¿Es el momento de volver a las clases presenciales?

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Los profesores piden a los padres de familia que no envíen sus hijos a los colegios. Foto Secretaría de Educación de Bogotá

Los maestros de Bogotá rechazan el regreso a las clases presenciales de manera gradual como lo habían propuesto la Secretaría de Educación, el Ministerio de Educación y la Alcaldía, y también les hacen una invitación a las familias para que no envíen los niños al colegio

Mauricio Quiñones

El pasado 13 de abril, la capital vio como volvieron algunos colegios a la presencialidad, acogiéndose a la propuesta de la Secretaría de Educación que busca un retorno gradual a clases. Pero muchas han sido las voces de rechazo que no acompañan esta medida, de hecho, en la Dirección Local de Bosa se presentaron manifestaciones, en las que se alegaba la falta de garantías sanitarias para estudiantes y profesores en medio de un incremento de los casos positivos de Covid-19 debido al tercer pico de la pandemia.

William Agudelo, presidente de la Asociación Distrital de Educadores, ADE, se pronunció al respecto manifestando que este no es el momento para volver a la presencialidad y argumentó que la ciudad vive una nueva realidad con el coronavirus, debido al aumento de contagios, la alta ocupación de UCI, un plan lento de vacunación y el colapso en el transporte público. Todos estos aspectos negativos generan incertidumbre en la comunidad de docentes, que para proteger la vida hacen un llamado al Magisterio y a los padres de familia y no enviar sus hijos a los salones de clase.

Por otro lado, gracias a la movilización en la localidad de Bosa, el 13 de abril, promovidas por la comunidad educativa, se llevaron a cabo reuniones el 13 y 14 de abril, en las que estuvieron presentes por parte del Estado, la Dirección Local, el Ministerio Público y la Personería, mientras que miembros de la Junta Directiva de la ADE representaron a los maestros, quienes les piden a las autoridades revisar las condiciones actuales antes de citar a docentes y estudiantes, y esperar a que haya un descenso en los contagios para que no se atente contra la salud y la vida.

El profesor Jonathan Jiménez estuvo presente en los espacios de diálogo y ratificó que los docentes están comprometidos con garantizar el derecho a la educación, como lo han venido haciendo durante toda la emergencia, pese a todas las dificultades con las que cuentan, queriendo regresar a la presencialidad siempre y cuando se verifiquen las condiciones que le permitan a los alumnos y docentes volver seguros.

Jiménez también manifestó que no se ha tenido en cuenta a la comunidad educativa a la hora de establecer los lineamientos con los que se busca el retorno a la presencialidad, ya que el distrito no está teniendo en cuenta tres elementos clave como, el descenso en los contagios, un plan de vacunación efectivo y la inmunidad de rebaño, para tomar decisiones como esta.

Además de esto, el docente pidió más apoyo para los que no cuentan con las facilidades tecnológicas ni los recursos económicos, porque muchos niños y jóvenes no pueden acceder a las pocas ayudas que brinda la Alcaldía y no tienen forma de continuar su proceso de formación. Para ello reiteró que las tablets que dispuso el distrito son insuficientes y no tuvieron ningún impacto en la localidad.

Así mismo, María Eugenia Londoño, integrante del Comité Ejecutivo Nacional de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, Fecode, calificó de “apresurada e irresponsable” el regreso a la presencialidad y dijo además que, el Gobierno nacional una vez más evidencia que bajo su mandato representa los intereses de una clase narco-paramilitar y guerrerista, que aboga por la protección del sector financiero y el gran capital, muestra de ello es que contrario a promover acciones para la financiación de la educación y el cierre de las brechas para garantizar un regreso a la presencialidad con garantías, centra sus esfuerzos en pauperizar cada vez más las condiciones laborales de la clase trabajadora.

Primero la vida

La dirigente de Fecode dijo que no estaba de acuerdo con el regreso a clases presenciales, particularmente en Bogotá porque se asiste a la más grande muestra de desprecio e indiferencia para con las comunidades educativas de parte de la Secretaria de Educación. “Por cuanto la política de la muerte en el marco de un gobierno distrital en cabeza de Claudia López, que en campaña se autodenominó de manera demagógica y populista como ‘alternativo’ para ganar réditos electorales con el magisterio, hoy plantea de forma unidireccional, coercitiva y represivamente, orientaciones casi diarias para exigir el retorno a las aulas de forma inmediata, ignorando que el contagio en Bogotá va en aumento y ha representado hasta ahora más del 28% de los contagios de todo el país”.

Lo anterior, sumado a la falta de inversión, porque “hay escuelas en las que los recursos, según el número de la matrícula, deja casi sin presupuesto al Fondo de Servicios Educativos, FSE, para la inversión en los materiales pedagógicos requeridos, mucho menos los recursos fuera del FSE para garantizar elementos de bioseguridad o de sanidad”, adicionó Londoño.

La profesora también se refirió al estado en el que se encuentran los colegios en el país y explicó que, los últimos estudios adelantados por la Fecode evidencian la cruda realidad de las escuelas a lo largo y ancho del país, en las que estructuralmente se ven serias situaciones que ponen en riesgo a las comunidades educativas aún sin pandemia, escuelas sin baterías sanitarias, sin ventilación, sin espacios que garanticen la atención de casos detectados para su aislamiento, sin apoyo médico asistencial, sin dotación tecnológica o conectividad que garantice la simultaneidad de los procesos académicos.

Claramente, la situación actual no garantiza el derecho a la vida, por lo tanto, los maestros y maestras de la comunidad educativa, acompañados por Fecode, rechazan rotundamente el retorno a la presencialidad y le exigen al Gobierno que antes de pensar en tomar decisiones como esta, primero piense en las condiciones que se encuentran las comunidades más afectadas y no atenten contra el bienestar del pueblo.