Gesta heroica por la vivienda

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La investigación Colonos comunistas, alarifes y fundadores: una historia de la Central Nacional Provivienda, Cenaprov (1959-2016) narra la lucha por el derecho la ciudad. Su lanzamiento será también un homenaje a las mujeres que conquistaron el derecho al territorio y a la ciudadanía

María Elvira Naranjo

En Colombia sucedió una gesta popular que no ha sido narrada suficientemente. En los barrios populares fundados por Provivienda –bajo la dirección del Partido Comunista– los viviendistas consolidaron un modelo de barrio de nuevo tipo, solidario y autogestionario. Enfrentando la violencia institucional de un régimen político caracterizado por la dificultad para precisar quién es dueño de la tierra, los viviendistas recuperaron ejidos, baldíos y predios municipales en cerca de 150 municipios.

Para ello crearon una organización social que hizo posible que cerca de 100 mil familias fueran propietarias de sus viviendas. Brindaba formación política y destrezas para resistir a los desalojos, asistencia técnica en el diseño de los barrios y asesoría jurídica a quienes eran víctimas de estafa de los urbanizadores piratas o adjudicatarios del sistema UPAC en riesgo de perder sus derechos.

Mujeres viviendistas

En esta lucha ha sido fundamental el papel de las mujeres comunistas. Gracias a su fortaleza y solidaridad, cada barrio de Provivienda buscó convertirse en un hogar de paso para alojar campesinos marchantes, trabajadores en huelga y en un refugio para los desalojados y los perseguidos políticos.

En la cotidianidad, ellas fueron consolidando sus propias maneras de participación. Viviendo en circunstancias de riesgo permanente, debieron no solo encargarse del cuidado de los otros a la manera tradicional sino también desarrollar estrategias de supervivencia, tomar decisiones vitales y retar a las autoridades para preservar la vida de sus familias.

Las comunistas generaron en el colectivo un nivel de conciencia social que legitimó las ocupaciones de hecho y las acciones colectivas. Ampliaron la esfera doméstica individual con estilos de comportamiento social y político diferentes a los tradicionales, ganaron independencia personal y superaron prejuicios de la época. Su participación en esta gesta por la vivienda significó para ellas una valiosa oportunidad de realización como mujeres y como militantes.

Contrario al papel tradicional de la maternidad como una experiencia de la vida privada, que enclaustra a la mujer en las labores propias del hogar y en condiciones de subordinación, la maternidad social fue redefinida como una experiencia política que contribuyó a construir ciudadanía femenina en la medida en que las mujeres fueron valoradas, reconocidas y se reconocieron ellas mismas desafiando los poderes establecidos.

Urgidas de techo para sus familias, encontraron su fuerza principal en su voluntad de ayudarse unas a otras, cuidar a sus enfermos, alimentar a sus hijos, apagar el incendio en el rancho de sus vecinos y evitar desalojos de la policía. La maternidad se convirtió en una plataforma sobre la cual fue posible para ellas cuestionar y transgredir la estructura represiva; fue como un eje de solidaridad, de unión y de movilización contra el terror.

Hoy, después de 60 años, la mayoría de las fundadoras y los fundadores sobrevivientes se enorgullecen de su dignidad personal, valoran esta gesta como esencial en su vida y continúan soñando con una paz estable, duradera y con justicia social.

Lanzamiento del libro: Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, jueves 24 de octubre, 4:30 pm.