Encuentre las diferencias

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Alejandro Cifuentes

Al finalizar la primera semana de octubre la sociedad colombiana se vio sacudida por dos actos de brutal violencia estatal. La noche del jueves 7, el senador Iván Cepeda reveló que, a mediados de septiembre, las fuerzas armadas, cuyo comandante en jefe es el presidente Iván Duque, bombardearon un campamento del ELN asesinando al menos a tres niños.

Por su parte, el viernes 8 la alcaldía de Bogotá, liderada por Claudia López, ordenó el desalojo de unas 500 personas que habían improvisado viviendas en el barrio de Puente Aranda pegado a la cárcel La Modelo. Para cumplir la orden, acudió el escuadrón policial de la muerte Esmad, que con sus granadas aturdidoras terminó causando un gigantesco incendio, como lo informó el noticiario de Citytv.

Tristemente estos actos no son inéditos. Durante la administración de Duque -que desde hace más de dos años ya no parece gobierno sino una gestión de escándalos-, se han revelado dos masacres de infantes causadas por bombas militares; mientras que en la alcaldía de López los desalojos violentos han sido una constante, incluso durante los difíciles días de la pandemia, y ya durante el gobierno de su antecesor y mentor, Enrique Peñalosa, un desalojo de familias humildes protagonizado por el Esmad también devino en un voraz incendio.

Lo que resulta nuevo en los hechos dramáticos de octubre de 2021 es que dos fuerzas políticas que en el papel se nos han presentado como diametralmente opuestas, al unísono terminan acudiendo a pretextos para justificar las vejaciones cometidas por sus agentes armados contra el pueblo.

Iván Duque y su ministro de guerra se afirmaron en lo que siempre han sostenido, que en zonas de combate los niños son “blancos legítimos”. Mientras el secretario de Gobierno de Bogotá, Luis Ernesto Gómez, afirmó que las familias desalojadas fueron las causantes del incendio porque decidieron quemar sus pertenencias. De esta forma Gómez sigue causando desazón entre los desolados votantes de Claudia, quienes aún se preguntan por qué los defraudó tan rápido y de una manera tan estrepitosa.

Las razones de esta situación son muy simples. El llamado centro es tan solo una denominación para ganar votos de incautos que honestamente están hartos con la situación actual que atraviesa el país, pero que temen un cambio real. En el fondo, el centro es una fuerza compuesta de neoliberales que hablan de ética y buenas prácticas.

Pero en tanto defienden la concentración de la riqueza sobre el bienestar colectivo, el despojo violento de los pobres seguirá siendo una práctica recurrente. Por eso, la administración “verde” de Bogotá termina justificando y hasta premiando la agresión policial contra el pueblo, justo como lo ha hecho el partido que gobierna el país.

Y si quieren una prueba más de la compenetración del centro con el subsidiado, ineficiente y violento empresariado nacional, vean que justo cuando las autoridades capitalinas salieron a culpar a las personas despojadas del incendio, de forma muy sincronizada, Citytv borró de sus redes el video de su noticiario donde informaban de la responsabilidad del Esmad en la tragedia.

Solo me gustaría recordarles que Citytv es un canal del emporio de medios propiedad del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien se ha enriquecido mediante la especulación con el suelo urbano, actividad que se verá favorecida con el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial.