El infierno es aquí o sobre los orígenes de la homofobia

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Manuel Antonio Velandia Mora
@manuelvelandiam

Luis Álvarez Campuzano el pasado 31 de julio, en Sincelejo, decidió defenderse de los continuos ataques homofóbicos de su vecino, defensa que le costó su mano. A sus 17 años ha quedado con una lesión física y emocional que afectará a toda la vida, su agresor tiene la misma edad. Aquí cabe preguntarse ¿Por qué la homofobia llega a esos extremos?, e ir un poco más atrás en el análisis, para tratar de dilucidar ¿En dónde se origina la homofobia?

Al explicar la homofobia, por añadidura se explica la lesbofobia, como también la transfobia y la bisexfobia.

Modelos en los que se fundamenta la exclusión
 a las sexualidades, géneros y cuerpos

 La exclusión se basa en tres modelos: el médico, el religioso y el jurídico. Que la vida cotidiana se le presentan, respectivamente, en el manual de enfermedades mentales; en la doctrina de la Iglesia, en este caso la judeocristiana; y, en las leyes. El peso del modelo religioso es determinante en la construcción del los discursos médico y jurídico.

Modelo médico

El modelo médico viene afectando a los sectores LGTBI y a las diversidades de géneros y cuerpos desde el mismo origen de la definición de la palabra bisexfobia. Karl-Maria Kertbeny o Károly Mária Kertbeny (Viena, 28 de febrero de 1824 – Budapest, 23 de enero de 1882) fue un escritor, poeta, traductor del húngaro al alemán, patriota húngaro y pionero del movimiento homosexual. Utilizó por primera vez los términos «heterosexual» y «homosexual» en 1868 y 1869 respectivamente.

Kertbeny publicó diversos textos sobre el tema, en los que unía un interés antropológico y la defensa de los derechos del hombre.

El término homosexualidad fue tomado de Kertbeny y utilizado en la obra Die Entdeckung der Seele (El descubrimiento del alma) del naturalista Gustav Jäger. El psiquiatra austro-húngaro Richard von Krafft-Ebing utilizará también esta terminología en su obra Psychopathia Sexualis de 1886, popularizando así los términos homosexual y heterosexual. En 1886, el psiquiatra alemán Richard von Krafft Ebing incluía en su libro ‘Psychopathia Sexualis’ la homosexualidad como una «perversión sexual» y le atribuía un origen hereditario. Sigmund Freud, la caracterizó como el resultado de un conflicto durante el desarrollo de la identidad sexual en el que el varón se identifica con el “sexo femenino” y empieza a sentir atracción por los hombres muy masculinos. Además, señaló que las madres de los homosexuales suelen ser «frías y exigentes».

Hasta los años 70 figuraba en los manuales de psiquiatría como un trastorno mental. En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) decidió eliminar la homosexualidad del ‘Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales’ (DSM). Tan sólo hasta 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS), retiraría la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

A relacionarlo la salud mental aparecieron conceptos para explicar la homosexualidad tales como como normalidad, patología y Desorden mental. En consecuencia, la idea de tratamiento se convirtió en prácticas como lobotomía, psiquiatrización forzada y acomodamiento social. Surgiendo a la vez un modelo hegemónico de lo macho, masculino, falocrático, heterosexual y misógino.

A pesar de los cambios en la literatura científica todavía hay personas que consideran que los homosexuales son enfermos.

Modelo religioso

Nos centraremos aquí en el modelo católico que es el que más afectan en este lugar del mundo y porque este ha sido copiado por otras iglesias cristianas en sus fundamentos esenciales. La Iglesia católica, históricamente ha sostenido que la homosexualidad es un tipo de atracción sexual no natural, contrario al orden establecido por Dios. Para la Iglesia católica la genitalidad debe tener una finalidad reproductiva y realizarse dentro del matrimonio, que solo pueden contraer una mujer y un hombre.

Tomás de Aquino, en el siglo XIII, tiene una incidencia muy importante en la idea que explicar la sexualidad como algo natural o antinatural. Recordemos que el concepto de «antinatural» proviene de Aquino quien en su Summa Theológica escribió que la utilización de los órganos sexuales para cualquier propósito diferente a la procreación era lujuriosos y pecaminosos por estar encaminados a la obtención del placer.

La posición de la moral católica, según la doctrina de la fe, “está fundada sobre la razón humana iluminada por la fe y guiada conscientemente por el intento de hacer la voluntad de Dios, nuestro Padre. De este modo la Iglesia está en condición no sólo de poder aprender de los descubrimientos científicos, sino también de trascender su horizonte; ella está segura que su visión más completa respeta la compleja realidad de la persona humana que, en sus dimensiones espiritual y corpórea, ha sido creada por Dios y, por su gracia, llamada a ser heredera de la vida eterna.

Sólo dentro de este contexto, por consiguiente, se puede comprender con claridad en qué sentido el fenómeno de la homosexualidad, con sus múltiples dimensiones y con sus efectos sobre la sociedad y sobre la vida eclesial, es un problema que concierne propiamente a la preocupación pastoral de la Iglesia (…) Quienes se encuentran en esta condición deberían, por tanto, ser objeto de una particular solicitud pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable”. En resumen, según la Iglesia Católica o se puede ser marica, pero no ejercer.

Los mercaderes de la fe de las iglesias cristianas han hecho del diezmo la fuente principal de su milenaria economía. Así que se han centrado en el pecado del “placer de la carne” para sacar una caja de adicional y así transformar algunos y ex homosexuales, para ello suelen sacarle el “demonio de la homosexualidad”. Lo que queda claro después del exorcismo y pasado un tiempo, es que algunos se limpian fácilmente del ex y se quedan con lo que a la postre les permite ser realmente felices.

El modelo jurídico

 Un breve recorrido sobre la norma en Europa para culminar en el análisis de la norma en América.

En Hispania, en el 506, Alarico II promulga la Lex Romana Visigothorum, donde se penalizan las prácticas entre hombres con la castración y el destierro. En el resto de Europa tras la caída del Imperio romano occidental, la práctica permanece sin penalización. ​

El Código de Justiniano del 529, prohíbe las relaciones genitales entre hombres en el Imperio bizantino. Sin embargo, la población de Constantinopla y otras ciudades bizantinas se oponen fuertemente a Justiniano I por esa cuestión. El público se resiste al intento de Justiniano y Teodora de perseguir a sus rivales mediante esta ley. La ley se mantuvo vigente hasta el final del Imperio romano de oriente.

En España, en el 589, después de la conversión desde el arrianismo al catolicismo― se produce una gran persecución de «chivos expiatorios» en un intento de unir la mayoría hispanorromana con la minoría visigoda. Estos chivos expiatorios eran la mayoría de las veces hombres que tenían relaciones genitales con otros hombres y judíos, criminalizándose así esta práctica.

Entre 800 y 900, durante el Renacimiento carolingio hay registros de poesía de trasfondo homoerótico. El teólogo Alcuino de York escribe poemas de amor para otros monjes. Ninguna ley carolingia prohíbe las relaciones genitales entre hombres. ​

Más o menos hacia el 840, en el monasterio de Corbie, cerca de Amiens (Francia), se falsifica y consigue hacer pasar por verdadero, un códice legislativo carolingio, el Pseudo-Isidoro, con una interpretación bíblica condenatoria de la sodomía que influirá mucho en la legislación medieval posterior.

Entre el año 1000 y el 1100, el rito de la adelfopoiesis que realizaba en esta época la Iglesia bizantina no es más que una forma de matrimonio entre hombres bajo la apariencia de «hermanamiento» en Dios.

En 1051, en el norte de Italia, el teólogo Pedro Damián escribe el Líber Gomorrhianus (‘libro gomorriano’), en el que describe varias formas de prácticas genitales entre hombres, denunciando que eran prácticas comunes entre el clero. No fue capaz de convencer a sus contemporáneos de que dichas prácticas eran un grave problema que había que detener. Aunque el papa León IX las veía como un grave pecado, estaba menos dispuesto a combatirlas.

En 1073, el papa Gregorio VII ordena quemar todas las obras de Safo en Roma y Constantinopla. Sin embargo, no hay referencia anterior sobre prácticas genitales entre mujeres.

En el 1100, Ivo de Chartres intenta convencer al papa Urbano II sobre los peligros de la homosexualidad. Ivo carga contra Raúl II (arzobispo de Tours entre 1086 y 1117), que había conseguido que el rey de Francia Felipe I instalara a Juan (al amante de Raúl), como obispo de Orleans. Ambos tenían relaciones con el mismo rey, quien se jactaba abiertamente de ello. Sin embargo, Urbano II no vio en esto un problema grave. Juan gobernó efectivamente como obispo por cuarenta años y no se toman medidas contra Raúl.

En el año 1102, el ayuntamiento de Londres toma medidas para convencer al pueblo, bastante tolerante con las relaciones genitales entre hombres, de que eran pecado, marcando un cambio importante en las actitudes que tenía la iglesia, que antes había sido más o menos indiferente o la condenaba levemente. Aunque muchos sacerdotes eran asumían este tipo de prácticas ―lo cual podría ser una de las causas de tal pasividad―, apoyan a los reformadores como Bernard de Cluný que llevan a cabo el cambio.

En el 1120, el alcalde de Jerusalén, Nablus, decide que la condena para la sodomía debe ser la hoguera.

la Inquisición medieval se funda en 1184, se encargará de perseguir y torturar a los herejes, las brujas y los hombres que se relacionan genital mente con otros hombres en Europa ―y quedarse con sus bienes― esto sucede hasta el siglo XIX.

El ayuntamiento de París, en 1212, prohíbe que dos monjas puedan dormir en la misma cama y ordena que en los dormitorios de los monasterios siempre debe haber encendida una lámpara.

El papa Gregorio IX, en 1234,―siguiendo las recomendaciones del tercer concilio de Letrán de 1179― emite un decreto que establece que los monjes sodomitas serán expulsados y los seglares sodomitas serán excomulgados. Los sínodos locales del norte de Francia ―París, Ruan y Béziers― emiten disposiciones similares.  Algunas órdenes religiosas ―como los dominicos, los cartujos y los cistercienses― introducen cambios en sus normas internas para encarcelarlos

La pena de muerte empieza a ser el castigo en Europa, entre los años 1250-1300 este tipo de prácticas pasan de no ser prácticamente perseguidas a ser condenadas con la pena de muerte. Alrededor de 1290 aparecen por primera vez penas de este tipo en la legislación inglesa. ​

Más y más o menos hacia 1250, aparece la primera ley contra la sodomía en Escandinavia, en las leyes noruegas de los Gulathings, en las que se establece la pena de exilio y ostracismo.

1252: Tomás de Aquino en su tratado de Suma teológica establece un sistema moral cristiano unificado. En él incluyeron las prácticas homosexuales entre los actos sexuales «contra natural».

En 1256, en el código legal castellano de Las Siete Partidas se describe la sodomía y se define como un pecado de lujuria contra natura, condenado con la pena de muerte para los practicantes y los consentidores. ​

1260 es una fecha importante en la legislación sobre las prácticas genitales entre mujeres. En la ciudad francesa de Orléans se establecía como castigo para las prácticas entre hombres la castración y ablación de clítoris para las mujeres. Si se reincidía el castigo era la amputación del pene o los pechos, y la tercera vez el castigo era la pena de muerte en la hoguera.

Aproximadamente en 1270, en Francia, las nuevas leyes decretadas por el devoto Luis IX ― actualmente santo de la Iglesia católica ― establecieron que los bougerie condenados por sodomía serían quemados vivos en la hoguera.

Castigos “ejemplares”

 El 21 de septiembre de 1327, el depuesto rey Eduardo II de Inglaterra fue ejecutado, según la leyenda, introduciéndole una barra de hierro incandescente por el recto.

El primer castigo reportado en la historia para un menor de edad sucede el 7 de mayo de 1365. En Florencia se ejecuta a Giovanni di Giovanni de 15 años.

La participación de la comunidad en la sanción de la sodomía tiene su origen Florencia. En 1432 se funda la primera organización específicamente destinada a perseguir la sodomía, los Ufficiali di Notte (‘oficiales de noche’), que en sus 70 años de existencia encausará a cerca de 10 000 hombres y muchachos, consiguiendo que unos 2000 fueran condenados, en su mayoría a pagar multas.

El castigo y los avances en América

 Aproximadamente en 1475, en el actual Perú se escriben las crónicas del gobierno de Cápac Yupanqui, donde se cuenta como perseguía a los sodomitas ―por lo general pertenecientes a pueblos conquistados― quemándolos en público y destruyendo sus casas.

1476: en Florencia, el joven Leonardo da Vinci es acusado anónimamente de sodomía en dos oportunidades, y encausado por las autoridades por ello, pero es absuelto por falta de pruebas.

En 1497, en España los Reyes Católicos endurecen con una pragmática las leyes contra la sodomía hasta entonces aplicadas por las ciudades. Aumentan la gravedad del delito equiparándolo a la traición o la herejía, rebajan la cantidad de las pruebas necesarias para la condena y permiten la tortura para obtener la confesión. Además, se establece la confiscación de los bienes del reo. En 1505, Fernando el Católico autoriza a la inquisición española castigar con la hoguera el delito de sodomía, al considerar que era necesario destruir el cuerpo para poder salvar el alma. Dicha disposición se cumplió por casi tres siglos en España y sus colonias.

La primera referencia hacia el castigo en los tránsitos del vestido aparece en 1513, en el actual Panamá, el conquistador Vasco Núñez de Balboa descubre una comunidad aborigen en la que había hombres homosexuales que se travestían. Según los testigos, hace que sus perros devoren a cincuenta de ellos.

En 1810, Venezuela despenaliza la sodomía. Lo mismo sucede 20 años después en Brasil. En 1871, México y Guatemala la despenalizan. En 1886 se despenaliza en Argentina. Uruguay la despenaliza en 1934.

Panamá, en 1975, se convierte en el segundo país en permitir el cambio legal de género a las personas que se hayan sometido a una operación de reasignación de sexo.

Colombia es un caso aparte, mientras los demás países despenalizan, en el código penal de 1936 la homosexualidad deja de ser una enfermedad para pasar a ser delito.

En el código penal de 1980, en Colombia, se despenaliza la homosexualidad. La Corte Constitucional ha reconocido, protegido y garantizado los derechos fundamentales de homosexuales, lesbianas, personas trans e intersexuales.

El decreto 1227 de 2015 permite la corrección del componente sexo en el registro civil de nacimiento. El decreto 410 de 2018 adopta medidas tendientes a prevenir la discriminación por razones de orientación sexual identidad de género diversa, para promover espacios libres de discriminación, mediante la prevención de prácticas discriminatorias en el acceso y permanencia en establecimientos de comercio y de otra naturaleza abiertos al público contra los sectores sociales LGTBI o personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas.