Guerra sucia y corrupción, claves para el neoliberalismo

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Juan Carlos Monedero.

Es prioritario “ayudar a la gente a desaprender todo lo que el sistema le ha metido en la cabeza a través de los medios de comunicación y los púlpitos, iluminando los ángulos oscuros, así como haciendo preguntas incómodas”.

Juan Carlos Monedero.
Juan Carlos Monedero.

Gerardo Esteban Vargas*

El pasado mes se publicó una nota intitulada “ayudar a desaprender y lograr que el miedo cambie de bando, esencial para enfrentar a los canallas que están envalentonados”[1. http://www.cronicon.net/paginas/edicanter/Ediciones97/nota02.htm (Consultado el 28 de mayo de 2014).], del periodista Fernando Arellano Ortiz, quien entrevistó al politólogo español Juan Carlos Monedero.

De hecho, su introducción apunta muy asertivamente a nuestra coyuntura electoral, donde el 25 de mayo del año en curso pasan a segunda vuelta los candidatos presidenciales menos éticos y morales en la contienda, tanto que los medios de comunicación masivos las catalogaron con términos como “guerra sucia”. Un trabajo que vale la pena reproducir en diferentes espacios de crítica y pensamiento constructivo.

El profesor Monedero define que, en la actividad política, “la indecencia se convirtió en norma y la decencia fue volviéndose un valor escondido”, razón por la cual para recuperarla de las manos de “los mercaderes de la democracia” que la robaron, y que ahora están envalentonados, como se ve en varios países latinoamericanos donde las contiendas electorales se han convertido en verdaderos estercoleros, es preciso y urgente lograr que “el miedo cambie de bando para convertirlo en la cotidianidad de los de arriba”.

Adicionalmente, es prioritario “ayudar a la gente a desaprender todo lo que el sistema le ha metido en la cabeza a través de los medios de comunicación y los púlpitos, iluminando los ángulos oscuros, así como haciendo preguntas incómodas”. Estas y otras sugerencias se hacen para tratar de enfrentar la encrucijada política y socioeconómica en que se debate buena parte de Occidente por el sometimiento de una mafia política rentística sometida a los dictados del criminal modelo neoliberal del cual es cómplice, que convirtió a los seres humanos en cosas que, si no son rentables para el pernicioso sistema económico, terminan siendo desechables.

A finales del año pasado, Monedero, acucioso investigador social y hoy activista político del movimiento Podemos en España, publicó su último libro Curso urgente de política para gente decente (Planeta 2013), en el que desnuda los términos del debate social tanto de Europa como de América Latina y plantea una serie de reflexiones para repensar el modelo de sociedad carcomido por un sistema portador de explotación, ruina y depredación como el capitalismo.

Es enfático en señalar que “no hay salida individual y no hay otra autoayuda que la colectiva, que se llama política y nos pertenece”, e invita a “visualizar entre todos horizontes concretos para sacar a la luz los caminos de una vida decente”.

Desde esa óptica, no duda en señalar que el primer obstáculo a enfrentar es el de los canallas que están envalentonados, asumiendo actitudes de prepotencia gracias a que cuentan con los grandes medios de comunicación, el poder político y económico y ese aparato ideológico ultramontano que es la Iglesia católica.

Para ello, explica Monedero en tono magisterial, se debe comenzar por contar la historia de otra manera; “tenemos que, como decía Walter Benjamin, pasar la historia a contrapelo; aprender a mirar donde nos dicen que no miremos; y construir un nuevo relato de nuestra realidad desde la emoción porque no basta con la racionalidad”. Todo ello, agrega, tiene que ir acompañado por la lucha política-electoral para tomar el comando del Estado como lo hizo el neoliberalismo que lo desmanteló para su propio provecho, y desde ahí hacer las grandes transformaciones sociales y económicas.

Monedero estuvo en Bogotá en la primera quincena del pasado mes de abril invitado por el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación para hablar sobre víctimas de conflictos políticos y aportar luces teniendo en cuenta la trágica experiencia histórica que por más de 40 años sufrió su país, España, con la dictadura fascista de Francisco Franco, quien desató la guerra civil de 1936.

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* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).