“Esto no es una farra, es una toma cultural”

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Toma cultural multitudinaria en el portal de norte el pasado 12 de mayo

El portal norte de Bogotá se tiñó de arte el pasado 12 de mayo. Bandas musicales, presentaciones circenses, teatro y diversas expresiones artísticas se dieron cita para construir, desde la resistencia cultural, un repertorio de movilización distinto del paro nacional

Jenny María Solís Roa
@Jemasolis

Buscando superar el desgaste de la movilización en términos del escalamiento de la violencia contra los manifestantes marcado por la brutalidad policial, un grupo de diferentes organizaciones le apuestan a resistir en las calles, desde el arte y la cultura como apuesta de transformación social. Con este criterio, se definió la intervención en la calle 170 frente al portal de Transmilenio.

La toma cultural fue el resultado del balance que tres organizaciones sociales hicieron de lo que ha sido el paro nacional: Asamblea de Suba Oriental, la Coalición de Trabajadores de la Cultura y el Colectivo BogoSKA, concluyeron que es necesario superar y trascender el desgaste de la movilización que ha sido atropellada por la violencia de la fuerza pública contra las y los manifestantes, por tanto, la necesidad de buscar otras formas de movilización que evite tales enfrentamientos.

Esas otras formas de movilización vinculadas a la cultura, con expresiones desde la literatura, el teatro, al arte circense y la música, entre otras, procura, además, instalar en los debates sociales que como producto del paro nacional se estén desarrollando en barrios, regiones y comunas, la necesidad de una agenda cultural como vehículo de resistencia y lucha por la transformación de las desigualdades sociales en el país.

La toma cultural buscó mecanismos a través del arte, que puedan evitar las confrontaciones entre manifestantes y la fuerza disponible del ESMAD y la Policía nacional, expresó para VOZ David Ricaurte miembro de la Asamblea de Suba Oriental.

Fiesta y cultura en paz

Con total tranquilidad y de forma festiva, cientos de manifestantes se dieron cita en el emblemático portal norte de Transmilenio, en la calle 170, que ha sido protagonista de grandes movilizaciones en los últimos años, pero también de altos niveles de represión y brutalidad policial, como se constató en las movilizaciones del 2019 y en el paro nacional actual.

Desde el mediodía, el 12M se llenó de color, diversidad y deseos colectivos de cambio Bandas de la talla de The Klaxon, Reincidentes Btá, Banda Bresca, La Corrupta, entre otras, pusieron a bailar a ritmo de SKA y RAP a quienes se sumaron, en su mayoría jóvenes, a la jornada nacional de paro, que bloqueó el costado norte-sur de la autopista norte de la capital durante toda la tarde y parte de la noche.

Además, de música, hubo muralismo, poesía, circo, y la jornada cerró con una velatón que rendía homenaje a las y los compañeros que han perdido la vida en el marco de este Paro Nacional que no termina, a la vez que se hacía un llamado para alcanzar de una vez la tan anhelada paz en un país sumido en la guerra, tal y como se escuchó en voz de uno de los cantantes de Reincidentes Btá: ¡“que pare el genocidio en curso contra campesinos, mujeres, jóvenes como ustedes y como nosotros, que pare el genocidio en curso contra los firmantes de paz, contra los pueblos indígenas”!.

Lo importante es mantenernos vivos

Es el mensaje con la que David Ricaurte, resume el propósito de la jornada. Los abusos de la fuerza pública contra los y las manifestantes han sido tan desproporcionados que es necesario construir otros escenarios de movilización social, donde el arte y la cultura deben ser protagonistas. Al final de la jornada el balance es de cero confrontaciones lo que puede considerarse un logro, porque desescalar el conflicto en la ciudad es vital para mantener las calles llenas de dignidad.

“Lo importantes es que estemos vivos, vivas, que estemos con todas las facultades plenas para seguir la movilización, no nos sirve tener más compañeros detenidos, heridos lisiados o asesinados en el peor de los casos”. Así como la movilización pacífica fue una bandera en la toma cultural de Suba en el portal norte, los fundamentos son más amplios. Las organizaciones que confluyeron en esta gran jornada, abogan por el fin del modelo neoliberal que aumenta las desigualdades en el país y el desmonte de la política del enemigo interno, que es argumento ideológico bajo el cual se cometen todo tipo de violaciones a los derechos humanos en Colombia”, concluyó Ricaurte.