendrán que lidiar con formas viejas, con viejas formas de hacer política, con viejas estrategias de acomodarse mientras a todos los mas vulnerables se los va llevando una avalancha de mierda que no han elegido como consecuencia pero que les tocara recibir, duele cuando los días se pintan de desesperanza, duele cuando el condicionamiento de la violencia se va llevando de su lado a miles, a miles que empiezan a normalizar la muerte porque por algo lo mataron, o cuando llegamos al grado de deshumanización que nos lleva a grabar a alguien herido antes que ayudarlo.

Esta la Buenaventura a la que nos han trasladado hoy, sin movernos del territorio no es la Buenaventura que construyeron nuestros ancestros, esta no es la tierra que vi de niño, la tierra de niños tenia pescadores, mis vecinos, mi papa que tenían claro que una parte del pescado se vendía, que otra parte se compartía con los vecinos y que la otra se consumía en casa, la misma ciudad donde las casas a reparar tenían encima las manos de muchos vecinos ayudando a que nadie se quedara sin un lugar donde dormir, la ciudad donde la muerte de alguien activaba la unidad de todo el barrio, pero les jodia eso, no les gustaba, ni les ha gustado nunca ver a los  grupos étnicos compartir desde sus manifestaciones culturales, entonces atravesaron la violencia, aquella que seria la única forma de aislarnos, dividirnos, separarnos, porque el negro en si a pesar de sus diferencias aprendió de sus ancestro el tema de la unidad, pero también el sistema ha sabido como sacar a los negros que se forman a su favor, entonces les empezó a dar roles sociales que les hacen sentirse mas e incluso les hace construir un estatus para ser aceptados al punto que se convierten muchas veces en facilitadores de las acciones del mismo sistema al que entran para acomodarse, para ayudar a desacomodar a sus propios hermanos, obvio no todos los hermanos y hermanas se prestan para este entramado

Pero esto no termina aquí, hay un numero considerables de jóvenes que tienen dignidad, que conectados con muchos adultos dignos se levantan, construyen y caminan de la mano, parecen pocos, parece que su fuerza no fuera suficiente, pero la fuerza se va fortaleciendo y no es una fuerza de odios, es una fuerza que entiende que solo tejer unidad mas allá de las diferencias nos va permitir levantarnos con dignidad, dignidad heredada por nuestros reyes y reinas negros y negras, sin excluir a nadie pero si mencionándolos, al final nos vamos a seguir necesitando todos, los excluidos y excluidas mas allá del color, de la religión porque se pasa mal abajo y no se trata de condenar a los de arriba a lo mismo, sino avanzar hacia la empatía como sentimiento o emoción colectiva, si se logra perfecto, sino toca seguir insistiendo hasta que nos acerquemos lo mas posible a eso, a ese estado de tranquilidad o al menos de equidad que nos permita un día acceder a oportunidades que es lo que queremos, porque con oportunidades cualquiera avanza, sin ellas será imposible, o al menos será difícil.