Fabio Vázquez le mintió al Che

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Fabio Vásquez Castaño, fundador de ELN

Con estilo irónico, la novela Las reglas del fuego de Lisandro Duque Naranjo devela hechos desconocidos de la historia nacional

José Ramón Llanos

Sospecho que su primer proyecto fue el de narrador. ¿Cierto?

-Sí, es cierto claro lo que pasa es que se interpuso el cine y aunque no alcanzó a distraerme de escribir, sí me distraje de acometer empresas más ambiciosas en lo literario.

¿Escribió antes de la novela Las reglas del fuego algunos cuentos?

-No antes, sino durante la novela, yo tengo un libro de cuentos pendiente por publicar con unos 13 o 14 cuentos.

¿Se llama?

-El título provisional o puede que definitivo Ajuste de cuentos.

Es un buen título como Reglas de Juego es también un buen título y es coherente con el contenido. ¿Cuál es la temática de los cuentos?

-Están basados en testimonios personales la mayoría, pero con un complemento, digamos creatividad propia, que se sale de lo testimonial. Son cuentos que están basados en experiencias reales en las que yo fui testigo, o que yo mismo viví como protagonista digamos, algunos cuentos son de asuntos ocurridos en Sevilla y por supuesto de personajes sevillanos y de la picaresca municipal sevillana, que ya después de que los leí encontré que tienen un componente paisa muy fuerte.

¿Cómo logró el material para ficcionar a Fabio Vásquez en la novela Las reglas del fuego?

-Porque yo tuve muchas conversaciones a lo largo de 10 años con Fabio Vásquez Castaño. Fabio nunca me contó nada, ni me respondió nada que tuviera que ver con los desafueros que cometió en el ELN. Por ejemplo, yo le ponía el tema de Víctor Medina Morón o de Julio César Cortés o de Jaime Arenas, él no me decía nada. Él me decía yo de eso no quiero hablar, es decir los episodios de su propia vida como guerrillero que él valoraba como molestos, como arbitrarios a él no le gustaba hablar de eso.

¿Es ficción o verdad que Fabio Vásquez le mintió al Che sobre las razones para elegir la zona guerrillera?

-Eso me lo contó el mismo Fabio. Él tenía la obsesión de encontrarse con Efraín González, esa razón se la ocultó al Che Guevara. No le dijo que había escogido a Santander como teatro de operaciones para buscar a Efraín González.

¿Entonces también te contó el simulacro de secuestro del mexicano José Alfredo Jiménez?

-Ese es un hecho desconocido en Colombia. Fabio me contó que había partido de Cuba para Colombia vía México y que se había emborrachado con el cantante en Garibaldi y esa noche le contó que él era guerrillero y que cuando estuviera actuando si José Alfredo Jiménez llegara a Colombia Fabio lo secuestraría para repetir lo que Fidel había hecho con Fangio. Cuando Fabio le contó que estaba listo, el mexicano se le corrió.

Usted escribió: “Tengo más páginas escritas de literatura, qué horas de cine y televisión filmadas”. ¿Cuál es el contenido esas páginas?

-Yo no pensaría que son obras, José Ramón, son artículos sueltos, fragmentos de intenciones más ambiciosas que se quedaron inconclusas, pero donde uno encuentra contenidos interesantes, yo nunca he dejado de escribir. En cambio, he pasado largo tiempo sin filmar, pero aun así tengo muchas horas en pantalla no sólo en cine, también en televisión, en televisión mucho más, por supuesto.

¿Qué destaca de sus obras en televisión?

-En estos días estuve viendo La Vorágine que es una serie de la que yo mismo hice la adaptación, la dirigí y la edité, y me gustó. Me pareció interesante, me miré a mismo como narrador. Aunque la hice hace 30 años, ahora que la volví a ver, me gustó. Me parece que ese reencuentro con ese trabajo tan viejo demostró que tenía instrumentos y madurez como para haber acometido ese tipo de empresa, tan atrevidas como hacer adaptación de La Vorágine. También hice María de Jorge Isaac, adaptada por García Márquez. En cambio, Cien Años de Soledad no la pude hacer.

¿No la hizo por difícil?

-Sí, sí. Pero sabes a propósito de lo difícil, por supuesto es difícil. Yo siempre dije que García Márquez tenía mucha razón en rehusarse a entregar Cien Años de Soledad para el cine porque hacer una película, así sea de dos o tres horas, no puede dar cuenta del universo de Cien Años de Soledad.

¿Con la experiencia y la madurez que tiene usted, hoy sigue pensando lo mismo?

-He reconsiderado. Hoy pienso que si le dan eso a un buen director sabes que en términos de serie televisiva o de serie cinematográfica puede funcionar.

¿Qué piensa que ya le dieron esa oportunidad a Netflix?

-Yo espero que Netflix haya avanzado ya en ese proyecto, ojalá que ya lo tuviera listo. Porque iniciarlo en plena pandemia es difícil abordarlo. Tengo mucha curiosidad de ver cómo pudo haber quedado Cien Años de Soledad en cine. Porque Netflix es cine, cine casero, cine en la domesticidad de la casa, pantalla rectangular, alta definición, etc. eso es cine.

¿Qué hechos de la novela de Gabo cree usted que son susceptibles de ser convertidos en secuencias audiovisuales?

-Yo creo que hay unos personajes que permiten desarrollos audiovisuales muy interesantes. Por ejemplo, Rebeca cargando los huesos de su padre en un costalito. Creo que Remedios la bella es un personaje muy visual. Remedios la bella levantándose en un tremor de sábanas que está colgando en unos alambres es una imagen absolutamente fílmica.

E inédita, pienso yo.

-Inédita exactamente. En cambio, no es inédita atravesar una cordillera con un barco, porque ya lo hicieron en cine. Lo hizo Werner Herzog en Fitzcarraldo.

A propósito, es poco conocido lo que cuenta García Márquez en un artículo. Allí cuenta que cuando Gabo fue presidente del jurado del Festival de Cannes fue premiada la película Fitzcarraldo. Al día siguiente Werner llamó a Gabo y le dijo que le gustaría adaptar algo de él. Este le respondió: Ya lo hiciste. El paso de una cordillera con un barco la tomaste de Cien años de soledad.

¿Qué otros elementos, cree usted son filmilizables de Cien años de soledad?

-Me seduce mucho la atmosfera de Aureliano Buendía haciendo pescaditos de oro en su casa. Esos son momentos de intimismo muy bellos y muy cinematográficos. Qué tal Melquiades y los gitanos, eso es para una superproducción llena de alegría, muy carnavalesca. La gracia de Gabo es que es muy cotidiano. Cien años de soledad lo que hace es volver apoteósico algo que es trivial.

Permítame dos preguntas finales sobre Las reglas del fuego. ¿Cómo construyó la muerte de Camilo?

-Es la ficción de lo que me contó Fabio, el dio su versión que es diferente a otras versiones y yo no tengo razones para no creerle. Fabio me habló mucho de Camilo Torres me contó de su relación con él antes de la guerrilla, durante la guerrilla y en el momento en que lo mataron.

¿Por qué es útil leer su novela?

-Lo más importante es que desde la ficción se develan procesos históricos que pasaron ignorados, ocultos. Se sacan a la luz las motivaciones de las acciones de los grupos armados foquistas. Igualmente se identifica el proceso de lumpenización de la sociedad que trajo consigo el narcotráfico. Hechos desconocidos de las relaciones colombo-cubanas, la verdad de los inicios del ELN y las acciones y motivaciones de Marulanda y las FARC.

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