En la Unidad de Víctimas pretenden eliminar el enfoque de género

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La movilización de las comunidades por la paz y la vida ha sido recurrente. Foto Carolina Tejada

La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas quiere suprimir el grupo de Enfoque Diferencial y de Género. Para esta instancia de mujeres, la decisión debilita la construcción de la paz en su diversidad

Carolina Tejada
@carolltejada

Bajo la “Resolución 0236 de 2020”, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, quiere prescindir del Grupo de Enfoque Diferencial y de Género que surgió en el marco de los acuerdos de paz adelantados en La Habana. Este enfoque, considerado como único en el mundo en el marco de un acuerdo de paz, fue uno de los grandes avances que se lograron en La Habana, pues reconoció que, en el marco del conflicto armado existió un impacto diferenciado sobre hombres y mujeres. El proyecto que pretende prescindir del enfoque se hizo público el 4 de febrero y espera recibir comentarios o sugerencias de las víctimas previamente a su expedición.

Necesidad de un enfoque de género

Desde los orígenes del conflicto armado, las modalidades de violencia ejercidas desde los diferentes grupos han dejado una huella sobre los cuerpos y condiciones socioeconómicas y culturales de las mujeres. Dicha violencia ha estado atravesada por el desplazamiento forzado y el despojo, la desaparición forzada, el asesinato colectivo y selectivo, la tortura y, entre otros vejámenes el de la violencia sexual, práctica constituida como un arma de guerra desde algunos actores armados en el marco del conflicto.

Según el Registro Único de Víctimas, RUV, en Colombia se han logrado registrar, a corte a julio del 2020, 4.544.467 mujeres víctimas del conflicto, lo que corresponde al 50,3% del total de víctimas del conflicto armado del país. De este universo de mujeres, más de 24 mil han sido delitos contra la integridad sexual. Sin embargo, se desconoce la totalidad de las víctimas dadas las falencias del sistema y del acceso a la justicia.

Este patrón de violencia sistemática en el país, es el que conllevó a que, desde el movimiento de mujeres en el marco del Acuerdo de Paz, se optara por presionar un tratamiento diferencial que permitiera ser coherentes con dicha realidad y avanzar en iniciativas que apalancaran el reconocimiento de las mujeres como actoras políticas y constructoras de paz, y por ende, a que se estableciera que “….respecto de los derechos de las víctimas su protección comprende el tratamiento diferenciado que reconozca las causas y los efectos desproporcionados que ha tenido el conflicto armado especialmente sobre las mujeres. Además, se deberán adoptar acciones diferenciadas para que las mujeres puedan acceder en igualdad de condiciones a los planes y programas…” como quedó consignado en dicho acuerdo.

Desconocer el acuerdo

Sin embargo, la resolución de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en el fondo pretende desconocer lo acordado en La Habana y, además reconocer el actual contexto del país; en la mayoría de los territorios el conflicto no termina y sí por el contrario se viene agudizando dejando a las mujeres en un estado de desprotección y de violencia que parece no tener límites.

Según expresa la Unidad, en el balance generado en la política pública de víctimas en lo relacionado con la inclusión del enfoque diferencial y de género, se concluyó que, durante los nueve años ha habido un avance en el “proceso misional que lidera la Unidad para las Víctimas. La Unidad ha logrado afianzar la incorporación del enfoque diferencial y de género, tanto como entidad responsable de implementar la política pública de víctimas desde la oferta propia de su misionalidad, con alcances de focalización, priorización y acciones específicas para los sujetos de especial protección constitucional, a nivel nacional y territorial”.

Para la Unidad, basta con el balance que desde su criterio construyeron, para definir que “en aplicación de los principios de economía, eficiencia, eficacia, así como en consideración de la austeridad del gasto, eliminación de la duplicidad de esfuerzos, y en aras de generar sinergias al interior de las dependencias de la Unidad que faciliten un mayor impacto de la política, se hace necesario prescindir el Grupo de Enfoque Diferencial y de Género”.

Magda Alberto, integrante de la Instancia Especial de Mujeres para el Seguimiento a la Implementación del Enfoque de Género del Acuerdo Final de Paz

Debilitar la paz en su diversidad

Tratando de ampliar la lectura sobre las implicaciones que traería consigo esta decisión, VOZ dialogó con Magda Alberto, quien hace parte de la Instancia Especial de mujeres para el Enfoque de Género en la Paz. La experta en la materia, asegura que, “esta medida responde muy bien a la lógica nefasta que ha tenido este gobierno con el Acuerdo de Paz”. Este proyecto, es la muestra de cómo, “se sigue debilitando todo lo relacionado con la construcción de paz en Colombia y la construcción de paz no desde cualquier lugar, sino desde los enfoques de género, diferencial, territorial y étnico. Debilitar la paz, en su diversidad”.

Pero, además comenta que esta medida niega la importancia internacional y toda la construcción de paz que las mujeres han demostrado y han sostenido en Colombia. “Las mujeres, los grupos diferenciales, como lo son los grupos étnicos, campesinos, indígenas, LGBTI, que además han sido también de las personas más afectadas por la guerra”.

Magda, reconoce que el haber logrado un enfoque diferencial y de género en el Acuerdo de Paz, fue parte de una lucha histórica para que estos grupos fueran reconocidos. En esta medida, reflexiona que “lo que va quedando en el imaginario institucional, es que estos enfoques se cumplen, como si en realidad se cumplieran. Los enfoques se aplican transversalmente a todas las acciones que se hagan del Acuerdo de Paz, es lo que nos planteó el acuerdo. El reto constante para lograr la equidad, que es lo que en el fondo se quiere, es que constantemente se estén aplicando acciones, invirtiendo recursos y dialogando con las comunidades a este respecto”.

En este periodo presidencial, recuerda Magda que, en cada protocolo, leyes, medidas o proyectos que ha sacado el gobierno en relación al Acuerdo de Paz, “ha venido borrando paulatinamente, pero de manera muy contundente a la población LGBTI. Hoy vemos como en casi ninguno de los proyectos y acciones que está haciendo el Gobierno nacional está la población LGBTI, trayendo consecuencias muy graves para esta población”.

Y, lo mismo, asegura, está ocurriendo con el enfoque de género. “Este gobierno en cabeza del doctor Emilio Archila, ha insistido en que ellos solo van a implementar los 51 indicadores del Plan Marco y han negado las 130 acciones que tiene Acuerdo de Paz. Los 51 indicadores son importantes, porque nos ayudan a medir, pero cuando se hicieron en ningún momento se pretendía negar las 130 acciones que quedaron en el Acuerdo de Paz sobre el enfoque de género”. Refiriéndose al Consejero Presidencial para la estabilización y la reconciliación.

Llevaron el enfoque de género al “mujerismo”

La respuesta que les han dado en los diálogos con las instituciones, es que “- “Ah sí, acá en esta actividad participaron 50 mujeres”, como si, 50 o 100 mujeres firmando un listado garantizaran el enfoque de género. Más que firmar listas, el enfoque de género tiene una apuesta de derechos. Tendríamos que comprobar qué propuestas quedaron de estos eventos, qué inversión se va a hacer en relación a sus derechos y qué beneficios van a tener en la transformación de su vida. Eso es lo que no se conoce, lo que se sabe del enfoque de género es que lo han reducido a una cosa que la instancia ha llamado el “mujerismo””.

El llamado que estas mujeres le han hecho al gobierno y a la Unidad de Víctimas es a no cerrar este grupo de género y de enfoque diferencial. Por el contrario, asegura Magda, “en concordancia con lo que ha dicho la Procuraduría, lo que se propone es que se amplíe. Es decir, que por un lado funcione el enfoque de género y por otro el diferencial. Que además se amplíen los recursos, se capacite a los funcionarios y exista una mayor cobertura territorial para su implementación”.

Desde el movimiento de mujeres por la paz en Colombia, así como de la población LGBTI, han extendido diversos llamados al gobierno nacional, para que cumpla con lo acordado y con los protocolos que a nivel internacional ha firmado el Estado en materia de igualdad entre los géneros. Para el 8 de marzo, día internacional de los derechos de la mujer, se prevé una contundente manifestación en todo el territorio nacional.

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