“Impulsaré un cambio, un cambio de verdad”

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Xiomara Castro, presidenta electa de Honduras

En declaraciones a los medios de comunicación, Xiomara Castro, la nueva presidenta de Honduras, dijo que promoverá un ‘socialismo democrático’ con una agenda progresista

Ricardo Arenales

El Partido Libertad y Refundación (Libre), en realidad una coalición de fuerzas políticas de tendencia mayoritariamente centro izquierdista, proclamó el pasado lunes 29 de noviembre a su candidata a la presidencia de Honduras, Xiomara Castro, de 61 años de edad, como ganadora en la contienda electoral del día anterior.

De confirmarse la victoria política por parte del Consejo Nacional Electoral del país centroamericano, estaríamos ante un hecho de singular trascendencia en la vida política del istmo y del resto del continente. Primero, porque nunca antes una mujer había sido elegida a la primera magistratura en ese país. Segundo por lo contundente de su victoria. Xiomara Castro obtuvo el 53.5 por ciento de los votos, escrutadas el 51 por ciento de las actas del padrón electoral.

Se agrega el hecho de que la votación por la candidata de izquierda supera en casi 20 puntos a su inmediato contendor, el candidato del gobernante Partido Nacional, Nasry Asfura, que debió contentarse con el 33 por ciento de los votos. Asfura es el protegido del actual presidente, Juan Orlando Hernández, acusado por cargos de corrupción y eventualmente de narcotráfico. De hecho, un hermano suyo fue condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por tráfico de estupefacientes y lavado de activos. Asfura por su parte, fue vinculado a los Pandora Papers y a otros hechos de corrupción.

Revés para Estados Unidos

Xiomara Castro es la esposa del derrocado presidente de izquierda Manuel Zelaya, apartado de su cargo tras un aparatoso golpe militar de junio de 2009. Y en medio de un truculento fraude asumió el Partido Nacional, que ahora, 12 años después, paradójicamente es reemplazado por la misma organización política que en aquel momento había sido favorecida mayoritariamente por el voto popular.

Hay una semejanza con lo sucedido en Bolivia, donde la derecha militarista golpea a Evo Morales y un año después el Movimiento al Socialismo recupera el poder. En el caso de Honduras, los Estados Unidos estuvieron comprometidos en la trama golpista. Por lo tanto, el triunfo de Xiomara es también un golpe a la política exterior intervencionista de los Estados Unidos.

Lo más trascendente, para reforzar la tendencia democrática en el continente, han sido los anuncios hechos por la mandataria electa. El pasado domingo, después de depositar su voto en el municipio de Catacamas, Xiomara Castro llamó a mantener la paz y la calma y manifestó su esperanza de recibir un apoyo masivo de los ciudadanos, a quienes pidió que la acompañen “para hacer un cambio, un cambio de verdad”.

Ejercicio representativo

En declaraciones a los medios de comunicación, la candidata de Libre dijo también que promoverá un ‘socialismo democrático’ con una agenda progresista. Por estas afirmaciones, los partidos de la derecha la acusaron de ‘comunista’ y de querer trasladar el modelo chavista a Honduras. En un país con apenas diez millones de habitantes, en el que el 59 por ciento de la población vive en la pobreza y hay un registro del 10.9 por ciento de desempleo, Xiomara no solo se reafirmó en su propuesta, sino que prometió ‘una nueva era para Honduras’.

En los comicios del pasado domingo participaron 14 partidos políticos de distintas tendencias y 12 candidatos presidenciales. Se escogieron 128 parlamentarios al Congreso Nacional y 20 representantes al Parlamento Centroamericano. Las autoridades electorales acreditaron a unos 400 observadores internacionales, y en el ejercicio participaron 3.2 millones de electores. De acuerdo con la Constitución Nacional de ese país, no hay segunda vuelta en la selección del presidente.