Un fantasma recorre Estados Unidos

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Bernie Sanders, representante de una corriente socialdemócrata del Partido Demócrata.

De momento, lo que hasta hace poco parecía inverosímil, la palabra ‘socialista’ se ha puesto de moda en los Estados Unidos

Alberto Acevedo

Ante una nutrida presencia de representantes de la prensa nacional e internacional, y destacadas figuras del Partido Demócrata, el veterano senador Bernie Sanders anunció el pasado sábado 2 de marzo, su intención de lanzarse, por segunda vez, a una campaña por alcanzar la presidencia de los Estados Unidos, adelantándose a cualquier otra candidatura de su partido.

A pesar de que toda su vida política la ha hecho bajo las banderas del Partido Demócrata, el senador por Vermont, de 77 años de edad, ha expresado siempre sus simpatías con un ideario “socialista”, que en las duras condiciones del macartismo norteamericano, se identifica más con el modelo socialdemócrata europeo, que con las ideas de Marx, de poner fin al capitalismo.

Sanders propone en su discurso, y en esto ha sido consecuente a lo largo de su práctica política, un conjunto de reformas fundamentales para fortalecer el Estado de bienestar para las mayorías, poner freno a la vergonzosa concentración de la riqueza -la del uno por ciento- y establecer una mayor justicia económica y social. Su eslogan de campaña propone: “Transformar nuestro país, y crear un gobierno basado en los principios de la justicia económica, social, racial y ambiental”.

Política de base

Al anunciar que de inmediato comenzaría su campaña, dijo: “quería que la gente del Estado de Vermont supiera esto primero”, aseguró en una emisora local. “Y lo que prometo hacer, mientas recorro el país, es tomar los valores de los que todos en Vermont estamos orgullosos: creer en la justicia, en la comunidad, en la política de base, en las reuniones de la ciudad, eso es lo que voy a llevar por todo el país”.

En un escenario político tan inclinado hacia la derecha como el norteamericano, Sanders aparece como un izquierdista cercano a posiciones marxistas. Lo cierto es que en su momento, apoyó el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, y su discurso en la primera campaña electoral se asemejaba al de los gobiernos progresistas de comienzos de siglo en América Latina.

Desde que proclamó su intención, ha sido objeto de una campaña macartista. Algunos lo califican como un candidato marginal, sin ninguna opción. Otros como un peligro para la democracia. En su informe a la nación, en febrero pasado, el presidente Trump prendió las alarmas: ¡Ahí vienen los socialistas! La gente no sabía que Estados Unidos, la primera potencia del mundo, estaba amenazada por socialistas. Se sabía que los inmigrantes eran “peligrosos”. Pero no que el enemigo estuviera en casa. Trump sentenció: “América nunca será un país socialista”.

Debate fascismo-socialismo

De momento, lo que hasta hace poco parecía inverosímil, la palabra ‘socialista’ se ha puesto de moda en los Estados Unidos. Dos figuras prominentes de la política local, se identifican como “socialistas democráticos”: el senador Sanders, que ahora busca la presidencia, y la representante a la Cámara Alexandria Ocasio-Cortez, de 29 años, la mujer más joven en llegar al Congreso.

Esto quiere decir que, al menos, la campaña electoral, para la que hay de por medio casi 24 meses de proselitismo, estará marcada por el debate fascismo-socialismo, entendiendo que el personero de las tendencias neofascistas en Estados Unidos es el actual inquilino de la Casa Blanca.

Mientras el gobernante representa los intereses de un sector retrógrado de la cúpula económica del país, Sanders representa una esperanza de cambio y de transformación social, con un ideario progresista. En la literatura política norteamericana se ha reconocido la palabra socialismo, por primera vez desde los años de la posguerra. De una expresión proscrita, ser socialista se pone de moda, especialmente entre los jóvenes y las mujeres.

Con autoridad moral

Encuestas recientes de opinión indican que si las elecciones presidenciales fueran ahora, Sanders ganaría a Trump por más de 10 puntos. Lo que algunos se preguntan es que si gana Sanders, la OEA, el Grupo de Lima, la Unión  Europea, reunirán fondos para la “oposición”, con intenciones golpistas, organizarán conciertos en la frontera sur con México, nombrarán un “presidente provisional” y organizarán la “ayuda humanitaria” para los Estados Unidos.

Pía Gallegos, dirigente del Partido Demócrata en Nuevo México, dice: “Los competidores de Bernie Sanders conocen de su historial de reclamar seguridad económica para todos los trabajadores estadounidenses, Medicare para todos, educación universitaria pública gratuita, impuestos a los ricos y oponerse a los presupuestos militares inflados. Otros candidatos demócratas tratarán de imitar esta agenda, pero solo Bernie puede hablar con la visión, la claridad y autoridad moral que el candidato presidencial del Partido Demócrata necesita para derrotar al actual presidente”.

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