Julio Rincón: El pionero de la vivienda popular

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La academia rinde homenaje a Julio Rincón, sastre de oficio y cofundador del Partido Comunista, quien desde muy joven se destacó como dirigente sindical. Elegido como concejal de Cali, promovió las primeras luchas por la vivienda digna

Alejandrina Mora 

Hace 70 años fue asesinado Julio Rincón, sastre de oficio y cofundador del Partido Comunista. Nació en 1902 en Santander de Quilichao, Cauca, desde muy joven se destacó como dirigente del Sindicato de Oficios Varios de Cali, contribuyó a la creación de los primeros núcleos de militantes en la región, fundó numerosos sindicatos, participó en las huelgas de textileros, ferroviarios, mineros del carbón y zapateros, fue dirigente de la Federación de Trabajadores del Valle y en Cali organizó, con éxito, el primer paro cívico por la nacionalización de la Compañía Colombiana de Electrificación.

Con amplio apoyo popular fue elegido concejal del municipio de Cali durante dos periodos y diputado a la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, en una región dominada por familias de terratenientes esclavistas que desde los tiempos de la Independencia expandieron ilegalmente sus propiedades. Así se pudo comprobar a través de evidencias documentales. Una de ellas es la carta dirigida a Simón Bolívar enviada por ciudadanos del común, en la cual solicitaron al Libertador impedir que los notables criollos de Cali se apropiaran de espacios públicos y comunitarios para su beneficio personal e incrementaran ilegalmente la extensión de sus propiedades.

Julio Rincón conocía con exactitud los ejidos o tierras comunales que desde el siglo XIX habían sido usurpadas por terratenientes a orillas del río Cauca y del río Cali. Entre los años 1942 y 1949, miles de familias campesinas que huían de la violencia bipartidista buscaron refugio cerca de la ciudad de Cali y ocuparon los terrenos donde hoy están los barrios Aguablanca y Terrón Colorado. Estas acciones eran fundamentalmente espontáneas y con permanentes enfrentamientos entre ocupantes y autoridades.

Después de cada desalojo, los invasores intentaban nuevamente ocupar los mismos terrenos. Julio Rincón y Alfonso Barberena, personero municipal de Cali y luego congresista, realizaron acciones decididas para impedir estos desalojos y lograron la aprobación de la Ley 41 de 1948, por la cual se estableció que los ejidos alrededor de los centros urbanos tuviesen destinación exclusiva para planes de vivienda popular.

Recuperación de los ejidos

En la primera mitad del siglo XX, muchos campesinos sin tierra migraron hacia las vertientes despobladas de la cordillera central y se asentaron en tierras baldías de ladera, consideradas improductivas por los terratenientes. Con su trabajo familiar crearon y valorizaron fincas pequeñas y medianas en el corazón de la zona cafetera del país.

La violencia bipartidista tuvo como escenario estas zonas de colonización, en los actuales departamentos de Tolima, Risaralda, Quindío, norte del Valle, norte del Cauca, norte del Huila, occidente de Cundinamarca y sur de Santander. Grupos violentos de “pájaros” organizados por gamonales locales sembraron el terror, despojaron a los colonos de sus parcelas y ocasionaron masivos desplazamientos forzados hacia los centros urbanos.

En el occidente del país, Cali fue la ciudad receptora principal de esta diáspora y Julio Rincón, como concejal buscó, gestionó y obtuvo soluciones a los problemas derivados de esta nueva colonización popular urbana. Impulsó el desarrollo de procesos organizativos y legales orientados a la recuperación de las tierras ejidales para atender las necesidades de los nuevos pobladores urbanos. Desde el Concejo municipal, logró la legalización y la consolidación de los asentamientos que dieron vida a los barrios Nacional y Primero de Mayo, entre otros, en una extensión considerable de lo que hoy se conoce como el Distrito de Aguablanca.

Testimonios sobre Julio Rincón

Pedro Antonio Salas, quien fue su compañero entrañable de lucha, decía: “Julio Rincón no solo fue el organizador de los inquilinos, sino que utilizó todos los medios que le proporcionaban sus conocimientos para conducirlos en las acciones colectivas, exigiendo la adjudicación de lotes con movilizaciones masivas y legales. También encabezó invasiones y ocupaciones directas de los predios escogidos cuando las autoridades habían sido sordas o cuando el carameleo era interminable. Por todas estas acciones fue encarcelado en muchas ocasiones, saliendo luego con más firmeza a continuar la lucha”.

La recuperación de la memoria de Julio Rincón, ha sido posible también gracias a Carlos Arango Zuluaga, historiador de las luchas por la vivienda en Colombia, quien además de indagar en archivos, presenciaba los hechos como reportero, entrevistaba a los protagonistas y documentaba los procesos organizativos de los pobladores. Comprometido siempre con los sectores populares, fue pionero en la modalidad del periodismo investigativo, en particular sobre las luchas sociales de su época.

Carlos Arango Zuluaga describe así a Julio Rincón: “Era un hombre estudioso y procuraba siempre transmitir todo lo que aprendía. Fue la persona más documentada en lo que a ejidos se refiere. Fue muy apreciado por sus grandes cualidades humanas, excepcional inteligencia, audaz, intrépido y de gran valor cívico. Enemigo del dogmatismo y de la vanidad, sabía corregir a tiempo sus errores. Sufrió toda clase de persecuciones, chantajes y calamidades económicas. Fueron muchas las veces que estuvo encarcelado hasta que en 1951 fue capturado, torturado y asesinado”.

Por los días en que fue asesinado se discutía en el Concejo de Cali un proyecto de acuerdo para expropiar los terrenos ejidales que estaban en posesión de las familias García Garcés y Giraldo. El acuerdo no fue aprobado y centenares de familias populares fueron despojadas de su vivienda.

Julio Rincón murió asesinado el 8 de junio de 1951. Su cuerpo fue encontrado en la morgue cinco días después. Según dictamen médico, presentaba graves huellas de tortura que le ocasionaron la muerte junto con el veneno que le obligaron a ingerir. Su cadáver pudo ser reconocido por un anillo que llevaba con el nombre de sus cinco hijos. Había sido hostigado por la policía chulavita y su familia sospechaba que intentarían matarlo. Nadie fue castigado por este crimen.

Tiempo después, el Concejo Municipal de Cali le rindió homenaje poniendo su nombre a uno de los salones del Concejo y erigiendo una estatua con un obelisco en el parque que lleva su nombre, en la carrera 15 con calle 36. En Medellín, Soacha, Cali, Armero y el Meta hay barrios que llevan su nombre.

Homenaje en la Universidad del Valle

En el presente mes de agosto, la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Valle en la cátedra Jacques Aprile-Gniset hará un homenaje a Julio Rincón como el dirigente viviendista más importante de la primera mitad del siglo XX, que sirvió de ejemplo y modelo para la creación de la Central Nacional Provivienda.

El evento analizará el desarrollo histórico, la situación actual de la vivienda en la ciudad y las responsabilidades de los profesionales en su configuración. Estará presente la arquitecta Gilma Mosquera primera coordinadora de la Comisión de Diseño de Provivienda en Bogotá, Medellín y Cali encargada de asistencia técnica en la planeación y el diseño arquitectónico de acueductos y alcantarillados comunitarios en los barrios de nuevo tipo.

Así la academia, con este homenaje a Julio Rincón y conmemorando los setenta años de su asesinato, reconoce la importancia de este luchador y la necesidad de reflexionar sobre el significado de su gestión para visibilizar luchas sociales que siguen encontrando sentido desde las periferias urbanas en estos tiempos, con nuevos espacios y nuevas formas de resistencia popular.