Estudiantes por la integración latinoamericana y caribeña

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Asistentes al XIX Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes desarrollado en Caracas, Venezuela. Foto cortesía

El estudiantado de la región celebró la victoria electoral de fuerzas alternativas en países estratégicos y respaldó los procesos revolucionarios en Cuba, Venezuela y Nicaragua. La lucha gremial también es antirracista, antipatriarcal y antiimperialista

Yessica Arandia

Muchas son las expectativas que en momentos como el que hoy atraviesa nuestro continente se sostienen en las entrañas del movimiento social y político latinoamericano. La reconfiguración de los gobiernos progresistas y alternativos donde la izquierda ha podido construir una apuesta que está haciendo frente al auge de la derecha y el fascismo, derrotados hoy en las contiendas electorales de Argentina, Chile, Brasil y por primera vez en Colombia, así como la resistencia popular en la defensa de la revolución bolivariana en Venezuela y el proyecto emancipatorio plurinacional de Bolivia, son muestras de los retos que corresponden hoy, y que encabezan sin lugar a duda la juventud latinoamericana.

En medio de este panorama es que se realiza el XIX Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes, XIX CLAE, en el corazón de Caracas, Venezuela, donde por lo menos 2.000 jóvenes de diversas regiones del mundo se reunieron para debatir por el rumbo político del movimiento estudiantil y el papel de la educación en nuestro continente.

La redacción juvenil del semanario VOZ recopiló algunas apreciaciones de estudiantes colombianos que participaron de este espacio máximo de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes fundada en La Habana, Cuba, en 1966.

Educación liberadora

Según la Declaración política del XIX CLAE, lo fundamental hoy no es solamente mandatar la lucha por la educación gratuita sino entender el papel de la educación desde la avanzada cultural que se requiere en la perspectiva contrahegemónica anticapitalista, lo cual implica el reconocimiento de la identidad de los pueblos americanos hacia la unidad e integración continental, lo cual implica también la lucha antirracista, antipatriarcal y antiimperialista.

“Fue una experiencia cultural y política muy linda, el hecho de compartir con compañeros de otros países afianza el sentimiento de lucha común de los pueblos del mundo. En lo político es importante decir que la metodología permitió que los asistentes tuvieran un ejercicio de participación constante. Podría decir que el reto del próximo congreso es avanzar en temas más de proyección del movimiento y no solo de la coyuntura histórica y actual”, nos comparte al respecto Napoleón Gómez, representante de estudiantes ante el Consejo Superior de la Universidad Surcolombiana e integrante de la ACEU.

Así mismo, Kevin Siza, dirigente de la Juventud Comunista Colombiana dice: “La consigna ‘De la resistencia a la revolución, otra América es posible’, se entendió como la discusión geopolítica internacional que recoge expectativas de los triunfos electorales del escenario continental. Eso en la perspectiva de desmercantilizar la educación y convertirla en un bien común como experiencia de las políticas públicas desarrolladas en algunos países, lineamientos generales que salen para organismos como la Unesco y organismos de integración internacional para superar el neoliberalismo y avanzar en la lucha por una educación transformadora”.

En el encuentro además se propone el afianzamiento de la perspectiva transformadora, reviviendo la condición de solidaridad internacionalista que permite que unas de las conclusiones sean la lucha por la independencia de Puerto Rico, el rechazo a la intervención militar imperialista en Haití, la defensa de la Revolución Cubana, el rechazo del bloqueo a Venezuela, el apoyo a Nicaragua sandinista y el respaldo al movimiento popular que resiste en El Salvador.

La paz de Colombia

La importancia del tema de la paz en Colombia atravesó el centro de la discusión en el XIX CLAE, como nos comparte Tatiana Pérez, estudiante y activista del Magdalena: “Todos nos vinimos contentos porque como colombianos y colombianas aportamos en todas las mesas de trabajo, con mucha argumentación y experiencia, por ejemplo, en temas como la paz por lo sucedido con el Acuerdo de Paz vigente y la reactivación de los diálogos con el ELN, así como el aporte que como estudiantado hemos hecho en la construcción de paz. Tuvimos la experiencia de relacionarnos con los Attaché, que siendo pertenecientes a la fuerza pública cumplieron un papel de acompañamiento dentro de la integralidad, el humanismo y la camaradería”.

En esta perspectiva es que la declaración política del XIX CLAE recoge la necesidad de “insistir en la implementación efectiva e integral del Acuerdo de Paz, como instrumento para sentar las bases de paz estable y duradera… Así mismo, respaldamos los esfuerzos del gobierno de Gustavo Petro para construir la paz integral Colombia, que pueda consolidarla por la vía de la solución política”.

El movimiento estudiantil fortalecido

“Considero que fue un espacio político demasiado relevante como organización porque nos permitió mostrar nuestro fuerte que es la lucha por la educación. La experiencia que desarrollamos nos permitió compartir conocimientos con otros estudiantes de diferentes países como Cuba, Panamá, Argentina y Brasil. Eso es importante porque se pudo discutir desde muchos puntos de vista sobre el panorama actual que implica compromisos grandes para la juventud latinoamericana”, afirma Sara Henao, aprendiz del SENA regional Caldas y miembro de la ANDES.

En clave de los retos del movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño, María Paula Cruz, estudiante de la Universidad del Tolima y miembro de la Asociación Colombiana de Estudiantes de Secundaria, ANDES, nos dice: “Lo principal es que el panorama es en términos unitarios a partir de la configuración de los nuevos gobiernos de izquierda en el continente.

“Se entiende que se sigue acentuando en las luchas históricas que la OCLAE ha tenido por la educación gratuita, así como otras luchas importantes como los procesos de paz, el respaldo a procesos de integración económica continental y la lucha por el ambiente. En este congreso, además, lo novedoso y muy importante fue la discusión sobre el tema de género, que fue polémico, pero se logró que en la declaración quedara la lucha estudiantil antipatriarcal”.

Por ello, el reto final que se propuso el XIX OCLAE es, “la unidad del movimiento estudiantil en Latinoamérica y el Caribe como clave para combatir la ofensiva de la derecha y el imperialismo en el continente”, con lo que se insiste en el papel de vanguardia y revolución de las y los jóvenes del mundo.